Alerta por "El Niño", un fenómeno sin precedentes
En "Tarde para Armar" con Maricel Lopez, Cindy Fernández, comunicado meteorológica, analizó el fenómeno del Niño, luego de los anuncios del Gobierno de la provincia de Buenos Aires para realizar obras como contingencia.
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El fenómeno del Niño ya comenzó y, con su mayor actividad prevista para la primavera y el verano, favorecerá una mayor frecuencia de lluvias sobre el este y el noreste del país, algo que alcanza a buena parte de la región pampeana —donde se ubican Mar del Plata y la costa atlántica bonaerense— y al Litoral. Así lo explicó en LU9 la meteoróloga Cindy Fernández, del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), quien además encendió una alerta de servicio: como el invierno fue lluvioso y los suelos están cerca de la saturación, "no se necesita una gran precipitación para empezar a tener algunas consecuencias".
Qué es el fenómeno del niño y por qué afecta a la región
La especialista explicó que El Niño es, científicamente, una oscilación que se gesta a miles de kilómetros de la Argentina: comienza en el océano Pacífico ecuatorial y, por cambios en la temperatura del agua de esa región, la atmósfera recibe una cantidad de energía y humedad atípica.
Ese desajuste modifica la circulación atmosférica, primero en el Pacífico y luego prácticamente en todo el planeta. En términos prácticos, señaló Fernández, cuando El Niño está activo en primavera y verano tiende a generar una mayor cantidad y frecuencia de precipitaciones, sobre todo en el noreste y el este del país, lo que impacta en gran parte de la región pampeana y en el Litoral.
'Súper niño': por qué el término no es meteorológico
Fernández fue categórica al despejar una confusión instalada: "el término 'súper' es un término dado por los medios de comunicación", dijo, y aclaró que "en meteorología no existe".
Las categorías que sí se usan, detalló, son cuatro: un Niño puede ser débil, moderado, fuerte o muy fuerte. El actual encuadra en la franja "muy fuerte" y se espera que sea uno de los más intensos registrados, motivo por el cual algunos medios lo titularon como "súper niño". La intensidad, precisó, se mide según cuánto se calienta el agua del Pacífico.
Más fuerte no significa peores consecuencias
La meteoróloga marcó un matiz clave para no leer mal el pronóstico: que un Niño sea muy fuerte no implica que sus efectos vayan a ser peores. Lo que indica la categoría, explicó, es que "es más probable que tengamos los impactos del niño, pero no necesariamente que sean más intensos".
Que esos impactos se amplifiquen o se atenúen, agregó, depende de otras oscilaciones que pueden darse en simultáneo: algunas potencian los efectos del fenómeno y otras los inhiben. Por eso, aun dentro de un año Niño, puede haber tramos de 15 o 20 días, o incluso un mes, casi sin lluvias.
El cambio climático: un mismo fenómeno en un 'entorno nuevo'
Fernández remarcó que El Niño es un fenómeno natural que "ocurrió siempre" y que no es consecuencia del cambio climático: existía mucho antes. Lo que cambió, planteó, es el entorno en el que hoy se desarrolla.
Como los océanos y el aire se fueron calentando, es más frecuente que los eventos alcancen categorías fuerte o muy fuerte. Y hay un factor adicional: al haber más temperatura, el aire contiene más vapor de agua que "hace 40, 50, 60, 70 años atrás". Según los estudios que citó la especialista, en la Argentina la intensidad de las lluvias creció alrededor de un 10% en las últimas tres o cuatro décadas. Con ese telón de fondo, señaló, existe preocupación en el ámbito científico porque están dadas las condiciones para que las consecuencias de este Niño puedan ser realmente severas.
El niño ya comenzó: las nevadas en la cordillera
Un punto que la meteoróloga subrayó es que el fenómeno no es una amenaza a futuro, sino que ya está en marcha. Vinculó con El Niño las intensas nevadas registradas en la cordillera de los Andes, con personas varadas, rescates en alta montaña y el cierre de pasos.
Suelos cerca de la saturación y riesgo de anegamientos
De cara a la primavera, Fernández pidió atención por un dato local concreto. Tras un invierno lluvioso, buena parte de la región pampeana tiene los suelos con muy buen contenido de agua, en algunos casos cerca de la saturación. Todavía no hay inundaciones, aclaró, pero esa condición cambia el escenario.
"No se necesita una gran precipitación para empezar a tener algunas consecuencias", advirtió, y explicó que, con el terreno tan cargado, alcanza con lluvias no demasiado abundantes para que comiencen a producirse anegamientos. Por eso recomendó no confiarse: no hace falta que "se caiga el cielo" para tener problemas.
Prevención: 'tiene que hacerse antes'
Consultada por las medidas que empezaron a tomar algunos gobiernos, la meteoróloga fue clara: prepararse siempre es positivo, pero la prevención "tiene que hacerse antes", cuando el fenómeno todavía no está presente. Con El Niño ya activo, dijo, "para hacer obras ya es tarde".
Finalmente, apuntó al sector que sigue de cerca estos fenómenos: el campo. Conocer los pronósticos a mediano y largo plazo, sostuvo, es fundamental para las decisiones de siembra y cosecha según la temporada.


