"El que vende no sabe cuánto cobrar los productos y el consumidor cuánto es justo pagar"
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"Cuando hay procesos de inflación persistentes y elevados
como los que experimentamos, la referencia se pierde, por lo tanto el
comerciante no sabe bien cuánto valen y cuánto cobrar y los consumidores de
cuánto es justo pagarla", analizó en LU9 el Lic. Gabriel Coronello Aldao, coordinador
del Observatorio de la Ciudad de la Universidad FASTA, que llevó a cabo por
séptimo año consecutivo en pos de determinar el alto grado de dispersión que
presentan los precios de 25 productos alimenticios envasados, considerados
entre los más consumidos por la población.
"Los resultados dan cuenta de las dificultades que existen para
la oferta como para la demanda. Los supermercados presentan precios más homogéneos,
no necesariamente los más baratos, luego los minimercados y por último las
despensas tienen mayor dispersión", detalló, quien a su vez consideró que "como
consumidores el control es lo primero deseamos que exista. El rol del Estado debería aparecer como algo
natural, pero por otro lado hay que pensar cuáles son los motivos de que haya
esta variación. La inflación tiene una implicancia importante. Hace 20/30 años
sabíamos los precios de las cosas, hoy no".
"Cuando observamos los precios estamos acostumbrados a mirar
la inflación, pero también existe otro parámetro que es la dispersión, que
explica la variabilidad en un mismo mercado y determinado momento. La
dispersión lo que explica es cómo varían los precios", agregó.
Los datos
La canasta de 25 productos embazados e idénticos de primera
marca, se analizó en 48 comercios de ocho zonas, despensas, minimercados y
supermercados.
Al medir la dispersión absoluta, es decir la diferencia
entre los precios mínimos y máximos, se observó que los productos que
presentaron los valores más dispares fueron el queso cremoso, el aceite de
girasol, la manteca y el café. A modo de ejemplo, para el kilo de queso cremoso
se registró un precio mínimo de $430 y un máximo de $760, para el aceite de
girasol, $90 y $234, para la manteca, $70 y 189 y para el café de $100 y
$212,9.
Para poder comparar la variabilidad de los precios de los
productos seleccionados (desde 2014, fueron relevados los mismos 25 productos),
también se midió la dispersión relativa, es decir el porcentaje de variación en
relación al precio promedio de cada producto. Como resultado se determinó que
la polenta (31%), el té (25%) y el azúcar B (25%) fueron los que presentaron la
mayor diferencia de precios en referencia a su valor promedio. Mientras, el
azúcar A (9%), las salchichas (9%) y los tallarines (10%), mostraron la menor
dispersión relativa.
Otro de los resultados obtenidos, consideró el
comportamiento de los precios en función de su ubicación geográfica, siendo la
zona número 8 (delimitada por Arturo Alió, Río Negro, San Juan y Alvarado) la
que presentó una mayor dispersión relativa con un coeficiente de 13,58%. Y la
zona con menor dispersión relativa fue la número 6 (Carlos Gardel, Alvarado,
Italia, Juan B. Justo, Av. Centenario (Champagnat) e Irala), con un coeficiente
de 5,17%.
El Observatorio de la Ciudad pudo establecer que el comercio
que ofrecía los 25 productos relevados al precio más bajo, lo hacía por un
valor de $2592, y el más caro por $3375, con una diferencia de 30,2% entre
ambos. Sin embargo, para conseguir la totalidad de estos productos al menor
precio posible, un consumidor debería recorrer 7 de las 8 zonas en las que se
dividió a la ciudad y visitar 19 de los 48 comercios relevados, concurriendo a
10 supermercados, 5 minimercados y 4 despensas diferentes.


