¿Cómo entrar en modo vacaciones?: columna de psicología en "Pasen y vean"
En diálogo con "Pasen y Vean", programa que se transmite de 9.30 a 12 horas por LU9 Mar del Plata, la columnista, Alejandra Linardi, Licenciada en Psicología, analizó los factores a tener en cuenta para poder entrar en modo vacaciones de forma total, alejados de los compromisos laborales y las nuevas tecnologías.
:format(webp):quality(75)/https://lu9mardelplatacdn.eleco.com.ar/contenido/noticias/original/1767893853.jpeg)
Entrar en vacaciones no siempre significa relajarse de inmediato. Para muchas personas, el cuerpo deja de trabajar pero la cabeza sigue acelerada. Así lo explicó la psicóloga Alejandra Linardi en diálogo con el programa radial de la emisora L1B, donde abordó el llamado síndrome vacacional, las expectativas irreales y el impacto del estrés acumulado durante el año.
Linardi fue clara desde el inicio: "15 días no alcanzan". Según explicó, el ser humano necesita al menos una semana solo para adaptarse al cambio de rutina, lo que hace que el descanso real llegue cuando las vacaciones ya están por terminar.
La mente no se toma vacaciones al mismo tiempo que el cuerpo
La especialista señaló que uno de los principales problemas es creer que el descanso es automático. "Uno termina de trabajar un viernes y formalmente ya está de vacaciones, pero la cabeza todavía no lo sabe. Hay que avisarle", explicó, aludiendo al proceso psíquico que requiere dejar atrás horarios, exigencias y responsabilidades.
En ese sentido, comparó el inicio del descanso con "frenar un tren de carga a alta velocidad": aunque el motor se apague, la inercia hace que siga avanzando. Por eso, intentar disfrutar desde el primer día suele generar frustración.
Estrés, defensas bajas y enfermedades en vacaciones
Linardi también se refirió a un fenómeno frecuente: enfermarse durante el descanso. Explicó que muchas personas pasan de un nivel de estrés muy alto a una relajación brusca, lo que puede provocar una baja en las defensas. A eso se suma el tiempo para pensar lo vivido durante el año. "Ahí aparece la angustia, incluso cuando objetivamente no está pasando nada", sostuvo.
Además, advirtió sobre la costumbre de hacer listas de todo lo que "hay que aprovechar" en vacaciones, algo que suele aumentar la ansiedad y la sensación de no haber cumplido expectativas.
Vacaciones en casa, rutinas más livianas y menos exigencia
La psicóloga remarcó que no siempre es posible viajar y que también se puede descansar en casa. Para eso, recomendó cambiar rutinas cotidianas: comer sin apuro, no planificar cada hora del día, salir a caminar sin rumbo fijo.
En familias, alertó sobre los conflictos que pueden surgir al convivir todo el día. "Durante el año cada uno tiene su ritmo y en vacaciones vuelven a estar juntos todo el tiempo. Eso puede generar roces", explicó, y agregó que las vacaciones no tienen por qué ser perfectas.
Bajar expectativas y respetar las diferencias
Ante la consulta sobre cómo aprovechar un descanso corto, Linardi insistió en la necesidad de bajar expectativas. "No vas a resolver en vacaciones todo lo pendiente del año", señaló. También subrayó que no todos descansan de la misma manera: algunos necesitan actividad y otros quietud. "Hay que hacer cosas en común y cosas por separado", dijo.
Para la especialista, el principal conflicto es que "paramos el cuerpo antes que la cabeza", y ese desfasaje genera malestar. Por eso, recomendó permitirse no tener ganas y encontrar qué es lo que realmente hace feliz a cada uno, sin responder a mandatos externos.
No producir, aburrirse y bajar la tecnología
Uno de los conceptos clave de la entrevista fue dejar de "producir" durante las vacaciones. "No hay que estar todo el tiempo haciendo cosas. El ocio y el aburrimiento tienen mala prensa, pero son muy saludables para el psiquismo", afirmó.
En ese marco, también llamó a reducir el uso de la tecnología. "La tecnología es un factor de estrés. Si la usabas cinco horas por día, bajala a una", aconsejó, y advirtió especialmente sobre los chicos que ya no se aburren porque el celular ocupa todo el tiempo libre.
Padres, hijos y el derecho a un descanso propio
Finalmente, Linardi abrió un tema que consideró clave: las vacaciones de los padres. Explicó que cuidar hijos sin actividades también es un trabajo y que es necesario encontrar momentos de individualidad. "Hay que tomarse, aunque sea, un día de franco de padre o madre", sostuvo, para no desdibujarse en la crianza incluso durante el descanso.
La entrevista dejó una idea central: las vacaciones no son un examen a aprobar ni un ideal a cumplir, sino un proceso. Y para que realmente descansen, primero hay que darle tiempo a la mente para frenar.


