Buscan prohibir la venta de celulares a menores de 14 años
En diálogo con "Pasen y Vean", programa que se transmite de 9.30 a 12 horas por LU9 Mar del Plata, Luciana Schwartz, creadora de la ONG Manos Libres, creó una petición para pedir una Ley de Acceso Digital Infantil que prohíba la venta de smartphones con datos a menores de 14 años y eleve la edad mínima para redes sociales de 13 a 16.
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El movimiento Manos Libres, que reúne a padres y madres preocupados por el impacto del uso temprano de pantallas en niños y adolescentes, busca instalar en la agenda pública la necesidad de poner límites al consumo digital infantil. Su fundadora, Luciana Schwartz, sostuvo en diálogo con LU9 Radio Mar del Plata que el desafío actual no es estar en contra de la tecnología, sino reconocer los riesgos del "scroll infinito" y los contenidos inapropiados a los que acceden los menores.
Schwartz explicó que la iniciativa nació del intercambio entre familias que detectaron problemáticas comunes y decidieron actuar de manera coordinada. "Acordamos ganar tiempo de desarrollo", resumió, al describir la estrategia de demorar la entrega de smartphones hasta que los chicos estén preparados y hasta que las plataformas implementen filtros más estrictos.
Un dispositivo que no es para cualquier edad
La referente planteó una analogía para explicar por qué los adultos deben intervenir: así como no se le entregan las llaves de un auto a un nene de 10 años, tampoco corresponde dejar a un menor a solas con un dispositivo conectado a internet. "El límite es amor", afirmó, y remarcó que los chicos, a determinadas edades, "no pueden autorregularse".
Schwartz sostuvo que muchos padres desconocen el tipo de contenido al que acceden sus hijos. Aseguró que cada vez a edades más tempranas los menores se topan con material que no es apto para ellos, incluso sin haberlo buscado. "Así como uno no lo dejaría a las tres de la mañana solo en una plaza, tampoco tenemos que dejarlos solos con internet", graficó.
Plataformas, "robux" y el riesgo de los extraños virtuales
Uno de los puntos más fuertes de la entrevista estuvo centrado en plataformas masivas como Roblox, donde, según relató Schwartz, su propio hijo le pide jugar. La fundadora de Manos Libres advirtió que detrás de los avatares pueden esconderse adultos con malas intenciones. "Ese señor se pone un muñequito que es una niñita, te habla, te dice que es tu amigo y te regala robux", describió, en referencia a la moneda virtual del juego que sirve para comprar elementos dentro de la plataforma.
Trazó un paralelismo con los cuidados tradicionales: a los chicos se les enseña a no hablar con extraños ni subir al auto de un desconocido, pero esa misma lógica todavía no se aplica al entorno digital. La diferencia, alertó, es que el peligro ya no aparece en la salida del colegio o en la plaza, sino dentro de casa, a través de una pantalla.
El reclamo de una ley y los antecedentes internacionales
Consultada sobre la viabilidad de una norma que regule la venta de dispositivos a menores, Schwartz confirmó que trabaja en esa dirección y citó antecedentes en países como Suiza, Australia, Inglaterra y Francia, donde la discusión ya está instalada en la agenda pública. Mencionó además el reciente juicio en Estados Unidos al creador de Meta, en el que se demostró que la empresa conocía el potencial adictivo de sus plataformas.
La fundadora del movimiento alertó sobre los efectos en la salud mental: adicción, depresión y ansiedad, tanto en adolescentes como en adultos. "Creemos que sí, que va a llegar una ley, pero siempre llega tarde, viene por detrás del hecho", lamentó, y advirtió que muchos chicos "van a pagar los platos rotos" mientras tanto.
El rol de los adultos: "Levantemos la mirada"
La campaña de Manos Libres apunta también a interpelar a los propios adultos. Schwartz señaló que los padres, abuelos, tíos, tutores y educadores deben revisar su propio vínculo con los dispositivos. Recordó que antes los tiempos de espera -en una sala, en un colectivo, mirando por la ventana- eran espacios de pensamiento y creatividad que hoy quedaron tapados por la pantalla.
En esa línea, defendió el valor del aburrimiento en la infancia como base de la creatividad y la tolerancia a la frustración. Observó que los chicos de hoy, acostumbrados a la inmediatez, ya no quieren andar en bici ni jugar a juegos de mesa. "La infancia está cambiando, y está bien que cambie, pero tenemos que entender que es nuestra responsabilidad guiarlos", concluyó.
La referente cerró con el lema que sintetiza la campaña: "Levantemos la mirada", una invitación a que los adultos den el ejemplo y construyan un mundo donde los chicos usen la tecnología, y no al revés.


