El policía acusado de matar a Úrsula se negó a declarar y quedó preso en Junín
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La
diligencia se llevó a cabo esta mañana y culminó a las 8.30 en un lugar elegido
de la ciudad de Chacabuco, que se mantuvo en reserva para evitar escraches y
disturbios, informaron fuentes judiciales.
Allí,
Martínez se negó a declarar ante el fiscal Sergio Terrón, quien le imputa el
delito de "femicidio agravado por premeditación y alevosía", en los
términos del artículo 80, incisos 2 y 11 del Código Penal, que prevé como pena
única la prisión perpetua.
"El
encartado, que contó con la asistencia de Defensor Oficial, hizo uso del
derecho de abstenerse de declarar", informó la Fiscalía General de Junín en un
comunicado. La fiscalía también reveló que "se dispuso el alojamiento de
Martínez en una Unidad Penitenciaria de la ciudad de Junín".
Úrsula fue
hallada el lunes cerca de las 20.30 asesinada a puñaladas entre unos pastizales
en un campo ubicado a la altura del paraje Guido Spano, a unos 13 kilómetros de
Rojas, en el noroeste de la provincia de Buenos Aires. En ese mismo lugar, la
policía apresó a Martínez, quien se habría auto provocado las lesiones que
presentaba.
A través de
cámaras de seguridad, los investigadores establecieron que la joven había
dejado su moto en la puerta de un quiosco al que ingresó y que, al salir, lo
hizo caminando, tras lo cual aún no pudo determinarse el rumbo que tomó y en
qué circunstancias fue abordada por el policía, quien esa noche se desplazaba
en su auto, un Peugeot 307.
El femicidio
fue descubierto tras un alerta al 911 de un tío del propio imputado, quien
refirió que creía que su sobrino había matado a una joven porque éste le
confesó en un llamado que "se había mandado una cagada".
Al llegar al
lugar, la Policía encontró a la chica asesinada y al agresor malherido, ya que
después del crimen se clavó el arma homicida en el abdomen, adentro de su auto.
Martínez intentó escapar a pie por los pastizales, pero fue reducido y quedó
apresado.
La autopsia
determinó que la joven fue asesinada de 15 puñaladas en la espalda, el torso y
el cuello con un cuchillo de carnicería hallado en la escena del crimen.
Úrsula había denunciado en varias oportunidades a Martínez por amenazas y violencia de género e incluso el policía tenía una medida de restricción perimetral que había violado dos días antes del crimen.
Además de la
denuncias en su contra por parte de Úrsula, el oficial tenía tres sumarios en
curso en Asuntos Internos, uno de ellos por amenazar a una superior diciéndole:
"Si me trasladan, tiro una bomba".


