"Llega es un muy buen momento": Argentina se prepara para la visita del Sumo Pontifice
En diálogo con "Ecos de Mañana", programa que se transmite de 7.30 a 9.30 horas por LU9 Mar del Plata, Agustín Podestá, teólogo, director del Departamento de Teología de la Universidad del Salvador y fundador de "Hablemos de Teología", analizó la llegada del Papa León XIV a la Argentina.
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El papa León XIV llega a la Argentina “en un buen momento”, porque encuentra una Iglesia transformada por el legado de Francisco y un pueblo con “deseo de construir una sociedad mejor”. Así lo planteó Agustín Podestá, magíster en Teología con especialización en historia de la Iglesia y director del Departamento de Teología de la Universidad del Salvador, en diálogo con LU9 Radio Mar del Plata.
El especialista descartó que exista una crisis de fe. En cambio, señaló que hay “determinados postulados que ponen en jaque algunas cuestiones que siempre creímos que era la fe”, en especial la lógica meritocrática, que según dijo “en el catolicismo no tiene lugar”.
Una visita histórica tras 39 años
El papa León XIV visitará la Argentina entre el 8 y el 11 de noviembre de 2026, como parte de una gira por Sudamérica que también incluirá Uruguay y Perú. El itinerario oficial difundido por el Vaticano establece que el Papa visitará tres destinos argentinos: Buenos Aires, Córdoba y Luján.
Será la primera visita de un pontífice en casi cuatro décadas: la última vez que un Papa estuvo en el país fue en abril de 1987, cuando Juan Pablo II realizó su segundo viaje a la Argentina. Desde entonces transcurrió todo el pontificado de Francisco, quien nunca regresó al país durante su liderazgo de la Iglesia.
“Ese cambio se llama Francisco”
Para Podestá, el contexto es favorable porque la Iglesia que recibe a León XIV “es muy distinta a la que era antes” de Francisco. Recordó que cuando estudiaba en la facultad, en tiempos de Benedicto XVI, la consigna era “la única iglesia que ilumina es la que arde”, mientras que hoy los convocan desde universidades públicas para hablar sobre el legado del papa argentino en el debate público y la cuestión social.
“Entre aquella Iglesia de Benedicto XVI y la de León hay un cambio sustancial y ese cambio se llama Francisco. No tengo ninguna duda”, afirmó.
En ese marco, consideró que el país encuentra en la tradición de la Iglesia “una respuesta válida”, que al menos sirve “para plantear ideas, para plantear debates”, algo que, a su entender, antes de Francisco no existía.
La mística popular y el récord de Luján
El teólogo sostuvo que la Argentina heredó una cosmovisión católica que persiste más allá de la práctica religiosa. Como ejemplos mencionó la imagen de la Virgen de Luján en el vestuario de los jugadores durante el Mundial y la última peregrinación a Luján.
Ese dato está respaldado por cifras oficiales: la 52ª Peregrinación Juvenil a Luján terminó con una convocatoria récord de alrededor de 2,7 millones de peregrinos, según datos difundidos por el ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso.
“Hay algo en el corazón del pueblo, en lo popular, en lo que llamamos la mística popular que resiste inclusive a los discursos”, señaló Podestá, en referencia a los discursos de estadísticas, políticas y valores que, según dijo, “nos quieren meter”. En ese camino, agregó, es donde se encontrará León XIV.
Durante la entrevista también surgieron referencias a devociones que trascienden lo estrictamente religioso, como San Cayetano y, en Mar del Plata, la Gruta de Lourdes, que convocan incluso a personas que no se reconocen católicas.
“Un pastor universal” con una voz pública
Podestá explicó que el Papa, “además de ser un jefe de Estado, está reconocido como un pastor universal”. Aclaró que no se trata solo de su figura personal sino de “la tradición que él representa”, con “miles de años de historia” en su espalda, “con lo bueno y con lo malo”.
Contó que en ámbitos públicos dialoga con personas que no se reconocen católicas, “ciertamente no practicante”, pero que encuentran en las palabras de Francisco y de León “una referencia para la construcción de la paz, para la construcción de lo social, para la construcción del tejido social”. Eso, dijo, “atrae mucho más” que la práctica litúrgica del católico practicante, y lo definió como “una riqueza”.
¿Hay crisis de fe? La crítica a la meritocracia
Consultado sobre si existe una crisis de fe, respondió: “Yo no sé si hay crisis de fe”. Lo que observa, explicó, es un choque con la lógica meritocrática, la idea de que Dios retribuye el mérito, como si fuera “empleado en un mostrador”.
“Esa lógica en el catolicismo no tiene lugar. No existe. Porque la misericordia ya pagó”, sostuvo. Y agregó que ese era “el gran problema con Francisco”, quien “recordaba que Dios nos ama a pesar nuestro”, algo que no encaja en las lógicas “del cumplimiento, del obedecer, del hacer”.
Según Podestá, esa idea está muy presente en prácticas religiosas actuales, “también católicas, pero sobre todo no católicas”. “Usted no se gana nada. La salvación ya fue entregada”, remarcó.
Para el teólogo, ese cambio de mirada modifica las relaciones sociales. Puso como ejemplo el planteo de “por qué yo le tengo que pagar con mis impuestos al otro que es un discapacitado que no hace nada” y advirtió: “Esa lógica está presente en nuestra sociedad”.
La fiesta ya está paga
Para explicar la diferencia entre retribuir y responder, utilizó una imagen cotidiana: alguien invitado a un casamiento que pregunta “¿dónde pago?”. “No pagues nada, ya estás en la fiesta, ya te invité. Ya está todo pago”, graficó.
Lo que corresponde entonces, dijo, es “portarnos bien”, que “la fiesta esté buena” y “no romper las ventanas, que es lo que estamos haciendo con la casa común”, en alusión a la expresión de Francisco sobre el cuidado de la creación.
En ese sentido, afirmó que el discurso de la Iglesia “pone en crisis” los discursos individualistas que, según su mirada, “nos quieren vender hoy la política internacional, la política local” y la economía.
Nuevas espiritualidades: “individualismo disfrazado”
Sobre el crecimiento de espiritualidades de origen oriental y otras búsquedas, Podestá planteó que la clave está en hacia dónde apuntan. Ironizó sobre quienes dicen “yo soy muy espiritual, me la paso todo el día pensando en mí” y sostuvo que eso “es individualista”.
“La espiritualidad nos reconcilia con nosotros mismos, con Dios, con la creación, pero con los demás”, explicó. Citó el Padre Nuestro como ejemplo: al decir “nuestro” y no “mío”, se reconoce que “somos hijos de Dios a la vez que somos hermanos y hermanas todos”.
Si esas prácticas no conectan con los demás ni ayudan a construir el tejido social, “entonces no es espiritualidad”, sino “individualismo disfrazado”. La espiritualidad verdadera, dijo, “es siempre en salida”: “Mientras haya una persona sola que está sufriendo, los cristianos tenemos tarea”.
“No existe el ateísmo completamente”
Ante la pregunta sobre un eventual regreso al teocentrismo, Podestá prefirió hablar de reconocer que “la espiritualidad y la religión son partes constitutivas del ser humano”. “No existe el ateísmo completamente”, como negación total de la espiritualidad, afirmó, y planteó que la gran pregunta es “cómo llenamos de contenido esa espiritualidad”.
También advirtió sobre los riesgos de esa idea en la política, al señalar que hoy se escucha a “grandes políticos que se la pasan utilizando el nombre de Dios para justificar sus aberraciones”. En cambio, si Dios ilumina las acciones “desde el discernimiento, desde el amor a los demás, desde la fraternidad”, esa centralidad sí puede guiar la política y la economía, aunque no al estilo de Moisés bajando los diez mandamientos: “Esa no es la forma de leer la Biblia, por lo menos para los católicos”.
Podestá difunde sus reflexiones sobre el legado de Francisco y los desafíos de León XIV en Instagram, en la cuenta “Hablemos de teología”.


