Elecciones en Brasil: ¿cómo llegan Lula Da Silva y Flavio Bolsonaro al balotaje?
En diálogo con "Ecos de Mañana", programa que se transmite de 7.30 a 9.30 horas por LU9 Mar del Plata, Diego Guelar, abogado, político y diplomático argentino, analizó la situación en Brasil de cara al balotaje que tendrá lugar este domingo 25 de octubre.
:format(webp):quality(75)/https://lu9mardelplatacdn.eleco.com.ar/media/2026/10/lula_bolsonaro_1.webp)
El exembajador argentino Diego Guelar consideró que Flávio Bolsonaro es el candidato favorito para ganar la segunda vuelta presidencial de Brasil, que se votará este domingo 25 de octubre frente al presidente Luiz Inácio Lula da Silva. En diálogo con LU9, sostuvo que el resultado expresa “un agotamiento de ciclo” más que un rechazo a la gestión económica del gobierno.
El diplomático, que representó a la Argentina ante Brasil, Estados Unidos, China y la Unión Europea, también aseguró que el vecino país mantendrá su estabilidad gane quien gane y señaló que esa previsibilidad es “un buen dato para toda la región”, en contraste con la situación argentina.
Un balotaje parejo y un candidato “incógnita”
Guelar describió una elección marcada por la paridad durante toda la campaña, con muchos millones de votos para ambos candidatos. En la primera vuelta del 4 de octubre, Flávio Bolsonaro, senador del Partido Liberal, se impuso con el 47,37% de los votos y Lula quedó segundo.
Sin embargo, marcó una diferencia entre los dos postulantes. Sobre el hijo del expresidente, opinó que “es un desconocido, es un portador de apellido finalmente” y explicó que “los votos son de Jair Bolsonaro, quien está detenido, condenado”. Jair Bolsonaro cumple una pena de 27 años de prisión por tentativa de golpe de Estado.
“Cuando hablamos de Bolsonaro todavía hablamos de Jair Bolsonaro. Es una incógnita Flávio Bolsonaro”, resumió.
Lula, “un fin de ciclo razonable”
En cambio, definió a Lula como alguien que intentó tres veces llegar a la presidencia sin éxito y después fue tres veces presidente, con un lugar “muy saliente” en la historia latinoamericana. Lo ubicó junto a Fernando Henrique Cardoso como “los dos artífices de una transición muy importante en Brasil”.
“No importa si uno es de izquierda o de derecha, ha sido un presidente muy importante”, afirmó. Según su análisis, aun en una eventual derrota Lula obtendría alrededor del 47% de los votos, lo que a su juicio “marca, más que una derrota, eventualmente un fin de ciclo razonable después de tres presidencias”.
El mandatario, de 80 años, busca un cuarto mandato no consecutivo.
Cambio de ciclo pese a los buenos números
Consultado sobre por qué el electorado se inclinaría por el candidato opositor, Guelar trazó un paralelo con la Argentina y recordó cómo Javier Milei se impuso frente a dos frentes que representaban fuerzas históricas del país.
“Yo creo que hay en el propio sistema democrático ciclos y agotamientos de ciclos”, sostuvo, y agregó que esa lógica va “mucho más allá de los antecedentes o de los motivos racionales”.
En ese punto remarcó que los indicadores macroeconómicos brasileños muestran continuidad y buenos resultados. Mencionó que Brasil es la séptima economía mundial, con 390.000 millones de dólares de reservas, un alto índice de inversión nacional y extranjera y generación de empleo.
Aun así, insistió: “Hay un agotamiento de ciclo, una necesidad de cambio, y quien lo expresa en este momento es Flávio Bolsonaro, más allá de sus logros o de su historia”.
“Un fin de ciclo global” y el declive de Trump
Ante la pregunta sobre un eventual alineamiento de América Latina con Donald Trump si gana Bolsonaro, el exembajador amplió la mirada. “Así como estamos, a mi juicio, en un fin de ciclo en Brasil, estamos en un fin de ciclo global”, planteó.
Según su lectura, el giro a la derecha en la región coincide con lo que considera “el declive de su padrino mayor, Donald Trump”, quien a su entender enfrentaría una gran derrota en las elecciones de medio término del próximo 3 de noviembre en Estados Unidos.
“Así como Trump habla de un nuevo orden, yo creo que todavía estamos en un gran caos”, señaló, y anticipó al menos dos años de incertidumbre hasta que se redefina el orden mundial.
Como ejemplo citó a Europa, donde, según dijo, el aumento del costo de vida por la suba de la energía, vinculada a la guerra en Irán, golpeó a un continente dependiente del suministro extranjero y se sumó a crisis previas en jubilaciones y educación.
China, “el gran actor del siglo XXI”
Guelar, que fue embajador en China entre 2015 y 2019, destacó la irrupción del gigante asiático, que durante el siglo XX tuvo poco peso global y en las primeras décadas del XXI pasó a compartir el poder con Estados Unidos.
Afirmó que, tras dos años de guerra comercial declarada por Trump, el comercio chino alcanzó en el último año 3,7 billones de dólares, con un billón de superávit, frente a 2,1 billones con déficit en el caso estadounidense.
“Es impresionante cómo ha irrumpido mundialmente China. Es el gran actor del siglo XXI, sin lugar a dudas”, sostuvo.
Brasil, por encima de la disputa ideológica
De regreso al escenario brasileño, el diplomático aseguró que “hay un Brasil por encima de la disputa ideológica” y que los mercados no están pendientes de quién gane. “El riesgo país no se va a mover”, afirmó, y puso como ejemplos a Chile y Uruguay, que viven “una etapa muy rica” de sus democracias.
Explicó que al día siguiente de la elección regirá lo que en inglés se llama business as usual: los exportadores seguirán exportando, los importadores importando, los inversores invirtiendo y los turistas entrando y saliendo, “y eso le da una gran estabilidad”.
La “materia pendiente” de la Argentina
Sobre el impacto local, Guelar fue crítico: la Argentina sigue con “nuestra materia pendiente, que es superar la grieta”. Según explicó, el riesgo país no baja porque persiste la gran duda sobre quién será presidente en 2027.
“Nuestras naciones vecinas nos están dando un ejemplo extraordinario de alternancia en diversidad”, remarcó, y concluyó que los debates ideológicos y los cambios de partido “es lo normal de la democracia”. “Ahora, si eso en un país significa inestabilidad, es que todavía la nación no está estabilizada”, cerró.


