Morosidad en colegios privados: la cuota ya registra un 11% de retraso
En el programa "Ecos del Dia" de 17:30 a 20:00 con Javier Novoa, Martín Zurita, representante de las instituciones educativas privadas, abordó la creciente morosidad en el pago de cuotas, la cual alcanza en promedio un 11% debido a la crisis económica.
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La morosidad en el pago de cuotas de los colegios privados alcanzó un promedio del 11%, según el último relevamiento del sector, un nivel que supera al histórico y que se explica por el ajuste que atraviesan las familias de clase media. Así lo advirtió en LU9 Radio Mar del Plata el secretario ejecutivo de la Asociación de Institutos de Enseñanza Privada de la Provincia de Buenos Aires (AIEPBA), Martín Zurita, quien enmarcó el dato dentro de un cuadro más amplio de suba de costos y financiamiento en desequilibrio.
Una mora por encima de lo habitual
Consultado por el estado de las cuentas de las escuelas, Zurita señaló que la clase media "no escapa" al recorte de gastos que se observa en distintos rubros del consumo, y que ese fenómeno impacta de lleno en la educación privada. Precisó que las instituciones están registrando "un índice de morosidad mayor al que hemos tenido tradicionalmente", con un promedio del 11% en el último relevamiento.
El referente ubicó el número en la serie de los años más difíciles: recordó que picos similares se dieron en 2022 y 2023. A esa mora, agregó, se suma una "cuestión estructural" vinculada a la baja natalidad, que hoy golpea sobre todo a jardines maternales y de infantes y que —anticipó— "se va a ir pronunciando con el paso de los años".
Aranceles que no acompañan los costos
Zurita explicó que buena parte del problema es de financiamiento y no solo de cobranza. Detalló que en la provincia de Buenos Aires hay alrededor de 7.000 escuelas privadas y que cerca del 70% recibe aporte estatal, un universo que depende de que el Estado provincial autorice los incrementos de aranceles.
El punto crítico, según describió, es que esas autorizaciones no siguen el ritmo de los costos laborales: "Cada vez que el Estado decide algún tipo de aumento salarial, no lo traslada automáticamente a nuestras cuotas", planteó. A eso se agregan los aumentos en servicios como luz, gas y sistemas informáticos, y el traslado a los alquileres de los establecimientos que funcionan en predios rentados. "No todas las escuelas tienen la misma espalda económico-financiera", resumió: algunas pueden sobrellevarlo y otras "están muy al límite".
El antecedente de las paritarias de enero
Como ejemplo del desfasaje, el dirigente repasó lo ocurrido a comienzos de año, cuando el Gobierno provincial cerró la paritaria docente con retroactividad a diciembre. Según relató, las escuelas tuvieron que afrontar en pleno receso el pago de ese aumento retroactivo, más el aguinaldo y los sueldos de enero y febrero, y recién en marzo pudieron trasladar una actualización que "no significó recuperar todo aquello que tuvimos que pagar".
Ese desfase, sumado a la deuda de las familias, derivó en un problema de caja: Zurita indicó que hubo escuelas que "tuvieron que salir a pedir créditos para pagar sueldos". Aclaró que la mora suele corregirse hacia fin de año, cuando las familias se ponen al día, pero remarcó que "en el mientras tanto" genera una situación compleja.
La escuela como PYME y el riesgo de cierre
El secretario ejecutivo de AIEPBA insistió en que un colegio funciona con la misma lógica financiera que una pequeña empresa: "A fin de mes tenés que pagar sueldos, contribuciones y cargas, como cualquier empresa", y advirtió que, "por más buen proyecto que tengas", si los números no cierran "no podés continuar". En esa línea, recordó que tras la pandemia cerraron instituciones "a lo largo y ancho" del país.
Para Zurita, cada cierre implica la pérdida de "un bien social muy importante", porque se pierden años de inversión en un proyecto educativo, la identificación con una comunidad y la posibilidad de las familias de elegir el modelo de enseñanza que consideran adecuado.
Sin alarmas en Mar del Plata, pero con señales de alerta
Ante la consulta puntual sobre la ciudad, el dirigente fue claro: dijo no tener "ninguna noticia al momento" de cierres de establecimientos en Mar del Plata. Sí mencionó, en cambio, antecedentes en otros distritos bonaerenses, como el de un histórico colegio de Vicente López con más de 50 años de trayectoria que ya anunció que dejará de funcionar, en parte por la caída de la matrícula asociada a la menor cantidad de alumnos.
Zurita planteó que ese fenómeno demográfico "todos vamos a atravesar", aunque no todas las instituciones están preparadas de la misma manera. Por eso reclamó, además del trabajo "de puertas adentro" de cada gestión, un cambio de normativa que acompañe al sector: mientras el Estado, como empleador único de la escuela pública, puede reubicar docentes y adoptar medidas, la educación privada —advirtió— "todavía está lejos" de contar con herramientas equivalentes.
Planes de pago y el valor de la educación privada
Sobre cómo administran la deuda, el referente explicó que cada escuela tiene su propio mecanismo y que, en general, existen planes de pago. Algunas instituciones pueden ofrecer descuentos o analizar situaciones particulares, pero otras "tienen que cobrar para poder pagar en término". Recordó que la relación con las familias se enmarca en un contrato anual con derechos y obligaciones, y que "ninguna escuela quiere quedarse sin alumnos".
Por último, Zurita reivindicó el esfuerzo de las familias para sostener la matrícula privada pese a las dificultades económicas y destacó la diversidad del sistema —escuelas religiosas de distintos credos, comunitarias, laicas, bilingües, de doble jornada—, que permite a los padres elegir "con la certeza de que la escuela siempre va a estar abierta".


