Del trauma al avance científico: el legado del COVID-19 a seis años de la pandemia
En 'Ecos del Día', programa que se transmite de 17.30 a 20 horas por LU9 Mar del Plata con Javier Novoa, Gustavo Blanco habló sobre el impacto y los aprendizajes dejados por la pandemia de COVID-19, la cual compara con una "guerra mundial" sin precedentes para la humanidad.
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El COVID-19 marcó a la humanidad con un impacto comparable al de una guerra mundial. Así lo describió un médico al analizar lo que dejó la pandemia y las lecciones que aún persisten.
El profesional explicó que la irrupción del virus fue "un trauma, un estrés que ocurrió de un momento para otro", en un escenario para el cual el mundo no estaba preparado. Según recordó, la magnitud fue global: más de 7,8 millones de personas murieron y entre 780 y 800 millones se contagiaron, con reportes que incluso estiman cifras cercanas a los 10 millones de fallecidos.
En ese contexto, señaló que todavía se observan consecuencias médicas, psicológicas y sociales derivadas del contagio y de las medidas adoptadas durante la emergencia sanitaria.
Lecciones que el mundo no siempre aplica
Entre los aprendizajes más claros que dejó la pandemia mencionó el uso del barbijo, el lavado de manos y ciertas prácticas de prevención cotidiana. Sin embargo, advirtió que con el paso del tiempo gran parte de la sociedad dejó de aplicarlas.
Recordó que en países asiáticos como Corea o Japón el uso del barbijo ya era habitual décadas antes del COVID-19 para evitar contagiar o contagiarse de enfermedades respiratorias. En cambio, durante la pandemia esa medida generó fuertes debates.
En ese sentido, señaló que durante ese período participó activamente en la difusión de información sanitaria a través de medios de comunicación y defendió públicamente la utilización del barbijo y la vacunación, en medio de opiniones divididas en la sociedad.
Vacunas desarrolladas en tiempo récord
Uno de los aspectos positivos que destacó fue el avance científico logrado en tiempo récord. Según explicó, en apenas nueve o diez meses se desarrollaron vacunas contra el COVID-19, algo inédito en la historia de la medicina.
Aunque reconoció que hubo discusiones sobre sus posibles efectos, sostuvo que las vacunas fueron clave para frenar la mortalidad. En ese sentido afirmó que, sin la vacunación masiva, la cifra de fallecidos podría haberse duplicado o triplicado.
Además, señaló que la tecnología desarrollada para esas vacunas permitió avanzar en investigaciones para otras enfermedades. "Ese desarrollo abrió el camino para nuevas vacunas contra distintos problemas de salud, como cáncer, hipertensión, enfermedades renales o diabetes", explicó.
¿El mundo está preparado para otra pandemia?
Ante la posibilidad de una nueva pandemia, el especialista consideró que hoy la humanidad cuenta con herramientas mucho más avanzadas.
La experiencia acumulada permitiría desarrollar vacunas con mayor rapidez y aplicar desde el inicio medidas preventivas como distanciamiento, uso de barbijo y lavado de manos, prácticas que calificó como "indiscutibles" para frenar enfermedades respiratorias.
Como ejemplo mencionó la actualización de la vacuna antigripal, que ya incorpora nuevas cepas del virus de la gripe como la H3N2, lo que demuestra la capacidad de anticipación del sistema sanitario.
El impacto personal y las secuelas sociales
El médico también relató cómo vivió la pandemia en lo personal. Recordó que el desconocimiento inicial del virus generó incertidumbre y lo llevó a informarse constantemente con colegas del exterior para poder comunicar datos actualizados a la población.
Incluso atravesó la enfermedad y debió ser internado, una experiencia que describió como un momento de miedo e incertidumbre. "No sabía si iba a vivir o qué iba a pasar conmigo", señaló, al tiempo que recordó la pérdida de colegas y seres queridos.
Salud mental y nuevos factores de riesgo
Otro de los grandes impactos fue el que sufrió la salud mental a nivel global. El confinamiento, la incertidumbre y el aislamiento provocaron ansiedad, angustia y miedo en millones de personas.
El profesional también destacó que la pandemia permitió identificar factores de riesgo que no siempre se tenían en cuenta. Entre ellos, mencionó a la obesidad, que se convirtió en uno de los principales factores asociados a la mortalidad por COVID-19.
Además, remarcó las consecuencias en la educación y en la socialización de los niños que atravesaron sus primeros años escolares durante el confinamiento, especialmente aquellos que nacieron o comenzaron su escolaridad en plena pandemia.
Un antes y un después para la ciencia
Finalmente, el especialista subrayó que la pandemia dejó un cambio profundo en la investigación médica. Según explicó, los avances en diagnóstico, tratamientos y desarrollo de medicamentos comenzaron a realizarse a una velocidad mucho mayor que antes.
Para el profesional, la experiencia dejó una enseñanza clave: la importancia de la cooperación internacional y del desarrollo científico para enfrentar crisis sanitarias globales. Una experiencia que, afirmó, marcó "un antes y un después en la medicina y en la forma de responder a las emergencias sanitarias".


