"Celuadictos": ¿cuáles son las consecuencias en los adultos mayores?
En diálogo con "Ecos de Mañana", programa que se transmite de 7.30 a 9.30 horas por LU9 Mar del Plata, la psicóloga Sol Rivera habló sobre el concepto de "celuadictos", la adicción al celular en adultos mayores, buscando conexión social y entretenimiento, y superando a menudo el tiempo de pantalla de los jóvenes.
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La adicción al teléfono celular dejó de ser un problema exclusivo de adolescentes y adultos jóvenes: en los últimos años, especialistas comenzaron a observar el mismo fenómeno en la tercera edad. Así lo explicó la psicóloga Sol Rivera en diálogo con LU9 Radio Mar del Plata, donde alertó que muchos adultos mayores utilizan el celular más de seis horas por día sin tener real conciencia de ese tiempo de exposición.
Rivera señaló que se trata de un cambio de paradigma respecto de lo que ocurría hasta hace pocos años, cuando la preocupación social pasaba por incorporar a los abuelos a la tecnología. "Hasta hace años atrás estaba la sensación de que el adulto mayor se perdía todo un mundo que estaba aconteciendo", recordó la profesional, y aseguró que hoy el escenario es exactamente el opuesto.
Más de seis horas por día frente a la pantalla
De acuerdo con investigaciones recientes citadas por la psicóloga, los adultos mayores suelen declarar que utilizan el celular muchas menos horas de las que efectivamente le dedican. "Suelen ser más de seis al día", precisó Rivera, y advirtió que ese tiempo se resta de actividades fundamentales para esa etapa de la vida.
Entre lo que se deja de hacer, la especialista mencionó la actividad física, la estimulación neurocognitiva y, sobre todo, el encuentro con otros adultos mayores: "jugando a las cartas o simplemente charlando, tomando unos mates o haciendo un asado". Para Rivera, esa contracara es el verdadero problema, porque muchas veces el tiempo frente a la pantalla termina siendo, según sus palabras, un tiempo "sin sentido".
Cuándo la herramienta se vuelve un obstáculo
La psicóloga remarcó que la tecnología no es negativa en sí misma. Por el contrario, destacó que el uso del home banking, las compras online o las videollamadas pueden favorecer la autonomía de las personas mayores y hacerlas sentir productivas y útiles.
El problema, advirtió, aparece cuando la herramienta empieza a operar en detrimento del bienestar: cuando el adulto mayor no sale a hacer los mandados porque pide todo por internet, no visita a sus nietos porque prefiere la videollamada o cancela un encuentro con una amiga para quedarse mirando una serie. "Puede afectar, y sobre todo en una adultez mayor que necesita mucho, para nuestro cerebro, de la estimulación neurocognitiva y física", explicó.
Aislamiento, dopamina y depresión
Rivera puso especial énfasis en el aislamiento como factor de riesgo. "Es una de las principales causas de depresión en la adultez mayor", advirtió. A esto se suma el efecto neuroquímico del propio dispositivo: el celular genera dopamina y activa los circuitos cerebrales de recompensa, lo que explica por qué el tiempo frente a la pantalla se vuelve imperceptible tanto para jóvenes como para mayores.
La diferencia, marcó la profesional, es que el adulto mayor suele tener más tiempo libre, lo que aumenta el riesgo de que esas horas se transformen en un espacio vacío en el que no se trabajan las áreas de fortalecimiento personal.
El insomnio, una señal de alerta
Entre los principales indicadores para detectar lo que hoy se denomina "celuadicción", la psicóloga ubicó al insomnio en primer lugar. "Es gravísimo, porque es el principal regulador del estado de ánimo y también reparador celular en una edad en que es fundamental la reparación celular y la eliminación de toxinas a nivel cerebral", subrayó.
El cuadro descript-externoo coincide con una alteración cada vez más frecuente: adultos mayores que se acuestan a las cuatro de la mañana, se levantan al mediodía y vuelven a dormir por la tarde, con todos los horarios y la alimentación trastocados. Los médicos, y en particular las recomendaciones que llegan desde PAMI, insisten en la importancia de sostener una rutina y horarios regulares para preservar la salud.
El rol de las generaciones intermedias
Consultada sobre cómo abordar la situación en el ámbito familiar, Rivera planteó que la clave está en integrar y no en confrontar con el dispositivo. Describió una escena habitual de los almuerzos de los domingos, en los que las dos puntas generacionales -chicos y abuelos- suelen aburrirse y refugiarse en la pantalla cuando no hay una conversación que los incluya.
"Está bien que tu papá o tu mamá tenga celular, pero ¿qué actividades va a hacer?", planteó la profesional, y propuso recuperar prácticas concretas: acompañar al supermercado, retomar juegos como el buraco, mirar una serie juntos a la noche o sostener charlas profundas en momentos compartidos.
Qué mirar para detectar un problema
Para la psicóloga, los adultos mayores necesitan, ante todo, "ser mirados", en una sociedad que muchas veces los evalúa por criterios de utilidad. En ese sentido, recomendó prestar atención a indicadores concretos: cuántas horas duerme la persona mayor, cuánta actividad física realiza, si conserva vínculos con amigos y si sostiene actividades que disfrute.
Los números del fenómeno en Argentina
Los datos oficiales del Indec ayudan a dimensionar la magnitud del cambio. 93 de cada 100 personas de entre 60 y 74 años utilizan el teléfono celular de manera habitual; 40 de cada 100 mayores de 65 navegan activamente por internet para informarse, leer noticias o usar el correo electrónico; y 1 de cada 3 participa de plataformas como Facebook, Instagram o TikTok, ya sea publicando contenido o siguiendo a familiares, amigos y figuras públicas.
En Mar del Plata, distintos espacios -entre ellos los talleres gratuitos que ofrece PAMI- dictan cursos para enseñar a los adultos mayores a aprovechar estas herramientas digitales de manera segura y productiva, una alternativa que los especialistas valoran como un buen punto de partida para que la tecnología sume autonomía en lugar de restar bienestar.


