152º aniversario de Mar del Plata: ¿cómo se transformó la arquitectura de la ciudad?
En diálogo con "Ecos de Mañana", programa que se transmite de 7.30 a 9.30 horas por LU9 Mar del Plata, la arquitecta Graciela Di Iorio analizó el pasado, presente y futuro de la estructura edilicia de la ciudad a lo largo de sus 152 años, al igual de la importancia de cuidar el patrimonio histórico.
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Mar del Plata cumple 152 años y la fecha vuelve a poner sobre la mesa una discusión clave: cómo nació la ciudad, cómo se transformó y hacia dónde debería ir. Desde el saladero y los ranchos iniciales hasta la arquitectura moderna y la expansión desordenada, la ciudad muestra hoy múltiples capas superpuestas que, para especialistas, necesitan una mirada estratégica urgente.
En diálogo radial, la arquitecta Graciela trazó un recorrido histórico y advirtió que Mar del Plata es "un bien cultural colectivo", con una identidad única que debe ser protegida mediante políticas públicas que se cumplan.
De los ranchos a la ciudad jardín
Al repasar los orígenes, Graciela recordó que 152 años "no es mucho tiempo para una ciudad", aunque en ese lapso Mar del Plata atravesó profundas transformaciones. Señaló que el asentamiento inicial se dio en torno al Arroyo de las Chacras, con ranchos y saladeros, hasta que la fundación formal introdujo la cuadrícula urbana.
Esa traza, orientada por la capilla de Santa Cecilia, le dio a la ciudad una fisonomía pampeana típica de las localidades de la provincia de Buenos Aires. Más tarde, a partir de la década del 30, surgió con fuerza la impronta de ciudad jardín, con chalets, techos rojos y vegetación, una imagen que todavía puede reconocerse en muchas zonas vistas desde el aire.
La costa y la arquitectura moderna
La arquitecta destacó que entre las décadas del 30 y el 40 se desarrollaron grandes obras de tratamiento costero, como Playa Grande y Bristol. Luego, en los años 50 y 60, llegó la arquitectura moderna, con hitos emblemáticos como la Casa sobre el Arroyo y la "máquina de escribir" de Antoni Bonet.
Sin embargo, advirtió que desde mediados del siglo pasado comenzó también un proceso de especulación inmobiliaria que fue modificando el tejido urbano sin una visión integral, generando una ciudad con "una enorme variedad de imágenes", pero también con fuertes tensiones.
Dos corazones urbanos y pulmones verdes
Graciela explicó que Mar del Plata tiene una particularidad: posee dos corazones urbanos. Por un lado, el centro histórico alrededor de la plaza San Martín, la Catedral y el Palacio Municipal; por otro, un corazón costero vinculado a la plaza Colón y al frente marítimo.
A eso se suman espacios clave como el parque San Martín y Playa Grande, que funcionan como pulmones urbanos y refuerzan el espíritu litoral de la ciudad, que con el tiempo se expandió hacia el norte y el sur.
La foto de hoy y la urgencia de planificar
Frente al escenario actual, la especialista fue contundente: la ciudad necesita con urgencia planificación estratégica. Aclaró que no se trata de "congelar" Mar del Plata, sino de decidir cómo y hacia dónde crecer para mejorar la calidad de vida.
En ese sentido, sostuvo que hoy predominan "acciones espontáneas ligadas a la especulación", sin una protección efectiva desde las políticas públicas. Según expresó, una torre de gran altura en un barrio de casas bajas genera problemas de sombra, viento y servicios, alterando un tejido urbano sensible.
Patrimonio y calidad de vida
Para Graciela, el patrimonio no es solo un mensaje al futuro, sino también una herramienta de bienestar cotidiano. Puso como ejemplo barrios como La Perla o zonas de chalets, donde las calles arboladas y las viviendas con jardín conforman un valor colectivo cuidado por los propios vecinos.
Recordó además que Mar del Plata cuenta con un Plan Estratégico 2013-2030, elaborado con estudios y participación ciudadana, que hoy no se está cumpliendo. En una ciudad de esta escala, con fuerzas sociales activas, consideró indispensable retomar una idea coherente y sostenida en el tiempo.
Crecer, sí, pero con reglas claras
La arquitecta insistió en que no se trata de decirle no al desarrollo, sino de establecer un "sí que proteja". Señaló que ciudades como París, Florencia o Venecia preservan sus cascos históricos y concentran la altura en áreas específicas, demostrando que es posible combinar crecimiento y conservación.
En ese marco, afirmó que Mar del Plata es "única" y que imitar modelos ajenos, como el de Miami, implica un riesgo. Advirtió que, sin reglas claras, se corre el peligro de "matar a la gallina de los huevos de oro", dañando el principal atractivo de la ciudad: su identidad.
En este nuevo aniversario, la reflexión vuelve a ser la misma: Mar del Plata puede y debe seguir creciendo, pero con planificación, respeto por su patrimonio y una mirada estratégica que cuide su belleza y calidad de vida.


