¿Cómo reconocer a un lobo marino o elefante marino?
En 'Tarde para Armar', programa que se transmite de 13 a 17 horas por LU9 Mar del Plata, habló Andrea Elissamburu, bióloga, investigadora de Conicet, del grupo mamíferos marinos de la Universidad Nacional de Mar del Plata, y analizó diferencias especies marinas que podemos encontrarnos en la playa.
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En esta época del año, quienes caminan por las playas de Mar del Plata pueden encontrarse con una postal cada vez más habitual: grandes mamíferos marinos descansando fuera del agua. Según explicó la bióloga Andrea Elissamburu, los animales vivos que aparecen en la costa durante el verano son, principalmente, elefantes marinos que llegan tras largos viajes de alimentación para descansar entre tres y cuatro días antes de volver al mar.
Durante ese tiempo, los elefantes marinos descansan y realizan el recambio de piel. Su presencia suele llamar la atención y muchas veces genera confusión con los lobos marinos, una especie mucho más conocida en la ciudad, sobre todo por la colonia estable del puerto.
Dos especies distintas: lobos y elefantes marinos
Elissamburu remarcó que se trata de dos grupos diferentes. Por un lado están los lobos marinos de un pelo, los más visibles en el puerto de Mar del Plata. Por otro, los elefantes marinos, que pertenecen al grupo de las focas.
Para identificarlos a simple vista, la especialista indicó dos claves fundamentales. La primera es la presencia de orejas: los lobos marinos tienen orejitas externas visibles, mientras que las focas -como el elefante marino- no tienen pabellón auricular, solo el orificio auditivo.
La segunda diferencia se nota cuando se desplazan en la arena. Los lobos marinos caminan apoyándose en sus cuatro patas, mientras que los elefantes marinos se mueven apoyando la panza y avanzan haciendo ondas con el cuerpo, sin utilizar las extremidades para caminar.
El tamaño y la edad, otro dato a tener en cuenta
Si bien el tamaño puede ser un indicador, no siempre es determinante. Los elefantes marinos adultos son mucho más grandes: los machos pueden alcanzar hasta cuatro toneladas, mientras que las hembras son más pequeñas. En cambio, los lobos marinos más grandes rondan los 250 kilos.
Sin embargo, Elissamburu aclaró que los ejemplares que suelen verse en las playas de la ciudad son, en general, elefantes marinos juveniles. Por eso, su tamaño puede ser similar al de un lobo marino y generar confusión entre quienes los observan.
Comportamientos en la playa y señales de alerta
Quienes han visto elefantes marinos en la costa suelen notar conductas particulares, como el desplazarse lentamente, rezongar o tirarse arena encima. Según explicó la bióloga, ese comportamiento está relacionado con el calor y con su descanso en tierra firme.
En ese sentido, fue enfática al señalar que lo principal es dejarlos tranquilos. No hay que acercarse, interferir ni modificar su comportamiento natural. Además, recomendó no ubicarse nunca entre el animal y el mar, para que tenga siempre libre su vía de escape si decide regresar al agua.
Por qué se ven más mamíferos marinos en la costa
La especialista explicó que estos animales siempre estuvieron en la zona, pero hoy su presencia se conoce más por la viralización de videos y fotos en redes sociales. Además, el uso del celular facilita que cualquier persona pueda avisar sobre un avistaje.
También influyen los ciclos biológicos. En verano hay más elefantes marinos porque es la etapa en la que se alimentan cerca de la costa y salen a descansar. No están en colonias reproductivas, lo que favorece que aparezcan en playas urbanas.
En el caso de los lobos marinos, la población del puerto varía a lo largo del año. Durante la época reproductiva hay menos ejemplares, mientras que en verano y otros meses aumenta la cantidad. La colonia del puerto está compuesta solo por machos, que durante diciembre, enero y febrero se trasladan a las colonias reproductivas en Uruguay y Península Valdés, y luego regresan a Mar del Plata para recuperarse.
Avistajes inusuales y estado de conservación
En los últimos años también se registraron situaciones poco habituales, como un mayor número de elefantes marinos e incluso nacimientos en la zona. Elissamburu señaló que una de las hipótesis vincula este fenómeno con la alta mortalidad registrada en Chubut, donde muchas crías murieron por gripe aviar.
Ante ese escenario, es posible que algunas hembras busquen otras costas para parir, evitando los lugares donde se produjo esa mortandad. Actualmente, la población de elefantes marinos en Chubut está protegida y considerada en riesgo. En cuanto a los lobos marinos del puerto, se estima una población estable de alrededor de 700 ejemplares, que se triplica si se cuentan los que están en el mar alimentándose.
Qué hacer y qué no hacer ante un avistaje
Para cerrar, la bióloga insistió en la importancia de la responsabilidad humana. No hay que acercarse, tocarlos ni molestarlos, tanto para evitar posibles ataques como para prevenir enfermedades que pueden transmitirse a las personas.
Ante la presencia de un mamífero marino en la playa, se puede dar aviso a grupos especializados en mamíferos marinos para registrar el avistaje. Si el animal está herido o en mal estado, se debe comunicar de inmediato a Prefectura Naval Argentina al 106, que activa el protocolo con las instituciones correspondientes.
El mensaje es claro: observar, informar y respetar. La convivencia con la fauna marina también depende del cuidado de quienes disfrutan de las playas de Mar del Plata.


