Adolescencia y pantallas: el desafio de ser "casa" para nuestros hijos
En 'Tarde para Armar', programa que se transmite de 13 a 17 horas por LU9 Mar del Plata con Maricel López, el psicólogo Alejandro Schujman analiza los desafíos actuales de la crianza, enfatizando que, aunque la esencia de la adolescencia no ha cambiado, el contexto digital y la falta de sentido común adulto han profundizado la soledad de los jóvenes.
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La irrupción de las pantallas modificó de manera profunda la infancia y la adolescencia, y expuso nuevas problemáticas que preocupan a profesionales y familias. En ese contexto, el psicólogo que visitó Mar del Plata fue contundente: "la nueva tragedia colectiva es la pérdida del sentido común de los adultos y la soledad de los chicos".
En distintas charlas con familias y adolescentes en la ciudad, el especialista advirtió que, aunque el contexto cambió, las necesidades de los jóvenes siguen siendo las mismas. "Los adolescentes son los mismos que hace 40 años: necesitan amor, límites, gestión emocional y tiempo con sus padres", planteó.
Pantallas, adicción y desconexión emocional
El avance de la tecnología y las redes sociales generó un escenario inédito. Según explicó, hay "empresas que han invertido miles de millones de dólares para que nuestros chicos sean adictos en la mayor cantidad posible de cosas en el menor tiempo posible", mientras que los adultos "miran resignados" sin intervenir.
En ese marco, alertó sobre una infancia que pasó "del juego a las pantallas", con consecuencias en la autoestima y los vínculos. "Las pantallas tienen el riesgo de la comparación y una autoestima virtual muy complicada", señaló.
Además, describió una escena que se repite en cada encuentro con jóvenes: al preguntarles si se sienten solos respecto de sus padres, "las miradas dicen que sí". Y remarcó que se trata de "la peor de las orfandades: la orfandad con padres vivos".
Señales de alerta y aumento de la ansiedad
El especialista aseguró que en los últimos años se agravaron los indicadores de salud mental en adolescentes. "Dos años después estamos peor: los trastornos de ansiedad han crecido muchísimo y también el suicidio adolescente", afirmó, y subrayó la importancia de hablar del tema para prevenir.
En cuanto a las señales de alerta, indicó que cualquier cambio abrupto puede ser significativo: variaciones en el estado de ánimo, hábitos alimenticios, rendimiento escolar o conductas sociales. "No son señales de pánico, pero sí de atención", explicó.
En esos casos, recomendó primero abrir el diálogo y, si la situación lo requiere, consultar con un profesional. Incluso, sostuvo que si el adolescente se resiste, los padres deben insistir: "es un tema de salud".
El valor del vínculo: diálogo, tiempo y presencia
Uno de los ejes centrales fue la necesidad de recuperar espacios de encuentro. "Lo que falta es la conversación", coincidieron durante la charla, y se destacó la importancia de generar momentos sin pantallas para escuchar y acompañar.
El psicólogo insistió en que los adultos deben volver a ser "casa" para sus hijos, un lugar seguro donde puedan refugiarse. "Apaguemos las pantallas y encendamos las miradas", sintetizó.
También resaltó el poder de gestos simples, como el contacto físico. Contó que, incluso en conversaciones difíciles, un abrazo puede cambiar el clima emocional y facilitar el diálogo.
Límites, crianza y responsabilidad adulta
En relación a la crianza, cuestionó ciertas interpretaciones de la "crianza respetuosa" y advirtió sobre la falta de límites. "Pasamos de una generación que le tenía miedo a sus padres a padres que le tienen miedo a sus hijos", señaló.
En ese sentido, afirmó que los adolescentes "piden límites" y los necesitan como guía. "El límite es salud", remarcó, y explicó que no todas las batallas deben librarse, pero sí aquellas que implican riesgos.
Además, planteó que el conflicto es parte del proceso: "poner límites implica que el hijo se enoje, y hay que poder sostenerlo".
Redes de apoyo y compromiso familiar
Durante su paso por Mar del Plata, donde brindó charlas en instituciones educativas y un encuentro abierto, también surgió la importancia de construir redes entre familias. "Hay que armar pequeños grupos para cuidar a nuestros chicos y no dejarlos solos", propuso.
Finalmente, dejó un mensaje claro: el desafío es recuperar el rol adulto con compromiso y presencia. "Los chicos piden ayuda y señales. Si no las encuentran en casa, las buscan en otro lado", concluyó.


