Cáritas Mar del Plata advierte que el subsidio municipal cubre solo el 40% del Hogar de Nazaret: "estamos en rojo"
María Marta Miranda, directora de Cáritas Diocesana, contó en LU9 que la demanda de asistencia no baja pese a la llegada de la primavera. Además de alimentos y ropa, piden voluntarios, fondos y propuestas para capacitación, apoyo escolar y vivienda.
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La directora de Cáritas Diocesana Mar del Plata, María Marta Miranda, aseguró que la situación de las personas en situación de calle y de las familias que piden ayuda en las parroquias "no ha cambiado mucho" y que "la demanda sigue más o menos igual". También advirtió que la institución está "en rojo" para sostener el Hogar de Nazaret, porque el subsidio municipal cubre alrededor del 40% de los gastos.
En diálogo con LU9, Miranda reconoció que la mejora del clima hace todo "un poco más soportable" para quienes duermen en la calle. Sin embargo, explicó que el cuadro de fondo se mantiene: siguen los pedidos de alimentos, de trabajo, de capacitación y de apoyo escolar para chicos con dificultades para aprender.
Hogar de Nazaret: 12 lugares para mujeres y siempre ocupado
Según detalló la directora, en el Hogar de Nazaret, el refugio nocturno de Cáritas para personas en situación de calle, hay un cupo de 12 plazas para mujeres. Por momentos puede haber algún lugar libre, pero después "está cubierto siempre".
Además del hogar, Cáritas Diocesana acompaña a las Cáritas parroquiales de toda la diócesis, que abarca nueve partidos. Miranda sostuvo que en esos espacios "la realidad tampoco se nota mejor".
Jubilados que no llegan a pagar el alquiler
Consultada sobre casos de profesionales en situación de calle que detectaron otras organizaciones, Miranda contó que también aparecen familias que no llegan a pagar el alquiler. Señaló que en el centro de la ciudad pasa mucho con personas mayores que "viven de una jubilación mínima" y a las que no les alcanza para el alquiler.
Explicó que esas personas "todavía no están en la calle", pero se acercan a las distintas Cáritas a buscar alimentos, ropa y un espacio de contención.
En ese sentido, remarcó que el objetivo de la institución es "no solo cubrir la necesidad material, sino también poder acompañar en lo espiritual y en lo humano". A eso sumó "los problemas de salud mental y el abuso de sustancias", que según describió está "cada vez más generalizado".
"Nosotros no somos el Estado"
Miranda aclaró que en Cáritas "somos voluntarios". En el Hogar de Nazaret hay personal contratado, como quienes reciben a las personas y quienes están cuando se van, pero el resto del trabajo depende del voluntariado.
Ante la pregunta sobre el rol del Estado en la garantía de derechos, fue clara: "Nosotros no somos el Estado ni lo queremos ser". Agregó que ese punto se trabaja en la formación de los voluntarios, porque "tenemos que actuar donde el Estado no actúa o cuando el Estado no actúa, con las limitaciones que tenemos".
Proyectos cuyos resultados "vamos a ver cuando el chico sea adulto"
La directora describió los programas que acompañan a mamás embarazadas y a niños pequeños en distintas comunidades de Mar del Plata y la diócesis. Allí buscan que las madres se alimenten bien, vayan al médico y tengan un espacio de contención, y que los chicos estén bien alimentados y estimulados.
"No es un resultado que lo vamos a ver ahora, lo vamos a ver cuando el chico sea adulto", explicó, y resumió la lógica del trabajo diario: "Acompañamos procesos, no vemos resultados".
Lo mismo ocurre, dijo, con los Hogares de Cristo, que acompañan a personas con problemas de adicciones, donde el acompañamiento es "día a día". Para Miranda, se trata de "poner un granito de arena" cuyo resultado quizás verán las generaciones futuras.
Qué necesita Cáritas: voluntarios, dinero e ideas
Sobre las necesidades actuales, la directora señaló que en el hogar "siempre vienen bien los voluntarios". Hoy hay voluntarios que asisten un día asignado, llevan donaciones, preparan la comida y la merienda y dan talleres. Aclaró que los fines de semana la presencia "es un poco más floja".
El otro punto crítico es el económico. "Estamos en rojo por mantener el Hogar de Nazaret", afirmó. Explicó que cuentan con un subsidio municipal que "cubre más o menos el 40% de los gastos". Más allá de las donaciones, dijo, "hay que pagar los sueldos, hay que pagar los servicios, hay que mantener el edificio".
En las Cáritas parroquiales, además de voluntarios y dinero, buscan ideas para ir más allá de los alimentos y la ropa: capacitar a las personas para que puedan trabajar, sumar apoyo escolar, crear espacios para que los chicos "no estén en la plaza con los que venden droga" y ayudar a familias a mejorar sus viviendas.
Cómo colaborar
Miranda invitó a quienes tengan "una propuesta, una idea" o "un ratito de tiempo" a comunicarse con Cáritas por redes sociales o a través de su página web, o a acercarse a la comunidad parroquial más cercana para sumarse.
Por último, destacó lo que el voluntariado deja en quienes participan. "Uno tiende a creer que todo el mundo razona como uno", reflexionó, y señaló que trabajar mirando lo que les pasa a otros cambia la perspectiva: "Uno no es el mismo".


