Con el aporte de un satélite argentino el hombre volverá a la Luna este año
En 'Tarde para Armar', programa que se transmite de 13 a 17 horas por LU9 Mar del Plata, Sebastián Musso, divulgador científico, nos aportó datos sobre la nueva expedición Artemisa II para volver a la Luna tras más de 50 años y sobre el aporte argentino a la misión espacial.
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Después de más de medio siglo, la humanidad se prepara para regresar a la Luna. La misión Artemisa 2, prevista para los primeros días de febrero, marcará un hito al llevar nuevamente astronautas al entorno lunar. Será un vuelo de circunvalación, sin alunizaje, pero clave para las futuras misiones que buscan establecer presencia humana permanente fuera de la Tierra.
La misión tendrá una duración total de unos 10 días y contará con cuatro tripulantes: tres estadounidenses y un canadiense. En diálogo con LU9, el divulgador Sebastián Musso explicó que este viaje servirá como ensayo general para Artemisa 3, cuando por primera vez una mujer pise la superficie lunar.
Un lanzamiento histórico desde la torre 39B
El despegue se realizará desde el Centro Espacial Kennedy, en Estados Unidos. El enorme cohete ya fue trasladado desde el hangar de ensamblaje hasta la histórica torre 39B, la misma plataforma desde donde partieron las misiones Apolo en 1969.
Musso detalló que el cohete mide 100 metros de altura, una dimensión comparable al edificio Habana de Mar del Plata. Está compuesto principalmente por tres grandes etapas de tanques de combustible, mientras que la nave tripulada viaja en una cofia de apenas tres metros de diámetro, ubicada en la parte superior.
El rol de Argentina en la misión Artemisa 2
Argentina también forma parte de esta misión internacional a través de la CONAE, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales. La participación se concreta con el envío de un nanosatélite, que cumplirá funciones clave durante el viaje.
Según explicó Musso, el dispositivo permitirá estudiar la radiación solar en el espacio comprendido entre la Tierra y la Luna y, además, servirá para realizar pruebas de comunicación. El objetivo a largo plazo es desarrollar una red de pequeños satélites que garantice transmisión constante de datos en futuras misiones tripuladas a la superficie lunar.
Artemisa, un programa más inclusivo que Apolo
El especialista remarcó que el programa Artemisa se diferencia profundamente del histórico programa Apolo. Mientras aquellas misiones respondían a una época dominada por pilotos hombres y blancos, Artemisa apunta a una exploración más justa e inclusiva.
En ese sentido, la tripulación de Artemisa 2 incluye una mujer y una persona negra, reflejando un cambio cultural dentro de las agencias espaciales. Además, el enfoque también es distinto: si Apolo permitía solo horas de permanencia en la Luna, Artemisa proyecta estadías de días o incluso meses, con la idea de instalar bases permanentes.
La Luna como trampolín hacia Marte
El objetivo final del programa es convertir a la Luna en una plataforma estratégica, un verdadero "trampolín" para futuras misiones tripuladas a Marte, previstas para la próxima década.
Musso también aportó un dato curioso sobre la cultura espacial: la famosa cuenta regresiva previa a los lanzamientos no nació en la ciencia, sino en el cine. Fue creada como recurso dramático por el director Fritz Lang para su película de 1929 La mujer en la luna, y luego adoptada por las agencias espaciales.
Con los motores listos y el conteo regresivo a punto de comenzar, la misión Artemisa 2 vuelve a poner a la Luna en el centro de la escena y abre una nueva etapa en la exploración espacial, con participación argentina incluida.


