Camino hacia una transformación del paradigma judicial: el análisis del magistrado Rodrigo Bionda
En diálogo con "Ecos de Mañana", el Dr. Rodrigo Bionda es un juez civil y comercial titular del Juzgado en lo Civil y Comercial Nº 2 de Azul, analizó el ciberespacio y cómo trabajaron desde la entidad que preside con sus empleados respecto a la informatización y digitalización de los procesos.
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El juez civil y comercial N°2 de Azul, Rodrigo Ezequiel Bionda, aseguró que el cambio de fondo en el acceso a la justicia no fue tecnológico sino conceptual: "la justicia para mí debía dejar de ser un lugar a donde ir para convertirse en un servicio a recibir". Con esa premisa reformuló la prestación de su organismo, que hoy atiende las 24 horas del día los 365 días del año a través de canales digitales.
En diálogo con LU9, el magistrado repasó el recorrido que va desde la informatización de su juzgado hasta su participación en el comité ad hoc de las Naciones Unidas que elaboró la convención global contra los delitos cometidos mediante el uso de la tecnología, y su actual trabajo como asesor en la Unión Europea sobre el impacto jurídico de las tecnologías cuánticas.
El quinto dominio y el cambio de paradigma en el juzgado de Azul
Bionda explicó que el punto de partida fue comprender hacia dónde se dirigía la vida cotidiana. "La vida cotidiana fue trasladada al quinto dominio", señaló, y lo definió como el único de los cinco que no fue creado por la naturaleza: a los dominios del aire, la tierra, el mar y el espacio exterior se sumó el ciberespacio, creado por el hombre.
A partir de esa lectura, dijo, entendió que debía duplicar en ese ecosistema la prestación del servicio de justicia tradicional. "Ya no necesitás venir a mi organismo para recibir la prestación del servicio: nosotros te buscamos y te encontramos en tu dispositivo móvil", resumió.
El juez sostuvo que el cambio fue significativo. Ya no rige un horario de atención al público de 8 a 14, sino que se puede interactuar con el organismo, con el magistrado y con su equipo de trabajo de manera permanente. El esquema se apoya en dos ventajas del ciberespacio que el propio Bionda enumeró: la deslocalización geográfica —no hace falta coincidencia geográfica ni estar en la puerta del juzgado para ser atendido— y la asincronía, es decir, la ausencia de necesidad de coincidencia temporal.
Costo cero: cómo se construyó el sistema sin fondos ni licencias
Consultado sobre el desarrollo técnico que demandó la transformación, el magistrado puso el acento en otro lado. "Lo que más se necesitó fue hackear el mindset clásico", afirmó, y explicó que cuando se habla de revoluciones tecnológicas lo que hay que revolucionar es la forma de pensar sobre los fenómenos tradicionales.
En esa línea, cuestionó la lógica de acceder a un cargo jurisdiccional para "refugiarse detrás de un saco, de una corbata o de un edificio neoclásico" porque eso ubica simbólicamente en un sitio determinado. Para el juez, esa mirada implica perder de vista el fin último de las obligaciones asumidas constitucionalmente al prestar juramento. Por eso, dijo, tuvo que reformular también la mirada clásica de todo su entorno de trabajo.
El sistema, detalló, se diseñó con herramientas de acceso público, de costo de adquisición cero y de costo de mantenimiento cero. La razón es concreta: el juzgado no maneja fondos y no puede adquirir licencias ni nada que se le parezca.
Brechas digitales: cuatro generaciones conviviendo en el mismo trámite
Bionda advirtió que el tránsito por el ciberespacio, al cual "ha sido empujada muchísima gente sin entrenamiento previo", también genera brechas cognitivas, comunicacionales, formativas y culturales. Por eso el organismo diseñó herramientas para asistir a quienes están del otro lado de esa brecha.
El juez remarcó que en las circunstancias actuales conviven cuatro capas antropológicas diferentes: baby boomers, generación X, millennials y centennials. Una persona de 60 o 70 años es un inmigrante digital y no tiene la misma formación ni las mismas herramientas que un nativo digital, planteó.
La respuesta del juzgado fue mantener la prestación del servicio en los dos planos —el presencial y el digital— y disponer de herramientas de acompañamiento para quien esté dispuesto a saltar de un plano al otro.
De Azul a las Naciones Unidas: la convención global contra el ciberdelito
El magistrado integró, como parte interesada, el comité ad hoc aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas que recibió el mandato de diseñar una convención para la lucha contra los delitos cometidos a partir del uso de la tecnología y las comunicaciones.
En ese momento era titular de una materia en una universidad privada con sede en La Plata y, según destacó, fue la única universidad argentina —y la única de América Latina— con representación admitida como múltiple parte interesada en ese comité.
Tras dos años de trabajo, el proceso derivó en la convención que hoy se conoce como convención sobre ciberseguridad, ya aprobada por la Asamblea General y ratificada por varios países. Para tornarse plenamente operativa requiere la ratificación de 40 Estados miembros, algo que Bionda estimó que podría ocurrir en el curso del próximo año.
La red 24/7 y la prueba electrónica que no espera 180 días
El juez explicó que la herramienta se diseñó teniendo en cuenta las particularidades del ciberespacio: la deslocalización geográfica, la asincronía y el hecho de tratarse de un ecosistema que no reconoce delimitaciones geográficas. "No podés combatir un fenómeno global que no reconoce límites geográficos con herramientas que tienen limitaciones", planteó.
Uno de los mecanismos concretos que contempla la convención es una red activa denominada red 24/7. Cada Estado miembro debe designar una autoridad disponible las 24 horas del día, los 7 días de la semana, para facilitar el intercambio transfronterizo de prueba electrónica en investigaciones por delitos cometidos con tecnología.
El fundamento, según detalló, es la volatilidad de las interacciones en el ciberespacio: en materia de cooperación internacional ya no alcanza con librar un oficio o un exhorto y esperar que un país responda, por intermedio de su cancillería, a los 180 o 360 días. La investigación, dijo, es minuto a minuto.
El laboratorio ciber-cuántico jurídico de la Unión Europea
Bionda contó que actualmente trabaja sobre un tema que, según sostuvo, todavía no se discute en la Argentina: la segunda revolución cuántica. Se trata de la interacción con tecnologías cuánticas de segunda generación, con impacto en la metrología y en una infinidad de aplicaciones cotidianas, pero con un desarrollo especialmente intenso en la computación cuántica.
En ese marco, el juez informó la puesta en marcha del primer laboratorio ciber-cuántico jurídico de la Unión Europea, el Cyber Quantum Law Lab, que funciona dentro de Aranzadi La Ley, en España. El eje del trabajo es el impacto que tendrán las tecnologías cuánticas de segunda generación sobre los ordenamientos jurídicos.
En paralelo, es titular de las materias Dimensión Jurídica de los Activos Digitales y Aspectos Legales de la Ciberseguridad en la Universidad de Palermo, donde también impulsa estos temas en la agenda académica.
Vaca Muerta, los pozos petroleros y el ejemplo del salto cuántico
Para dimensionar la diferencia entre la computación cuántica y la digital tradicional, el magistrado citó un caso local. En Vaca Muerta se utiliza una computadora cuántica que acota el universo de probabilidades para la perforación de pozos petroleros en un proceso que dura escasas horas.
Una computadora digital, en cambio, demoraría aproximadamente más de 50 o 60 años en procesar esa misma información e identificar con alguna certeza la ubicación donde perforar. La explicación, dijo, está en la forma de procesar la información: la computación cuántica está basada en propiedades de la física a escala subatómica y alcanza una eficiencia muchísimo mayor.
"Hoy ya es un riesgo": la advertencia sobre la información cifrada
Esa misma potencia, advirtió el juez, tiene su contracara en materia de ciberseguridad. Una computadora cuántica podría, en tiempo útil, tomar una clave pública —resultado de la factorización de números primos— y trazar el orden de probabilidad que revela la clave privada. "Imaginate qué significa eso: que caerían todas las cerraduras matemáticas detrás de las cuales está cifrada la información actual", graficó.
Bionda subrayó que no se trata de una preocupación a futuro. Aun cuando todavía no existan computadoras cuánticas criptográficamente relevantes, el escenario de amenazas persistentes avanzadas convierte la situación en un riesgo presente para todo aquel que intercambia información cifrada. "Es un riesgo enorme y es un tema que ni siquiera está en agenda en la Argentina", alertó.
El cierre: "no tenemos que perder de vista jamás la existencia de asimetrías"
Sobre el final de la entrevista, el juez volvió del plano cuántico al cotidiano. Señaló que, si bien la tecnología puede potenciar el trabajo jurisdiccional, no hay que perder de vista "jamás" la existencia de asimetrías sobre las que todavía hay que seguir trabajando de manera comprometida.
En una etapa en la que mucha gente la está pasando mal, concluyó, este tipo de desarrollos no son "ni más ni menos que un aporte hecho por alguien que hace lo que tiene que hacer", con compromiso y con pasión.


