Advierten por el creciente abuso de pastillas entre universitarios y emprendedores para "rendir más"
En diálogo con "Ecos de Mañana", por LU9 Mar del Plata, Marcelo Peretta, doctor en farmacia y bioquímica y titular del Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos, alertó sobre el uso excesivo de metilfenidato y del modafinilo, dos fármacos de moda entre los emprendedores y los estudiantes universitarios cuyo abuso "trae más riesgo que beneficios".
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El consumo de psicofármacos para rendir más en el estudio y el trabajo se duplicó en poco más de una década en la Argentina. Así lo advirtió en LU9 el doctor en Farmacia y Bioquímica Marcelo Peretta, quien señaló que hoy uno de cada cuatro estudiantes universitarios y emprendedores recurre a estas pastillas.
Según explicó, se trata principalmente de metilfenidato y modafinilo, medicamentos de venta bajo receta que se consiguen con facilidad en plataformas online o a través de una prescripción médica excesiva. El especialista alertó por los efectos neurológicos y cardíacos de estas sustancias, y cuestionó que ni el Ministerio de Salud ni la ANMAT emitan advertencias.
Del 11% al 25% en poco más de diez años
Consultado sobre si el fenómeno crece, Peretta fue tajante: “cada vez más”. Detalló que el sindicato comenzó a medirlo en 2014, cuando entre el 11 y el 12% de los universitarios y emprendedores consumía estas pastillas. Hoy, dijo, la cifra llegó al 25%.
El dirigente explicó que detrás de ese consumo hay “todo un deseo” de concentrarse para rendir un examen, aprobar una materia u obtener un título, o de enfocarse en un objetivo empresarial.
El problema, advirtió, es que muchas de estas pastillas “se promocionan como muy beneficiosas, ocultando en realidad los riesgos y los perjuicios que ocasionan”.
Por eso, el SAFYB pidió a sus afiliados que informen y adviertan sobre estos riesgos a quienes compran estos productos en las farmacias.
Cómo llegan las pastillas sin control
Peretta describió dos vías de acceso. La primera es la venta online: sostuvo que el Gobierno promovió la comercialización de medicamentos en internet y que, en ese canal, estos fármacos aparecen sin necesidad de receta. “Si uno pone el nombre y los busca, lamentablemente están ahí”, afirmó.
Para el sindicato, ese es el verdadero mercado negro, “aun cuando son medicamentos en blanco”, porque se trata de productos autorizados que se venden por fuera de los controles.
La segunda vía es el consultorio. Según Peretta, existe una sobreprescripción por parte de neurólogos y psiquiatras que, ante pacientes que consultan por falta de concentración, “en lugar de dejar el medicamento exclusivamente para los enfermos, lo recetan”. También sostuvo que existen incentivos de los laboratorios a los médicos que los indican.
Así, remarcó, se accede a ellos de manera excesiva, “con o sin receta”, aun cuando su venta exige receta archivada o especial.
Cuánto cuestan
El farmacéutico aportó precios de referencia por caja de 30 unidades: el metilfenidato se vende entre 50.000 y 70.000 pesos, y el modafinilo entre 90.000 y 190.000 pesos. “No son medicamentos baratos”, subrayó.
Críticas al Ministerio de Salud y la ANMAT
Peretta cuestionó la ausencia del Estado en la materia: “el Ministerio de Salud no dice absolutamente nada. La ANMAT tampoco”. Según su mirada, hay “todo un negocio” en torno a estos productos y, al no intervenir, el Estado termina favoreciéndolo.
El dirigente agregó que en la Argentina “tenemos los medicamentos más caros del mundo y estamos sobremedicados o muy automedicados”, situación que consideró perjudicial para la población.
Qué efectos provocan
Peretta explicó que se trata de estimulantes del sistema nervioso central y los comparó con las anfetaminas, que tuvieron un auge en los años 70 como método para adelgazar y luego se dejaron de usar por sus consecuencias negativas.
Entre los efectos neurológicos, enumeró: “empezás a perder el sueño, después tenés alucinaciones, delirios persecutorios”. En el plano cardiovascular, mencionó aumento de la presión arterial, arritmias y alteraciones de la frecuencia cardíaca.
“Muchas personas terminan colapsando”, advirtió, e incluso sufren infartos, aunque se trate de personas jóvenes. “Todo tiene un límite”, resumió.
El especialista señaló otro factor que impulsa su consumo: la pérdida de apetito. Quienes las toman, explicó, buscan estar concentrados, aguantar sin dormir hasta dos días y mantenerse delgados. Pero se trata de una delgadez artificial, ya que después aparecen debilidad, pérdida de masa corporal y deterioro óseo.
El ejemplo de “Sin límites”
Para graficar el problema, Peretta recordó la película “Sin límites”, protagonizada por Bradley Cooper. Allí, un escritor en crisis recupera la concentración gracias a unas pastillas, alcanza el éxito y la fortuna, pero luego empieza a perderlo todo por las alteraciones mentales y la necesidad de dosis cada vez mayores.
A su entender, la historia puede ayudar a que muchos jóvenes, sobre todo universitarios y emprendedores, tomen dimensión de las consecuencias de estas sustancias.
“No se solucionan con una pastilla”
El objetivo del alerta, aclaró, es “no para asustar a nadie, pero sí para advertir”. Peretta sostuvo que ser exitoso, recibirse o sostener una empresa implica esfuerzo y dedicación, y que “estos atajos no son para nada beneficiosos”.
En ese sentido, cuestionó una época en la que “todo lo pretendemos resolver con una pastilla”: para dormir más o menos, rendir más, adelgazar o ganar fuerza. Y concluyó que la vida presenta desafíos y dificultades “que no se solucionan con una pastilla” y que todo eso “no es gratuito”.


