La Canasta Básica Total registró un incremento superior al 300% en casi tres años
En diálogo con "Ecos de Mañana", Rodrigo Hernández, trabajador social e integrante del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana, brindó detalles del último informe 'Salario mínimo por el piso, cierre de comercios y pérdida de empleo registrado en General Pueyrredón'.
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El Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) ya no alcanza para superar la línea de indigencia. Así lo concluye un informe del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCI) Mar del Plata, que comparó la evolución del ingreso mínimo con las canastas básicas entre noviembre de 2023 y abril de 2026, sobre la base de datos oficiales del INDEC. "Hoy no llega ni siquiera a romper con el umbral de la indigencia", resumió Rodrigo Hernández, trabajador social e integrante del organismo, en diálogo con LU9 Radio Mar del Plata.
Según el relevamiento, en ese período el SMVM aumentó un 145%, mientras que la Canasta Básica Alimentaria (CBA) —que marca la línea de indigencia— trepó un 259% y la Canasta Básica Total (CBT) —que incluye servicios y define la línea de pobreza— subió un 326%. Para el instituto, esa brecha refleja "una caída sostenida del salario real de referencia".
Datos oficiales, no una medición propia
Hernández remarcó que el trabajo no surge del Índice Barrial de Precios (IBP) que el propio ISEPCI releva en los barrios, sino de las estadísticas nacionales. "Esto está hecho con datos oficiales", subrayó. El instituto tomó los registros del INDEC para comparar el ingreso mínimo —"un derecho de la Constitución" que sirve como precio de referencia de lo que debería cobrar una persona para vivir en buenas condiciones— con el costo de las dos canastas.
En pesos, el SMVM pasó de $146.000 en noviembre de 2023 a $357.800 en abril de 2026. En el mismo lapso, la CBA para una familia tipo trepó de $185.050 a $665.053, y la CBT, de $345.295 a $1.469.767, de acuerdo con el informe.
La inflación baja, pero el ingreso no se recupera
El referente del ISEPCI diferenció el esquema económico actual del anterior. Señaló que el modelo previo buscaba "recuperar el ingreso" e intentaba "ganarle poquito" al proceso inflacionario, mientras que el vigente apunta a desacelerar la inflación. Reconoció que el ritmo de aumento de los precios "se ha reducido", aunque aclaró que "no se desaceleró del todo".
El problema, planteó, es otro: "Lo que no hay es una recuperación del ingreso real, y ese es el punto". Para el instituto, la desaceleración inflacionaria "hoy no se traduce en una mejora del ingreso real", sino en "una recomposición incompleta de los ingresos", con impacto directo sobre el consumo y el empleo.
Más de 200 comercios cerrados y golpe al comercio de barrio
El informe cruzó esos datos con un relevamiento de la Unión del Comercio, la Industria y la Producción (UCIP), que contabilizó el cierre de más de 200 comercios en la ciudad. Hernández precisó que la cifra equivale a cerca del 8% de los locales, casi el doble del 4% o 5% habitual.
Al observar el mapeo, agregó, los cierres se concentran en zonas cercanas a los barrios populares. "A quien más está afectando este tipo de modelo económico es a los comercios de barrio", sostuvo, en referencia a los negocios de cercanía que venden bienes esenciales. Para el instituto, eso implica "no solamente una ruptura del tejido comercial", sino también una mayor concentración del consumo en las grandes cadenas mayoristas, adonde las familias recurren para estirar el presupuesto.
Pluriempleo y endeudamiento, "estrategias de supervivencia"
Hernández advirtió que la pérdida de poder adquisitivo golpea incluso a quienes tienen empleo formal. "El trabajo registrado ya no es una garantía de tener las condiciones materiales básicas satisfechas", afirmó. Mencionó que la desocupación local se ubica en el 9,5% y que se suma un contexto de pluriempleo: cada vez más personas necesitan más de un trabajo para sostener "una vida razonable".
Como ejemplo, citó encuestas del instituto en las que docentes contaron que, camino a las escuelas, encienden Uber "para amortizar el gasto del combustible". A eso sumó el uso creciente de la tarjeta de crédito. "La gente hoy, para llegar a fin de mes, no es que llega, sino que se endeuda", graficó. Todo, definió, forma parte de "estrategias de supervivencia" en un contexto de crisis.


