Cambios en la Ley de Etiquetado Frontal: ¿qué establece el proyecto de Nación?
En diálogo con "Pasen y Vean", la columnista Dra. Patricia Kaufmann Payero, abogada especialista en Derechos Humanos, habló sobre el proyecto de reforma impulsado por el Gobierno Nacional respecto a la Ley de Etiquetado Frontal.
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El debate por una posible marcha atrás en el etiquetado frontal de los alimentos volvió al centro de la escena. En su columna en LU9, la abogada especialista en derechos humanos Patricia Kaufmann Payero advirtió que la norma "tuvo amplio consenso político y social" y que los únicos sectores que la recibieron con resistencia fueron "las grandes compañías alimentarias".
La especialista subrayó que el sistema de octógonos negros no fue una decisión improvisada: "no fue una ley que salió entre gallos y medianoche", remarcó, al recordar el extenso debate en comisiones y el respaldo que la iniciativa cosechó en ambas cámaras del Congreso.
El planteo se da en un contexto puntual. Según información oficial, el Poder Ejecutivo nacional envió al Congreso un proyecto para derogar en su totalidad la Ley 27.642 de Promoción de la Alimentación Saludable —conocida popularmente como Ley de Etiquetado Frontal—. La iniciativa ingresó al Senado a fines de mayo de 2026, lleva las firmas del presidente Javier Milei, del jefe de Gabinete Manuel Adorni y del ministro de Salud Mario Lugones, y por ahora no fue tratada: los sellos siguen vigentes en las góndolas.
Una ley con amplio consenso
Kaufmann Payero recordó que la sanción de la norma fue precedida por un largo proceso de discusión: "hubo una gran intervención de muchos profesionales, muchos especialistas, muchas cámaras empresariales" y organizaciones de consumidores. Todo ese trabajo, señaló, "quedó plasmado en las sesiones tanto de diputados como de senadores".
La columnista la definió como "una ley pionera en la región", que tomó como referencia la experiencia de Chile, donde el etiquetado frontal ya estaba vigente.
Los chicos entienden mejor el octógono
Uno de los datos que destacó la abogada surgió de los estudios previos realizados en Chile, que incluyeron focus group con niños. Allí se compararon distintos modelos de advertencia, como el semáforo y el octógono.
El resultado fue contundente, según relató: los chicos dijeron entender más fácil el sello que un esquema de "bueno, más o menos o malo". Ese fue, explicó, uno de los fundamentos que se usaron para diseñar el sistema argentino.
Tres "escudos" contra la malnutrición infantil
Para Kaufmann Payero, la ley funciona como respuesta a "una doble carga de malnutrición, sobre todo infantil". Citó que el 41,6% de los chicos de entre 5 y 17 años padece malnutrición por exceso, vinculada al consumo de productos ultraprocesados: "la dieta básica del argentino es ultraprocesada", afirmó.
En ese marco describió los tres pilares de la norma: la información simple, que permite identificar de un vistazo qué nutriente crítico tiene un producto; la advertencia directa sobre el exceso de sodio, grasas o azúcares; y los rótulos rectangulares que alertan, por ejemplo, sobre la presencia de cafeína, no recomendada para los más chicos.
La especialista aclaró que el sistema no busca prohibir, sino orientar: "la mayoría de las personas seguimos comprando productos con octógonos", admitió, pero el sello "te facilita la interpretación" para equilibrar la dieta diaria. A eso sumó un componente educativo, destinado a que las familias y los chicos aprendan a comer mejor.
Por qué resisten las grandes corporaciones
Consultada sobre el origen del proyecto de derogación, Kaufmann Payero fue cautelosa pero clara. Como opinión personal, sostuvo que "los únicos que no vieron con gran agrado la ley fueron las grandes empresas", entre las que mencionó a la industria de las aguas gasificadas, las galletitas, los productos "dietéticos" y la industria láctea.
Citó un estudio de FIC Argentina sobre tres productos de consumo masivo —yogures, gaseosas y galletitas— que analizó cómo cambió su composición. En el caso de los yogures, describió un "altísimo contenido en azúcar" y la presencia de colorantes. Tras la entrada en vigencia de los octógonos, explicó, muchas marcas reformularon sus recetas y hoy conviven en góndola opciones adaptadas a la ley.
Marketing, kioscos escolares y el negocio detrás del sello
El punto central, según la columnista, es comercial. Un producto sin octógonos ni rótulos de advertencia puede volver a usar herramientas de marketing vedadas por la norma: "superhéroes, personalidades destacadas", figuras del mundial o promociones con referentes deportivos.
Además, recordó que la ley contempla un apartado especial sobre entornos escolares: solo los productos sin sellos pueden venderse en los kioscos de las escuelas. "Por eso la empresa modifica el producto: para acceder a estos mercados y a un marketing que tiene vedado", resumió.
Sobre el fondo del proyecto, Kaufmann Payero apuntó que fue la cámara del sector la que planteó que la ley "no es buena" para la industria, y que ese argumento aparece entre los fundamentos de la iniciativa que pretende derogar la norma de alimentación saludable. El cierre, sobre el trasfondo del debate, lo puso el conductor de LU9 con una imagen que la abogada no desmintió: "poderoso caballero es don dinero".


