Bebeteca: ¿de qué se trata y por qué es tan importante la lectura en los más chicos?
En 'Tarde para Armar', programa que se transmite de 13 a 17 horas por LU9 Mar del Plata con Maricel López, la bibliotecaria Estela Vega dio detalles de la única 'bebeteca' de la ciudad, proyecto propio desde el año 2004 y con talleres mensuales para capacitar a otros al respecto.
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En el marco del Día Internacional del Libro, la bibliotecaria, documentalista y capacitadora Estela Vega visitó los estudios de LU9 Radio Mar del Plata para difundir la propuesta de la Bebeteca, una experiencia de mediación de lectura destinada a la primera infancia que se desarrolla todos los martes en una librería del centro marplatense.
Vega definió a la Bebeteca como "un espacio donde nos encontramos para disfrutar de los libros y la lectura con los bebés de cero a 3 años" junto a "las mamás, los papás, la abuela, la tía" o quien acompañe al niño. Su rol, explicó, es el de "mediadora entre los libros y las familias", mostrando los distintos tipos de materiales pensados para esa franja etaria.
Libros de tela, plástico y cartoné para los más chicos
Durante el encuentro, la especialista exhibió parte de los 300 libros que traslada en cada jornada. Hay ejemplares de tela con palabras sueltas como "sol" o "guitarra", otros con historias completas como Dada sueña, de Gabriela Kesselman; libros de plástico aptos para la bañera, como El baño de Elmer; y una colección de cartoné llamada "Los duraznos", que incluye cuentos y canciones tradicionales como la del "palo palito".
Vega subrayó que la atención de los bebés "es muy chiquitita", por lo que los libros se diseñan con colores intensos, distintas texturas y, en algunos casos, sonidos. Ante la pregunta habitual sobre si los bebés comprenden lo que se les lee, fue contundente: "no es que entienden, los bebés sienten", del mismo modo en que un adulto siente una poesía.
Una "pileta de libros" para zambullirse
Los encuentros se desarrollan sobre una alfombra de goma con almohadones, y los libros se disponen en canastitas para que cada chico elija lo que le gusta. La única condición que pone la mediadora, tanto a adultos como a bebés, es sacarse los zapatos: "esta es la lectura por el placer", afirmó, e invitó a "zambullirse en esa pileta de libros". Después de cada actividad, los ejemplares son higienizados, ya que muchos bebés conocen el mundo "a través de la boca".
La bibliotecaria destacó el valor agregado del encuentro grupal frente a la lectura en casa: en la Bebeteca, los chicos comparten los libros con otros bebés de su misma edad y los adultos se llevan información valiosa sobre qué títulos eligen sus hijos, ya que muchos vuelven a buscar el mismo libro en el siguiente encuentro.
Susurradores, bonetes y juegos para recrear las historias
Cada martes propone una actividad distinta. En el último encuentro Vega trabajó con susurradores, unos tubos por los que se le susurra un poema al bebé, y entregó a las mamás susurradores más pequeños con una lista de poesías breves para continuar el juego en casa. En jornadas anteriores, a partir del libro acordeón Tener un patito es útil, de la autora e ilustradora argentina Isol, repartió bonetes de cartulina amarilla para que los bebés recrearan junto a sus familias las acciones del cuento.
"Vamos sacando el acartonamiento de la historia y la llevamos a lo más cotidiano", explicó. La idea, agregó, es que cada niño "se lleve lo mejor que uno les puede ofrecer".
Una formación que comenzó en 2004
Vega contó que su capacitación en Bebetecas comenzó en 2004 en Buenos Aires, junto a Mario Lillo, creador de las primeras cuatro Bebetecas porteñas. Luego se perfeccionó en Colombia con Yolanda Reyes y en México con Eva Janovich, dos referentes mundiales en el tema.
En esos países, señaló, existe "una política de promoción de la lectura" destinada a la primera infancia que en la Argentina aún no está instalada, especialmente en la etapa prenatal. Está comprobado, dijo, que los bebés "a los que les leen desde el cuarto mes de gestación con un susurrador a la panza ya empiezan a escuchar" y a sentir la voz de quien les lee.
El antecedente de la Bebeteca pública municipal
En 2015, Vega impulsó la primera Bebeteca pública municipal de Mar del Plata, en la Biblioteca Pública ubicada en 25 de Mayo y Catamarca. Durante un año, lograron que 80 bebés tuvieran carnet lector: participaban de la actividad, se llevaban tres libros en préstamo y los devolvían a la semana siguiente para elegir otros tres. "Eso fue maravilloso, ojalá vuelva alguna vez", expresó.
Sobre la importancia de sostener la propuesta, reflexionó: "en este mundo tan violento que estamos viviendo, me parece que lograr un espacio donde en una hora te sacas los zapatos, compartís con tus hijos, con los libros, con las canciones" tiene un valor enorme.
Los "libros sin páginas" y la herencia cultural
La capacitadora también dictó durante un año un taller en un hospital privado, en el marco de las charlas de lactancia materna, sobre cómo armar la biblioteca del bebé. Allí invitaba a las embarazadas a recordar las canciones que les cantaban en su infancia, valorando la diversidad cultural de una ciudad como Mar del Plata, con familias de todas partes del mundo.
Citando a Yolanda Reyes, Vega habló de los "libros sin páginas" que cada familia debe compartir con sus hijos: la herencia cultural transmitida a través de canciones, poesías y relatos. En esa misma línea, propone a las futuras madres y padres preparar una "bienvenida literaria" para sus bebés, escribir una canción o una poesía para guardar como recuerdo.
Cómo participar de la Bebeteca
La Bebeteca funciona en la librería Fray Mocho, en Mitre 1836, todos los martes a las 16. La actividad continuará durante mayo. La participación es con inscripción previa, ya que los grupos son reducidos para garantizar una atención personalizada.
Las familias interesadas pueden comunicarse al 223 6829886 para consultar por cupos. También pueden seguir la propuesta en Instagram, en la cuenta @estelavega.biblio y en el perfil de la librería Fray Mocho.


