El mapa de las religiones en Argentina
En el programa "Ecos del Dia" con Javier Novoa, Fortunato Mallimaci, sociólogo e investigador superior del CONICET, analizó la pluralidad religiosa en Argentina . Se encuentra encabazada por el cristianismo, aunque con una disminución de la presencia católica y un notable crecimiento de los sectores evangélicos, además de la particularidad de que un porcentaje significativo de la población se siente sin adscripción religiosa pero mantiene creencias individuales.
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El catolicismo continúa siendo la principal creencia religiosa en la Argentina, pero retrocedió con fuerza en poco más de una década: pasó del 76,5% en 2008 al 62,9% en 2019, mientras crecían los evangélicos y las personas sin religión. Así lo explicó el sociólogo Fortunato Mallimaci en diálogo con Ecos del día, por LU9 Radio Mar del Plata, donde resumió que "las religiones están en movimiento".
Según la Encuesta Nacional sobre Creencias y Actitudes Religiosas que dirige en el CEIL-CONICET, los evangélicos pasaron del 9% al 15,3% y quienes no adscriben a ninguna religión treparon del 11,3% al 18,9%, casi dos de cada diez habitantes. Aun así, el investigador aclaró que "sigue siendo el cristianismo la principal creencia religiosa" del país.
El catolicismo retrocede pero sigue al frente
Mallimaci, doctor en sociología e investigador superior del CONICET, remarcó que desde hace décadas en la Argentina "hay una pluralidad de expresiones religiosas", aunque con una mayoría que se expresa en el cristianismo. Sobre esa base conviven identidades judías, islámicas y de comunidades provenientes de países orientales.
El dato que más define a la sociedad argentina, señaló, es que la enorme mayoría de los católicos "cree a su manera": no va al templo, no lee la Biblia y no sigue al pie de la letra lo que dice el papa. Son personas que, por su propia cuenta, creen en Jesús, en Dios o en el bautismo, pero se manejan por fuera de la institución.
Los evangélicos, el culto que más crece
El crecimiento evangélico, en cambio, aparece como el fenómeno más marcado. El investigador recordó que en otra época estos grupos se congregaban en cines de distintas ciudades, incluida Mar del Plata, y que muchos fueron construyendo después sus propios espacios, en algunos casos grandes "megatemplos" del mundo pentecostal.
A diferencia del catolicismo, describió, el mundo evangélico está formado en buena medida por "conversos" de las últimas generaciones, que "van mucho más al templo" y "cumplen más sus preceptos" a través de la lectura, la música, la danza y la participación. Junto a ese crecimiento persisten las históricas iglesias bautistas, adventistas, metodistas y luteranas, presentes en la mayoría de las ciudades del país.
Casi dos de cada diez, sin religión
El segundo gran cambio es el avance de quienes dicen no tener ninguna religión, un grupo que ronda el 20%. Mallimaci aclaró que ese "no tengo ninguna religión" no significa ausencia de fe: "no quiere decir que no crean en Jesucristo, en los santos", sino que se sienten "alejados de todo tipo de institución religiosa".
El fenómeno es más fuerte entre los más jóvenes y entre quienes tienen mayor nivel educativo. También hay expresiones populares que canalizan esa religiosidad por fuera de los templos, como las procesiones de la Virgen, San Cayetano o el Gauchito Gil.
Fe y política: "hoy eso ha estallado"
Para el sociólogo, lo político, lo cultural y lo social "impregna a esos mundos religiosos", que se expresan acompañando a trabajadores, mujeres, enfermos o personas con discapacidad. Lo novedoso, planteó, es la creciente visibilidad pública de la fe: antes estaba "más en el espacio de lo privado" y "hoy eso ha estallado", con conflictos globales que también tienen su expresión religiosa.
Como ejemplo de esa presencia en la agenda pública, mencionó el debate por bajar la edad de punibilidad de los adolescentes y señaló que uno de los espacios que salió a cuestionarlo fue un colectivo católico, los Hogares de Cristo, que reclama acompañamiento y recursos para esos jóvenes en lugar de la cárcel.
Llega León XIV: ¿puede un papa cambiar la tendencia?
La conversación se dio a semanas de un hecho histórico: el papa León XIV visitará la Argentina entre el 8 y el 11 de noviembre, en el primer viaje de un pontífice al país en casi cuatro décadas, con paso por Buenos Aires, Córdoba y Luján. Consultado sobre si una figura papal puede revertir los números y acercar a las nuevas generaciones, Mallimaci fue cauto: "intentan, pero es difícil".
Las personas creen por muchísimos motivos, el trabajo, la familia, las expectativas, la educación, explicó, y una visita puede generar "efervescencia" en el momento sin modificar las tendencias de fondo. Como referencia, sostuvo que "no movió el amperímetro el papa Francisco en la Argentina": la mayoría de quienes eran católicos siguieron siéndolo, mientras que un sector se distanció por su intervención política y, a la vez, buena parte de los "sin religión" lo valoraba como una figura humanista.


