"El Niño" afecta el Litoral con fuertes inundaciones: cerraron el paseo de las Cataratas del Iguazú
En diálogo con "Ecos de Mañana", programa que se transmite de 7.30 a 9.30 horas por LU9 Mar del Plata, la Dra. Graciela Viviana Zucarelli, Ingeniera en Recursos Hídricos de la Universidad Nacional del Litoral, habló sobre el fenómeno del Niño y cómo afecta a la zona norte del país.
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El fenómeno de El Niño ya se hace sentir con fuerza en el Litoral argentino, con la crecida de los ríos Paraná y Uruguay y familias evacuadas. Así lo describió la doctora Graciela Viviana Zucarelli, ingeniera en recursos hídricos de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), quien explicó que en Santa Fe el Paraná marca hoy 3,57 metros, frente a un valor normal para la época de menos de 3 metros, y que los pronósticos lo ubican en 5 metros hacia fin de mes.
Para Mar del Plata y la provincia de Buenos Aires, la especialista indicó que no hay riesgo por desborde de ríos, aunque sí se pronostican lluvias superiores a las normales, que podrían concentrarse en poco tiempo y complicar a la ciudad.
Un Niño “extraordinario” y anticipado
En diálogo con LU9 Radio Mar del Plata, Zucarelli explicó que la situación en el Litoral “es bastante compleja”. Agregó que el panorama “era algo que se esperaba”, ya que se trata de un niño “extraordinario”, “intenso”, que fue pronosticado “con una certeza bastante alta”.
Según detalló, este evento provoca lluvias abundantes que dan origen a las inundaciones. En la región, además de la inestabilidad que se repite en varios puntos del país, lo que más preocupa es el comportamiento de los ríos.
Crecida no es lo mismo que inundación
La ingeniera remarcó una diferencia clave: una crecida es normal, porque los ríos aumentan su caudal y su nivel cuando llueve. Lo que no es normal, señaló, es que haya inundaciones, que ocurren “cuando hay agua en lugares que no deberían tener agua”.
Esas inundaciones pueden darse por el desborde de los ríos, por precipitaciones intensas o por el ascenso de las napas freáticas, y la combinación de esos factores agrava la situación.
Zucarelli explicó además el concepto de riesgo hídrico, como la combinación entre amenaza y vulnerabilidad. Hoy el río es la amenaza, y las viviendas y barrios ubicados en su planicie de inundación son los más expuestos. Por eso, dijo, hay tantas familias evacuadas: en general viven “en lugares que el río necesita” cuando aumenta su nivel.
Las cifras del Paraná en Santa Fe
La especialista precisó que en la ciudad de Santa Fe el río está en 3,57 metros. Los pronósticos indican que a fin de octubre llegaría a 5 metros, con un nivel de alerta de 5,30 metros y uno de evacuación de 5,70 metros.
“Estamos en una condición a la que hay que prestarle atención”, sostuvo, y aclaró que lo mismo ocurre a lo largo de todo el río. Lo que hoy se observa en Corrientes y Goya llegará a la capital santafesina en 10 o 15 días, y luego a Rosario.
“Siempre hemos trabajado en la emergencia”
Consultada sobre la preparación ante el fenómeno, Zucarelli admitió que “nunca se está lo suficientemente preparado”. Destacó que en Santa Fe trabajan en conjunto universidades, provincia, comunas y municipios para preparar a la población y mitigar el impacto.
Sin embargo, reconoció que en general se trabajó “atrás” de la catástrofe. Recordó que la región viene de tres años de sequía y que, entonces, el esfuerzo se concentró en pedir a la gente que cuidara el agua. Trabajar en la emergencia, advirtió, genera incertidumbre y “es mucho más costoso que trabajar en la prevención”.
Entre las tareas pendientes, mencionó las obras de infraestructura hidráulica y su mantenimiento, el ordenamiento territorial de las ciudades y que no se ocupen los valles de inundación de los ríos.
Qué puede pasar en Mar del Plata
Para la zona de Mar del Plata y la provincia de Buenos Aires, Zucarelli indicó que se pronostican lluvias entre un 41 y un 45% superiores a lo normal para la época. Aclaró que la ciudad no está afectada por la crecida de los ríos, aunque podría registrar lluvias muy intensas y localizadas.
Para graficarlo, dio un ejemplo: si caen 100 milímetros en 15 minutos, cualquier ciudad colapsa. En cambio, esa misma cantidad distribuida en 24 horas probablemente no provoque inundaciones.
También influye el tipo de suelo. Sobre un suelo seco el agua se infiltra, mientras que en una ciudad, con superficie impermeable, es probable que se produzcan anegamientos. El Niño, explicó, genera precipitaciones “más intensas, más localizadas y de mayor cantidad de agua”. En las zonas costeras, además, se suma el efecto de las mareas.
Entre las medidas preventivas, mencionó mantener despejadas las bocas de tormenta, rejillas y sumideros, tanto en la vía pública como en las viviendas.
Información oficial y sin pánico
Al cierre, la ingeniera remarcó que lo importante es que la gente esté informada “y que no se siembre el pánico”. “Por supuesto que es un tema para preocuparnos, pero también para ocuparse”, afirmó.
En ese sentido, señaló que deben intervenir los gobiernos locales y que cada ciudadano tiene que saber si vive en una zona con posibilidad de inundación. También destacó el rol de los medios y recomendó consultar organismos oficiales, como el Servicio Meteorológico Nacional y el Instituto Nacional del Agua (INA), que elabora los pronósticos de los ríos, además de las universidades especializadas.


