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      Alimentación y oncología, dos ramas que se unen en pos de la salud del paciente

      En "Tarde para Armar" con Maricel López, la Licenciada en Nutrición Sol Piñero habló sobre la importancia de la alimentación en pacientes oncológicos.

      5 de noviembre de 2026 | 17:43
      Alimentación y oncología, dos ramas que se unen en pos de la salud del paciente

      La nutrición oncológica es una especialidad que gana terreno en Mar del Plata y que todavía sorprende a muchos pacientes. Así lo planteó en LU9 la licenciada Sol Piñero, quien remarcó que consultar a un nutricionista apenas se recibe el diagnóstico es “el momento ideal para esclarecer dudas”, porque los tratamientos “pueden afectar mucho el estado nutricional”.

      La profesional destacó que el objetivo central de su trabajo es mantener la masa muscular del paciente. Además, sostuvo que el patrón de alimentación mediterráneo “es el que tiene más sustento científico” y es el más recomendado para quienes atraviesan un tratamiento.

      Una especialidad que sorprende

      Según contó, muchos pacientes llegan a su consulta después de buscar información en internet. Se sorprenden al descubrir que existen nutricionistas, psicólogos y kinesiólogos especializados en oncología.

      Explicó que en nutrición es una tendencia creciente: antes el profesional abarcaba “absolutamente todo” y ahora se enfoca en “poblaciones puntuales”, como pediatría o microbiota.

      Para la especialista, el trabajo interdisciplinario es “espectacular” ante un diagnóstico “complejo, que genera un montón de dudas” para el paciente y sus cuidadores. Puede funcionar dentro de una misma institución o no, pero lo importante es que “estén todos los frentes cubiertos”.

      Ponerle nombre a la enfermedad

      Sobre la primera consulta, señaló que muchos pacientes se concentran solo en el oncólogo y en la gran cantidad de estudios. Por eso valoró que se acerquen a un nutricionista.

      Contó que a algunas personas “les cuesta mucho decirlo” y llegan diciendo “tengo esa enfermedad”. Frente a eso, se mostró partidaria de nombrarla: “Cuanto mejor lo digamos, menos es el cuco”, afirmó. Así, dijo, “se va achicando este miedo”.

      En esa línea, aclaró que el cáncer no se contagia. Se trata de células propias que, por un defecto genético, empiezan a comportarse de manera errática: se multiplican más rápido y pierden la capacidad de morir como el resto.

      Cada diagnóstico, un plan distinto

      La nutricionista subrayó que “cáncer” es un término muy general y que cada escenario es diferente. No es lo mismo un cáncer de mama que uno colorrectal, del sistema nervioso central o de piel.

      Los que afectan al tracto gastrointestinal, indicó, suelen tener “mucha sintomatología”. Puso como ejemplo el de páncreas, que genera “muchísima intolerancia”.

      Por eso, en la primera entrevista se revisa la historia clínica y se pregunta cómo era la vida de la persona antes del diagnóstico: sus gustos, cómo se alimentaba, qué tratamiento hará y en qué etapa está. Con esa información se arma un plan específico para ayudarla a “afrontar mejor los tratamientos”.

      Efectos del tratamiento y estrategias

      Entre los efectos más frecuentes mencionó la baja de defensas, las náuseas, la pérdida de apetito y los cambios en el gusto, como la “sensación metálica” al comer carnes.

      Para enfrentarlos, detalló que hay “un montón” de herramientas:

      • trabajar con la temperatura de los alimentos;
      • fraccionar las comidas en menor volumen y más veces al día;
      • sumar suplementación, si hace falta.

      El entorno y el “come, come”

      Piñero explicó que trabaja mucho con la familia del paciente. Recordó que, por la “raíz italiana y española”, en Argentina está muy instalado el “come, come” como sinónimo de salud.

      Sin embargo, aclaró que hay momentos del tratamiento en los que no comer “no es una cuestión de voluntad” ni de “mala onda”. Es la fisiopatología la que se lo impide al paciente, y ante eso hay que tener estrategias.

      La dieta mediterránea, la más recomendada

      Consultada por la dieta mediterránea y la llamada dieta antiinflamatoria, afirmó que el patrón mediterráneo es “el que tiene más base científica”. Se basa en un mayor consumo de legumbres, cereales integrales, pescado, aceite de oliva, frutas y verduras, y en menos ultraprocesados.

      Agregó que ese estilo de vida también implica comer con calma, “no a las apuradas, no parados”. Remarcó que estar bien nutrido es fundamental para encarar el tratamiento y para llevar después una vida lo más saludable posible.

      Ansiedad, movimiento y masa muscular

      La especialista dijo que mira a sus pacientes “de una manera holística”. Por eso les pregunta por su ansiedad y su estrés, algo que a veces los sorprende.

      “No somos máquinas que comemos solamente para nutrirnos”, señaló. Advirtió que en esta enfermedad el miedo y el estrés “son cosas diarias” y afectan la relación con la comida.

      Cuando detecta que falta una pieza, deriva a otros profesionales. Puso como ejemplo a pacientes operadas por cáncer de mama que no se mueven por miedo a lesionarse: a ellas les recomienda consultar con kinesiología.

      “Nuestro gold standard es mantener la masa muscular”, explicó. Por eso siempre incentiva la actividad física dentro de lo posible y evaluando cada caso, incluso con kinesiología adaptada para quienes no pueden levantarse de la cama.

      Alerta por los cortes drásticos

      Por último, se refirió a los mitos que circulan en redes. Contó que muchos pacientes llegan “con su listita”: dejaron los lácteos, las harinas, los azúcares y la carne.

      Esos cambios, dijo, se suman a una rutina ya alterada por licencias, análisis y estudios. Además, pueden hacer que la persona se sienta “la diferente” incluso en la mesa familiar.

      Explicó que la comida es lo que “tenemos a mano”, y por eso aparece la necesidad de “tomar las riendas”. Así, la desinformación lleva a cortar alimentos sin sustento científico. Su recomendación: hacer el tratamiento acompañado por un profesional que oriente.

      La charla sobre mitos alimentarios en oncología, un tema que la especialista calificó como “polémico”, continuará la semana próxima en LU9.

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