Dormir bien ¿un privilegio?
En diálogo con "Ecos de Mañana", programa que se transmite de 7.30 a 9.30 horas por LU9 Mar del Plata, Facundo Nogueira, especialista en medicina del sueño, analizó los hábitos actuales de las personas a nivel mundial, que dificultan el buen dormir, como el sobreabuso de las nuevas tecnologías.
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Dormir poco ya no es una rareza sino una tendencia global que también atraviesa a la Argentina. Según explicó el especialista en medicina del sueño Facundo Nogueira, hoy las personas duermen, en promedio, dos horas menos que hace medio siglo, un cambio que tiene consecuencias directas sobre la salud y está fuertemente vinculado al uso de la tecnología.
En diálogo con LU9 Radio Mar del Plata, Nogueira señaló que el problema no es local sino mundial y responde a transformaciones culturales, hábitos más sedentarios y una exposición constante a pantallas. "A principios de los 2000 el promedio era de seis horas y media de sueño, cuando hace 40 o 50 años se dormían alrededor de ocho horas y media", explicó.
Menos sueño, más sedentarismo y obesidad
El especialista detalló que la reducción de las horas de descanso va de la mano con otros fenómenos que se dispararon desde la década del 80, como el aumento de la obesidad y el sedentarismo. En ese sentido, remarcó que existe una relación directa entre la falta de sueño, la alimentación y el estado físico.
Según Nogueira, el acceso permanente a la tecnología modificó profundamente las rutinas diarias. "Hoy el teléfono es casi un apéndice más de nuestro cuerpo y estamos todo el día conectados", advirtió, al tiempo que señaló que esta hiperconectividad mantiene al organismo en un estado de alerta constante.
Pantallas LED y ritmo circadiano
Uno de los puntos centrales del análisis tiene que ver con el ritmo circadiano, el mecanismo biológico que regula los ciclos de vigilia y sueño y que está íntimamente ligado a la luz solar. El problema, explicó Nogueira, es que las pantallas LED emiten una frecuencia de luz similar a la del sol.
"Estas pantallas le dicen a nuestra retina que es de día cuando no lo es. Entonces, los mecanismos que disparan el sueño se frenan", explicó. Por eso, quedarse mirando el celular, scrolleando redes sociales o maratoneando series hasta la madrugada genera desvelos prolongados y dificulta el descanso profundo.
No es lo mismo, aclaró, leer un libro con luz tenue que exponerse a contenidos diseñados para estimular y retener la atención. "Entrás a scrollear reels y no podés parar", resumió.
Adolescentes, celulares y salud mental
Consultado sobre el impacto en niños y adolescentes, Nogueira evitó demonizar la tecnología pero fue claro en señalar que el problema es el uso sin límites. Comparó al celular con un martillo: "Es una herramienta extremadamente útil, pero todo depende de cómo se use".
En ese marco, destacó iniciativas que buscan restringir el uso del celular en las escuelas durante el horario de clases y sostuvo que el camino es la limitación y la educación, más que la prohibición absoluta. También advirtió que muchos jóvenes presentan conductas adictivas al dispositivo, lo que dificulta el descanso nocturno y afecta la salud mental.
Un problema de salud pública
Para el especialista, la falta de sueño, el sedentarismo y el sobrepeso deberían ser abordados como ejes centrales de las políticas públicas de prevención. "Son elementos determinantes de la salud física y mental de los chicos que después van a ser adultos", remarcó.
Como dato significativo, señaló que el Día Mundial del Sueño y el Día Mundial de la Obesidad se conmemoran la misma semana. "Parece casualidad, pero es una excelente oportunidad para llamar la atención sobre estas dos problemáticas de manera conjunta", concluyó.
Mientras tanto, el mensaje es claro: ordenar el uso de pantallas, recuperar hábitos saludables y volver a priorizar el descanso aparece como una necesidad urgente en una sociedad cada vez más conectada, pero cada vez más cansada.


