Mes de septiembre "amarillo": ¿Qué herramientas necesitamos para cuidar nuestra salud mental?
En el mes de concientización sobre la salud mental y la prevención del suicidio, la licenciada Analía Cirese detalló en LU9 una serie de hábitos cotidianos, simples y gratuitos, para sostener el bienestar emocional. La organización, los vínculos y el autocuidado, entre las claves.
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La licenciada en Psicología Analía Cirese, especialista en Psicoterapia Cognitiva, propuso un conjunto de hábitos sencillos para cuidar la salud mental en el marco del Septiembre Amarillo, el mes dedicado a la concientización y la prevención del suicidio. En su columna en LU9 Radio Mar del Plata planteó que muchas herramientas para vivir mejor "están al alcance de nuestra mano" y no requieren grandes recursos.
La especialista ordenó esas herramientas en un esquema de ocho pautas, alimentación saludable, descanso, autocuidado, actividades placenteras, vínculos, organización, rutinas y anticipación y remarcó que sostenerlas en el día a día puede reducir el malestar y prevenir cuadros como la depresión. "Nunca es tarde para hacer un parate", resumió.
Un "parate" en el mes más cansador
Cirese ubicó la charla en un momento particular del calendario: el noveno mes del año, cuando, dijo, muchas personas llegan agotadas y funcionan "en modo automático". Frente a eso propuso detenerse y revisar cuestiones básicas: cómo se duerme, cómo se come, qué se hace con el tiempo libre.
La psicóloga insistió en que se trata de “hábitos y conductas muy simples”, comprar frutos secos en lugar de un snack ultraprocesado, dejar el celular antes de acostarse, que "pueden ayudar un montón". Y enmarcó todo el planteo en la prevención: sostener la calidad de vida desde el presente, señaló, ayuda a que disminuyan los pensamientos y las situaciones que pueden derivar en un cuadro depresivo.
Vínculos: la biología del contacto
Entre las pautas, la especialista destacó los vínculos y las relaciones interpersonales. Explicó que el contacto con otras personas, mirarse a los ojos, conversar con un vecino, saludar en el ascensor, tiene un correlato biológico: "desde un punto de vista biológico liberamos hormonas asociadas a lo social, por ejemplo la oxitocina".
Por eso recomendó construir "una buena red de apoyo social", con personas significativas y contacto permanente. Advirtió que quienes viven solos muchas veces no entablan conversación con nadie, y que hasta un simple mandado, hablar con el almacenero, cruzarse siempre con el mismo vecino, cumple una función.
Autocuidado y placer, dos cosas distintas
La psicóloga diferenció dos conceptos que suelen confundirse. El autocuidado, precisó, tiene que ver "con hábitos y rutinas vinculadas al cuidado personal": bañarse, ir al médico, hacerse los chequeos anuales, sostener cierta estructura.
Mirar una película o comer algo rico, en cambio, entran en otra categoría: la de las actividades gratificantes y placenteras. Ahí, subrayó, no hay una receta única, porque dependen de las diferencias individuales: lo que a una persona le produce placer no necesariamente se lo produce a otra. La clave, dijo, pasa por el autoconocimiento y el respeto por uno mismo. En todos los casos pidió equilibrio: "en los extremos siempre son malos".
Organización y rutinas, contra el caos
Uno de los ejes más enfáticos fue la organización. "No podemos tener una buena salud mental si vivimos desorganizados y nuestra vida es un caos", afirmó. Las rutinas, conductas que se repiten de manera sistemática, ordenan la vida y reducen el estrés.
Lo ilustró con la mañana: anticipar el tránsito, salir unos minutos antes, dejar la mochila y el guardapolvo de los chicos preparados la noche anterior. Anticipar y planificar, explicó, evita vivir "en la vorágine" del minuto a minuto, que dispara el cortisol y acelera el cuerpo.
Para el trabajo, sobre todo el que se hace desde casa, insistió en poner límites horarios claros. Se trata, planteó, de "trabajar para vivir y no de vivir para trabajar": cerrar la computadora a horario y sostener después una actividad que permita cortar, como el gimnasio, un café con una amiga o una caminata por la costa.
Del alfajor a la manzana: el pensamiento rumiante
Consultada sobre cómo frenar el pensamiento rumiante, esas preocupaciones, muchas veces económicas, que aparecen al cerrar los ojos, Cirese reconoció los límites de cualquier consejo cuando no están garantizadas necesidades básicas. "Si estás endeudado, es difícil que puedas dormir", admitió.
Aun así, propuso ampliar la conciencia sobre las propias conductas. Puso como ejemplo el "hambre emocional": muchas veces, dijo, no se busca el alfajor por hambre sino por la gratificación inmediata del azúcar en un mal momento. "En realidad no quiero un alfajor, necesito resolver mis deudas", graficó.
Sobre esa base pidió cuidado con la autoexigencia y reivindicó la autocompasión, el agradecimiento y el optimismo, prácticas que, señaló, la evidencia científica vincula cada vez más con el bienestar. Cultivar el optimismo, definió, es hoy "como un acto, una militancia". Y sintetizó una consigna para el día a día: mindfulness y "cambiar el alfajor por la manzana".
La primavera y el mar, aliados
Sobre el cierre, y a pocos días del inicio de la primavera, la psicóloga sumó un factor de época: el buen clima invita a salir y a moverse. Recomendó aprovechar la ciudad, "acercarse hasta la costa", sentarse a contemplar el mar, el cielo y las nubes, porque, remarcó, "está comprobado que el contacto con la naturaleza produce bienestar".
Dónde pedir ayuda
Si vos o alguien que conocés atraviesa una crisis emocional, se puede llamar de forma gratuita y confidencial al Centro de Asistencia al Suicida (CAS): línea 135 (desde CABA y Gran Buenos Aires) o (011) 5275-1135 y 0800-345-1435 (desde todo el país). En Necochea funciona además el Servicio de Asistencia al Suicida, que atiende a través de la misma línea 135. Ante un riesgo inminente, acudir a la guardia médica más cercana.


