"Delinquen niños de 10 a 12 años, la droga está presente": reclamo de vecinos del barrio Belisario Roldán
En diálogo con "Ecos de Mañana", programa que se transmite de 7.30 a 9.30 horas por LU9 Mar del Plata, Rosa Décima de la Asociación Vecinal de Fomento Belisario Roldán, habló sobre la problemática de la inseguridad que atraviesa a la zona.
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El barrio Belisario Roldán, uno de los más populosos del sector oeste de Mar del Plata, atraviesa un cuadro de inseguridad que sus propios vecinos describen como cotidiano y sin freno. Así lo planteó Rosa, referente de la asociación vecinal de fomento, en diálogo con LU9: "estamos agravados por la inseguridad, por sobre todas las cosas", sostuvo al describir la situación actual del barrio.
El dato más inquietante que aportó es el cambio en la edad de quienes delinquen. Según relató, los robos ya no son protagonizados por adolescentes o adultos jóvenes, sino por chicos de entre 10 y 12 años que salen a la calle armados y actúan a plena luz del día. "Antes veías a los de 18, los de 20, a los de 30. Ahora vemos chicos de temprana edad robando a pleno día y armados, cosa que antes no sucedía", describió.
"No tenemos normalidad": cómo es un día en el barrio
Consultada sobre cómo transcurre una jornada común en Belisario Roldán, la vecinalista fue tajante: "no tenemos normalidad", afirmó, y explicó que antes "medianamente se podía salir de la casa" y hoy hay que extremar los cuidados. Los robos, dijo, ocurren de manera permanente y no se concentran en un día ni en un horario: "salimos a la calle y no sabemos si volvemos con lo que llevamos puesto o no".
La modalidad más habitual es el arrebato callejero. Se acercan y "te arrebatan el bolso, te roban el celular, la bicicleta, lo que tengas", señaló, y agregó que ya "no les importa nada". A partir de la medianoche, describió, comienzan los recorridos por las calles del barrio "viendo qué oportunidad tienen y qué pueden robarse".
También remarcó que las medidas de protección domiciliaria dejaron de alcanzar: "tenemos todo lo que podemos tener y no nos contiene ni eso", dijo en relación con rejas y alarmas.
La cercanía con Villa La Palangana y la droga en el barrio
Belisario Roldán está a pocas cuadras de Villa La Palangana y, según la referente barrial, lo que ocurre allí repercute directamente del otro lado, porque "muchos de los que están ahí también están en Belisario".
Al ser consultada por la incidencia del consumo y la venta de estupefacientes en el barrio, estimó que el 80% de los hechos está vinculado al consumo. Describió una progresión que arranca temprano: los chicos empiezan parándose en las esquinas a limpiar vidrios, "uno le convida al otro" y terminan aprendiendo a robar de la mano de los más grandes. "Es una cadena de nunca acabar", graficó.
La vecinalista afirmó además que hay "muchos lugares en el barrio donde hay mucha droga", pero que no se denuncian y que las intervenciones llegan tarde: "es muy burocrático, lleva mucho tiempo, y cuando aparecen ya se movieron a otro lado". En ese marco, aseguró que el barrio "está totalmente manejado" por esos grupos y que en los últimos dos años la situación "se puso muy caliente".
"Da vergüenza decir que vivo en Belisario"
El deterioro también golpea la identidad barrial. "A veces da vergüenza decir 'vivo en Belisario', porque es zona roja, peligrosa", admitió la referente, que vive en el barrio desde hace años y asegura conocer de primera mano lo que denuncia: "no es que me lo contaron, yo los he visto con mis propios ojos", dijo sobre los menores armados, y aclaró que además participa de varios grupos vecinales donde circula la información de lo que ocurre a diario.
Sobre la presencia policial, indicó que en la última semana el patrullero pasó con mayor frecuencia, aunque relativizó el impacto: "pasa el patrullero y detrás del patrullero están ellos. Esa no es la solución". En cuanto a la patrulla municipal, fue categórica: "acá nunca vi una patrulla municipal".
Un reclamo al secretario de Seguridad que sigue sin respuesta
La sociedad de fomento envió una nota al secretario de Seguridad del Municipio, Rodrigo Gonçalves, para solicitar una reunión y tratar la problemática del barrio: entraderas en las viviendas, robos a quienes salen a trabajar y autos abandonados que son trasladados hasta la zona y quemados en el barrio.
"Pedí una reunión para que él viniera a dar la cara. Todavía no tuve respuesta", señaló la vecinalista.
En materia de menores, planteó la necesidad de que el Estado intervenga con equipos en la calle. "Son chicos que deberían estar estudiando, que deberían estar en su casa, contenidos, y están en la calle", sostuvo, y marcó el desfasaje con la normativa: "dicen que a los 14, y estos delinquen a los 10". Su propuesta, dijo, empieza antes del castigo: "empecemos con educar y contener desde la casa".
Calles a medio arreglar y medio barrio sin luz
Más allá de la inseguridad, la referente enumeró los reclamos de infraestructura pendientes. Sobre las calles, señaló que conviven tramos en buen estado con otros "muy mal": hace pocos meses se realizó un engranzado que quedó inconcluso y desde entonces reclama la finalización de esos trabajos. Las respuestas, indicó, oscilan entre la falta de recursos, el mal tiempo y la ausencia de granza.
El punto más crítico, sin embargo, es el alumbrado público. Contó que envió notas al responsable del área, Juan Martorell, y que la respuesta se repite: "sí, ya voy a mandar un relevamiento". Reclamó que ese trabajo lo haga el área correspondiente y no la sociedad de fomento: "no puedo estar foquito por foquito, luminaria por luminaria, de noche", explicó, y admitió que "tengo pánico de andar de noche en el barrio". Según su descripción, hoy "medio barrio está sin luz".
Recolección: "el problema es el comportamiento del vecino"
En cuanto a la recolección de residuos, la vecinalista despegó al servicio de las críticas. Aseguró que el camión de la empresa 9 de Julio "pasa constantemente en los días y horarios que le corresponde" y remarcó que ella misma controla el recorrido cuando surgen dudas.
El problema, según explicó, está en otro lado: bolsas sacadas fuera de horario, perros que las rompen y personas que las abren de noche en busca de material, además de carros que trasladan desechos desde otros sectores y los descargan en distintos puntos del barrio. "Así se van haciendo la basura, la mugre, las calles sucias", resumió.
Una fomentista sin recursos y con reclamos de todos lados
Finalmente, la referente barrial puso el foco en la situación de las entidades vecinales. Aclaró que quienes integran la sociedad de fomento no perciben sueldo alguno y que trabajan afuera para sostener su vida cotidiana: "para pagar la luz tengo que sacar de mi bolsillo", contó, y detalló que le llegó una factura de dos meses que aún no puede afrontar.
A eso se suma el reproche vecinal. "El vecino tiene el tupé de decirme que yo cobro sueldo del municipio", lamentó, y describió el desgaste: "eso te va quitando la energía, las ganas". Aun así, defendió el rol de las entidades: "nosotros ponemos la cara ante todos, cuando no es una tarea nuestra. Es una tarea de los que elegimos para que nos gobiernen".


