La morosidad alcanza niveles récord y golpea directamente al consumo de alimentos y productos de primera necesidad
En diálogo con "Pasen y Vean", programa que se transmite de 9.30 a 12 horas por LU9 Mar del Plata, Armando Eugenio Farina, vicepresidente de la Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas, dio detalles de la situación actual que atraviesa el sector.
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Los créditos personales dejaron de ser una ayuda para las familias y se transformaron en un "salvavidas de plomo". Así lo definió el vicepresidente de CADAM, Armando Eugenio Farina, en diálogo con LU9, al reclamar que el Banco Central de la República Argentina regule tanto a los bancos como a las aplicaciones financieras para garantizar "créditos responsables" y frenar una morosidad que, dijo, ya golpea de lleno al consumo.
El planteo del dirigente empresario se dio pocos días después de que el presidente Javier Milei relativizara la crisis de morosidad. El lunes 24 de agosto, en la primera reunión de Gabinete que encabezó en la Casa Rosada tras más de tres semanas, el mandatario negó que exista una crisis de endeudamiento de los hogares y sostuvo que los atrasos comenzaron a revertirse. Los números oficiales, sin embargo, muestran un cuadro más complejo: la mora del crédito bancario al sector privado apenas bajó del 7,7% al 7,6% entre mayo y junio, y cortó una racha de 19 meses de suba, mientras la irregularidad en los préstamos personales siguió en ascenso, del 15,9% al 16,3%.
'No nos equivocamos': una advertencia de hace más de un año
Farina recordó que CADAM ya había anticipado este escenario. A comienzos de febrero de 2025, la cámara publicó el informe "Créditos a los sectores vulnerables: ¿Un salvavidas o un ancla?", en el que alertó que las condiciones de acceso al crédito no aliviaban a los sectores de menores ingresos, sino que podían profundizar sus dificultades. Según dijo, ese análisis lo escribió él mismo. "No nos equivocamos", resumió, y remarcó que "hoy está sucediendo lo que nosotros anticipamos".
Un combo que vuelve "impagable" el crédito
El problema, explicó, arranca por las tasas: los bancos y las aplicaciones le suman al préstamo un interés adicional para cubrirse de la morosidad futura, lo que de por sí eleva el costo. A eso se agrega la carga impositiva sobre los créditos personales —Ingresos Brutos provinciales, tasas municipales e Impuesto de Sellos—, una combinación que, sumada a la cuota, "hace que ese crédito sea impagable".
El reclamo al Banco Central: bancos y fintech bajo la misma lupa
Farina fue enfático en que la solución no pasa por el Poder Ejecutivo sino por el Banco Central. Dijo que, en general, el Gobierno "tiene razón" cuando afirma que no es un tema en el que deba intervenir, pero remarcó que el BCRA sí "tiene que garantizar créditos responsables", de modo que, si esos préstamos no se pagan, no se pongan en riesgo los plazos fijos que la gente deposita en los bancos.
El dirigente reclamó que las aplicaciones que prestan dinero queden bajo la normativa del Banco Central, habilitadas y obligadas a cumplir requisitos, al igual que las entidades bancarias. Propuso además medir la morosidad de manera individual en cada banco y cada fintech y, a mayor mora, aplicar mayores exigencias —por ejemplo, encajes más altos— como forma de penalizar y forzar el otorgamiento de créditos responsables.
Impuestos sobre las personas físicas
En paralelo, cuestionó la presión tributaria que recae sobre los tomadores de crédito. Objetó que a una persona física o a un trabajador se le cobren Ingresos Brutos o tasas municipales por un préstamo personal y sostuvo que ese tipo de gravámenes no debería aplicarse a las personas físicas.
Una "tormenta perfecta" para el comercio
Consultado por la situación del sector, Farina definió el presente de supermercados, mayoristas y comercios como una "tormenta perfecta". Explicó que, a medida que la Argentina "se parezca más a los países serios", con una inflación cada vez más baja, empieza a enfrentar los problemas de esas economías.
Uno de ellos, dijo, es el avance de las compras online, que crecen con fuerza desde hace varios años y le restan ventas al comercio tradicional. Según su análisis, el sector también quedó "sobredimensionado" por los años de inflación, cuando —graficó— era fácil "comprar a 10 y vender a 11" y los malos negocios se licuaban. Con la estabilidad, sostuvo, ese margen de error desapareció y el comprador que hace un mal negocio "lo paga con su bolsillo".
Mercado Libre, importaciones y una caída en la comercialización
El dirigente aportó cifras propias para dimensionar el fenómeno. Afirmó que la comercialización en la Argentina ya cae "casi un 6%" respecto de 2025, y lo atribuyó, entre otros factores, a los cerca de 500 millones de dólares mensuales que —según dijo— se venden a través de Mercado Libre y a unos 123 millones de dólares mensuales de importación directa. "El que no se reestructure, que no se reinvente su negocio, va a terminar desapareciendo", advirtió.
La reconversión hacia los frescos y el riesgo para el comercio de barrio
De cara al futuro, Farina anticipó que las cadenas y los mayoristas se volcarán a los productos frescos —panificados, carnes y pescados—, el segmento que, dijo, la gente no puede comprar por una aplicación. Advirtió que esa reconversión, tal como ocurre en Europa y Estados Unidos, puede golpear a las panaderías, carnicerías y pescaderías de barrio, que quedarían expuestas a cerrar.


