Encontraron una ballena jorobada sin vida en la costa de Mar Chiquita
En "Tarde para Armar" con Maricel Lopez, Ignacio Rabinovich, becario doctoral del Conicet, que trabaja en el laboratorio de mamíferos marinos que depende del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras, dio detalles del hallazgo ocurrido el pasado viernes en cercanías a Cobo.
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Una ballena jorobada de 8,60 metros apareció muerta en la costa, entre Mar Chiquita y Mar de Cobo. Especialistas del Laboratorio de Mamíferos Marinos del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC), que depende del CONICET y de la Universidad Nacional de Mar del Plata, revisaron al animal y tomaron muestras para estudiarlo.
Sin embargo, por la falta de financiamiento, esas muestras quedarán guardadas por ahora. Así lo advirtió en diálogo con LU9 Ignacio Rabinovich, becario doctoral del CONICET, quien también pidió a la población no tocar a los animales marinos que aparezcan en la playa y dar aviso a la Municipalidad.
Una especie menos frecuente que la ballena franca
El hallazgo se produjo el domingo 11 de octubre y, tras el aviso, se dio intervención al Grupo de Investigación Mamíferos Marinos del IIMyC. Según Rabinovich, a los investigadores les avisaron desde el área de Ambiente.
El especialista aclaró que la ballena jorobada no es la misma especie que la ballena franca austral, la que se avista con frecuencia frente a Mar del Plata. Aunque también es una ballena que filtra su alimento y tiene un tamaño enorme, “no es tan común que aparezca por estas zonas”, aunque “aparece bastante, pero mucho menos que las ballenas francas”.
Llevaba varios días muerta
Cuando el equipo llegó, el animal ya estaba muerto. Rabinovich explicó que, como había quedado sobre la línea de costa, la marea alta lo arrastraba y volvía a dejarlo en la playa.
Por su estado de conservación, estimó que había muerto un par de días antes. Ese cálculo surge de varias señales: la piel estaba “muy deshidratada” y el cuerpo, hinchado. También observaron los ojos, que “se le salen un poquito para afuera”, y la lengua, que según explicó es “uno de los órganos esenciales” para saber hace cuánto varó el animal.
Por qué varan las ballenas
Según Rabinovich, cada vez se ven más ballenas en la zona y eso trae “notablemente mayor cantidad de muertes”, algo que también es parte de un proceso natural.
Pero mencionó además otro factor. Los cetáceos, es decir las ballenas y los delfines, se comunican y se orientan a partir del sonido. El becario sostuvo que la actividad humana, que “avasalla un poco todos los ambientes”, está tapando ese sonido. Eso hace que los animales “se puedan desorientar, que no puedan encontrar sus alimentos”. Lo señaló como una de las causas principales de los varamientos, “entre muchísimas otras”.
Cómo se retira un ejemplar de la playa
El retiro del animal no está a cargo de los investigadores sino de la Municipalidad y de “distintas fuerzas”. Es una tarea necesaria porque por las playas pasa mucha gente.
Según el tamaño del ejemplar, hay dos opciones: devolverlo al mar “un poco más mar adentro” o cavar con máquinas un pozo grande en la arena y trasladarlo hasta allí.
Para dar una idea de la dificultad, Rabinovich contó que junto a una compañera intentaron levantar una aleta de la ballena, de unos 2 metros, y no pudieron. “Pesa toneladas y toneladas”, describió.
Muestras guardadas a la espera de recursos
El trabajo del laboratorio consiste en revisar si el animal tiene marcas externas o alguna enfermedad visible y tomar muestras de piel para análisis genéticos. “Nosotros no somos veterinarios”, aclaró Rabinovich, por lo que la causa de muerte la estudian en contacto con veterinarios especializados en fauna marina.
El problema es lo que pasa después. “Nos encantaría poder mandar las muestras a analizar”, afirmó, pero explicó que “en el contexto de cómo está el país, de cómo está la ciencia hoy, todo cuesta muchísimo”. Por eso, dijo, el análisis queda para “cuando haya recursos para las ciencias”.
Qué hacer si aparece un animal marino en la playa
La recomendación principal es clara: “no tocar ningún animal, ningún lobo marino, ningún delfín o ballena”. Rabinovich advirtió que la intención de ayudar, por ejemplo llevando un delfín al mar, es “una de las cosas más peligrosas”.
Como ejemplo citó la mortandad de ballenatos en Puerto Madryn, donde según dijo murieron más de 300 crías y la causa sería, “al parecer”, una bacteria que puede afectar a distintos animales, incluidos los humanos. La cifra todavía no es definitiva y la causa sigue bajo análisis.
Tampoco hay que intentar devolver al agua a los lobos marinos. Muchos salen a tierra para cambiar el pelaje y después vuelven al mar por su cuenta. Este fin de semana, en Miramar, fue necesario guiar a un lobo marino de un pelo que había quedado entre los médanos.
Lo primero es avisar a la Municipalidad o al Laboratorio de Mamíferos Marinos.
La franciscana, emblema del laboratorio
El laboratorio estudia lobos marinos del puerto, delfines y otros mamíferos marinos. Sus investigadores trabajan en distintas líneas, como alimentación, mecánica y acústica.
Su especie emblema es la franciscana, un delfín “chiquitito” característico de la costa bonaerense, que Rabinovich describió como “patrimonio provincial” y “monumento provincial”.
El becario destacó que una de las tareas centrales del equipo es acercar la ciencia a la comunidad y “bajar esas distancias”, para que la gente sepa “que acá hay delfines” y que “tenemos que cuidar nuestros mares”.


