Coronador de gloria: Argentina llegará a la Luna con el microsatélite ATENEA
En diálogo con "Pasen y Vean", programa que se transmite de 9.30 a 12 horas por LU9 Mar del Plata, Araceli Barrera, Ingeniera Mecánica por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y desde hace más de 5 años trabaja en el equipo mecánico-térmico de la Gerencia de Proyectos Satelitales de la CONAE, dio precisiones de la participación de Argentina en la misión Artemis II de la NASA con el microsatélite ATENEA.
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Argentina será parte de la histórica misión Artemis II de la NASA con tecnología propia. A través de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), el país desarrolló el microsatélite ATENEA, que viajará en el vuelo tripulado que rodeará la Luna y que tiene lanzamiento previsto para los próximos meses.
"no somos espectadores", resume el espíritu de esta participación argentina la ingeniera mecánica Araceli Barrera, egresada de la Universidad de Buenos Aires e integrante del equipo mecánico térmico de la gerencia de proyectos satelitales de la CONAE. Con más de cinco años en el organismo, forma parte del grupo responsable de un desarrollo que representa un avance clave para la industria espacial nacional.
Un desafío técnico junto a la NASA
La misión ATENEA implicó un doble desafío para la agencia espacial argentina. Por un lado, los tiempos acotados de desarrollo, inusuales para estándares espaciales. Por otro, el cumplimiento de estrictos requisitos de seguridad al tratarse de una misión tripulada.
Barrera explicó que fue "un gran desafío" trabajar en conjunto con la NASA y lograr integrar un microsatélite argentino en un lanzamiento con tripulación. Señaló que, si bien la CONAE ya ha colaborado con la agencia estadounidense, en este caso debieron superar exigencias adicionales debido a la presencia de astronautas a bordo.
Qué estudiará el microsatélite argentino
ATENEA lleva distintos instrumentos con objetivos científicos y de validación tecnológica. Uno de los principales es la medición de radiación en el entorno espacial profundo, un factor crítico porque puede afectar o incluso dañar componentes electrónicos.
La ingeniera detalló que también se validarán comunicaciones a larga distancia y el posicionamiento en una órbita poco habitual, mucho más alejada de la Tierra. Subrayó que será la primera vez que la agencia espacial argentina intente comunicarse con un satélite propio a esa distancia, lo que representa un salto tecnológico significativo.
Energía solar para operar en el espacio profundo
Dentro del proyecto, Barrera se desempeña como responsable del subsistema de paneles solares. Explicó que el microsatélite cuenta con una batería que se recarga mediante celdas solares ubicadas en sus caras externas.
Ese sistema permite alimentar la computadora de a bordo, los instrumentos científicos y las antenas, estas últimas fundamentales para mantener la comunicación con la Tierra durante la misión.
Impacto para la industria espacial argentina
Más allá del vuelo en sí, la misión ATENEA permitirá validar tecnologías que luego podrán aplicarse en proyectos más grandes y comerciales. Según indicó Barrera, esta experiencia brindará herramientas que de otro modo serían muy costosas de desarrollar de manera independiente.
Remarcó además que la continuidad en materia satelital es clave, ya que la vida cotidiana depende en gran medida de los satélites que orbitan la Tierra. En ese sentido, sostuvo que el objetivo es seguir desarrollando dispositivos cada vez más precisos, con mejores instrumentos y capacidades.
Vocación científica y talento joven
Desde lo personal, Barrera contó que su vocación nació en la infancia, cuando miraba el cielo y se preguntaba qué había más allá. Destacó también el acompañamiento familiar y el respaldo de sus docentes, quienes confiaron en ella y la recomendaron cuando surgió la oportunidad de ingresar a la agencia espacial.
La ingeniera resaltó el rol de universidades y empresas asociadas en el proyecto y puso en valor el talento joven que participa en estos desarrollos. Aseguró que hay profesionales incluso más jóvenes que ella que han realizado aportes "asombrosos", y alentó a quienes deseen estudiar carreras científicas a animarse, pese a la exigencia.
La participación argentina en Artemis II no solo representa un logro tecnológico, sino también una señal de proyección a futuro. En una misión que marcará el regreso de vuelos tripulados a la órbita lunar, el país dirá presente con desarrollo propio, consolidando su lugar en el escenario espacial internacional.


