En Argentina cayó la natalidad un 47% en los últimos 10 años
En 'Tarde para Armar', Dolores Dimier, decana del Instituto de Ciencias para la Familia, analizó la caída de la natalidad en distintos puntos del país, en comparativa con países europeos y otros factores, como el desarrollo profesional de la madre y el poder adquisitivo.
:format(webp):quality(75)/https://lu9mardelplatacdn.eleco.com.ar/media/2026/05/bebes.webp)
La natalidad en Argentina atraviesa un descenso pronunciado que en los últimos diez años alcanzó el 47%, una caída que especialistas describen como inédita por su velocidad. Así lo planteó Dolores Dimier, decana del Instituto de Ciencias para la Familia, en diálogo con LU9 Radio Mar del Plata, donde detalló que se trata de un fenómeno mundial pero que en el país se manifestó en mucho menos tiempo que en Europa.
Dimier sostuvo que detrás del descenso conviven factores económicos, culturales, laborales y biológicos, y advirtió que el debate excede a las decisiones individuales: hace falta repensar las políticas públicas vinculadas al cuidado, las licencias parentales y la conciliación entre familia y trabajo.
Una caída más rápida que en Europa
La especialista señaló que la baja de la natalidad es una tendencia internacional, pero remarcó la velocidad con la que se dio en el país: "comparativamente, nosotros en Argentina estamos visualizando lo que en Europa se dio a lo largo de más de dos décadas". En ese marco, describió la caída del 47% en diez años como "una caída muy abrupta".
Según explicó, hoy la edad promedio del nacimiento del primer hijo en Argentina se ubica entre los 30 y los 34 años, mientras que la ventana de mayor fertilidad de la mujer se da entre los 20 y los 30. Esa postergación, sumada al "reloj biológico", limita la posibilidad de tener varios hijos y deriva en muchos casos en tratamientos de fertilización asistida, costosos, no siempre cubiertos por las obras sociales y con una efectividad que, según indicó, ronda el 47% de los casos.
Trabajo, educación y postergación de la maternidad
Dimier apuntó al ingreso de la mujer al mundo laboral y al avance en la educación como factores centrales. Destacó que en Argentina las mujeres egresan en porcentajes mayores que los varones en todos los niveles educativos, lo que consolidó una fuerte orientación hacia el desarrollo profesional y académico.
"Eso implica una postergación de la maternidad para desarrollar su carrera laboral o académica", explicó la decana, y añadió que los antiguos hitos sociales —estudiar, casarse, formar una familia y conseguir un buen trabajo— "han cambiado mucho, tanto para el varón como para la mujer".
Más hogares unipersonales y jóvenes que no encuentran pareja
Uno de los datos que destacó la especialista es el crecimiento de los hogares unipersonales en los últimos diez años. Aclaró que, contra lo que podría suponerse, no se explica por la mayor longevidad: "los hogares de personas mayores están en la misma proporción". El aumento se da entre la población joven, que tiende a proyectos más individuales y, en muchos casos, demora la formación de una pareja estable.
A partir de focus groups realizados con jóvenes, la decana relató que muchos manifiestan el deseo de formar pareja pero no logran hacerlo: "me gustaría, pero no encuentro con quién". Esa dificultad, dijo, se traduce luego en la postergación o el descarte de la idea de formar una familia.
Vasectomías, ligaduras y métodos que pueden derivar en esterilidad
Otro fenómeno que mencionó es el crecimiento de las vasectomías entre los jóvenes. Recordó que el procedimiento puede realizarse a partir de los 16 años en hospitales públicos y que, según datos del Ministerio de Salud, se registran alrededor de 100.000 vasectomías de jóvenes al año.
Si bien se trata de una intervención reversible, advirtió que la reversibilidad depende del acceso a prepagas, obras sociales o ámbitos privados, ya que los hospitales nacionales, municipales y estatales no la cubren, y tampoco garantiza un 100% de factibilidad. Lo mismo señaló respecto de la ligadura de trompas en mujeres: "están conviviendo como métodos anticonceptivos métodos que en ciertos casos pueden llegar a producir esterilidad".
Estereotipos en redes y maternidades inalcanzables
Dimier puso el foco también en el peso de los nuevos estereotipos de género que circulan en redes sociales. Mencionó a Instagram como "un gran formador de imágenes y estereotipos" y describió un modelo difícil de sostener: ser joven, hacer gimnasia, tener una casa ordenada, ser exitosa en el trabajo y, además, cocinarle a los hijos comida sin procesar.
Relató que en focus groups con madres y mujeres que desearían serlo aparece una conclusión recurrente: "todo eso yo no lo voy a poder hacer". Para la decana, se consumen en redes imágenes "muy ideales y muy exigentes" que terminan alejando a muchas mujeres de la idea de la maternidad.
Brechas generacionales frente a la paternidad
La investigación cualitativa del Instituto, según detalló, muestra diferencias marcadas según la edad. Entre los jóvenes de 18 a 24 años, la mayoría manifiesta directamente que no piensa ser padre o madre. En el segmento de 25 a 34 años, en cambio, la respuesta más frecuente es "lo voy a pensar".
A esto se suma, indicó, el impacto de la globalización, que facilita viajar o trabajar desde distintos puntos del mundo, una lógica que choca con "la permanencia que te exigen llevar adelante la vida de un niño".
El factor económico y el peso del cuidado sobre las mujeres
La especialista reconoció que la crisis económica tiene incidencia, aunque aclaró que no es el único motivo. Graficó el costo de tener varios hijos con un ejemplo concreto: quien quisiera tener tres necesitaría un auto de alta gama para poder ubicar tres sillitas de seguridad vial, lo que implica "un costo agregado muy importante", a lo que se suman las dificultades para mudarse, comprar una propiedad o afrontar alquileres.
Para Dimier, sin embargo, la mayor dificultad pasa por la posibilidad de conciliar el cuidado de la familia con el trabajo. Sostuvo que "la feminización del cuidado es una realidad" a nivel internacional y que las tareas recaen mucho más en la mujer que en el varón. Según los estudios que mencionó, la clase social alta terceriza el cuidado, la clase media muestra mayor participación del varón y en los sectores medios bajos y bajos vuelve a recaer casi exclusivamente sobre la mujer.
Reclamo por políticas públicas de conciliación
La decana fue enfática en la necesidad de incorporar a la agenda pública políticas de apoyo a la familia, más allá de las subvenciones económicas. Comparó la situación argentina con la de otros países: relató que acaba de regresar de España, donde —dijo— los padres tienen por ley seis meses de licencia, mientras que en Argentina la licencia por paternidad sigue siendo de 48 horas, salvo políticas particulares de algunas empresas.
Recordó que está demostrado científicamente "la importancia de la presencia del padre desde la panza, desde el nacimiento", y señaló que en Europa existen beneficios impositivos para las familias hasta que los hijos cumplen 15 o 18 años, así como escuelas de doble turno que ofician de red de cuidado. También mencionó los modelos de Suecia y Dinamarca, donde varón y mujer pueden turnarse para cuidar a un hijo enfermo, y contrastó: "en Argentina es la madre quien se hace cargo del cuidado del niño enfermo".
Decisiones forzadas por el sistema
Dimier advirtió que muchas mujeres se enfrentan hoy a una disyuntiva entre lo que desean y lo que el sistema les permite hacer. "¿Es la decisión que yo quiero tomar o es la decisión que el sistema, a la larga, me fuerza a tener que tomar?", planteó.
Para la especialista, no se trata de que todos los jóvenes rechacen ser padres, sino de que muchos "lo ven tan cuesta arriba" que terminan tomando la decisión con resignación. Por eso reclamó pensar al país en clave de conciliación entre familia y trabajo, con políticas que permitan sostener la inserción laboral de la mujer sin que el cuidado quede tercerizado en otras familias, como ya ocurre en Europa.


