Embarazos en pandemia: más ansiedad y depresión en las madres, y bebes con temperamento más negativo
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Investigadores del Conicet y la Universidad Nacional de Mar del Plata llevaron adelante una investigación sobre el impacto emocional de la pandemia por COVID-19, dirigido por la Dra. Lorena Canet Juric y el Dr. Sebastián Urquijo, ambos investigadores del Instituto de Psicología Básica Aplicada y Tecnología (IPSIBAT, CONICET-UNMDP).
El estudio, fue liderado por Hernán López Morales, becario doctoral del CONICET con lugar de trabajo en el IPSIBAT y docente de la Facultad de Psicología y de la Escuela Superior de Medicina (UNMdP). Además de Licenciado en Psicología, maestrando y doctorando en Neurociencias. El artículo fue publicado recientemente en la Revista internacional Archives of Women's Mental Health. También participaron en el estudio Macarena Verónica del Valle y Rosario Gelpi Trudo; ambas becarias del CONICET en el IPSIBAT, María Laura Andrés, investigadora asistente del CONICET; Lorena Canet Juric, investigadora adjunta del CONICET y Sebastián Urquijo, vicedirector del IPSIBAT.
De acuerdo a lo expresado en diálogo con LU9, el estudio reportó que "a medida que el confinamiento se sostiene en el tiempo, también lo hacen los indicadores de depresión y ansiedad". Y así lo demuestran las cifras: en el caso particular de las mujeres embarazadas, al cabo de los primeros 50 días de confinamiento se observa un 32.7 por ciento de indicadores de depresión prenatal moderada y severa, los cuales descienden a 29.6 por ciento al cabo de 150 días. Estos números están por encima de la prevalencia para países en desarrollo (19 - 25%) y aún más elevados que lo reportado para países desarrollados (7 - 15%).
El estudio se inició el primer día de pandemia y consistió en "evaluar las consecuencias negativas en salud mental. Tomamos 17 mil argentinos y en lo particular me encargué de grupos específicos y vulnerables. En este caso seguimos 150 mujeres embarazadas del día uno al 450 de pandemia, para ver si estar embarazada es un factor para desarrollar alguna patología mental".
Descubrieron así que "no implica un riesgo mayor en términos de infección pero si de susceptibilidad psíquica, por las preocupaciones que implica la salud del feto, el parto, el proceso. Ese malestar se ve en el aumento en niveles de ansiedad y depresión".
"Hicimos una evaluación a los 15 días, a los 50 días cuando se empezaron a habilitar algunas flexibilizaciones y luego a los 150 que estaban la mayoría de los municipios en fase 3 y 4 y otra a comienzo de la segunda ola, al día 400. El aumento de ansiedad y depresión fue sostenido y progresivo en los primeros 150 días, en sus cuadros de base estaban por encima de las prevalencias en épocas normales", indicó.
Además explicó que un estudio longitudinal como el realizado "también permite ver el efecto de las medidas gubernamentales en las personas" y en este caso "no fueron suficientes en los primeros 150 días para que el malestar disminuyera, recién vimos una leve baja al comienzo de la segunda ola".
El miedo, la alteración de las rutinas médicas reduciendo los controles por el mencionado factor y por falta de turnos en las instituciones, se sumaron a los tradicionales miedos en torno al parto, más relevantes que en lo habitual. "Y transitar el embarazo en confinamiento alejadas de seres queridos, son puntos claros por el aumento del malestar", acotó y continuó: "La principal suceptibilidad en mujeres a desarrollar algún cuadro psicopatológico surge en el momento del embarazo. Es decir, el embarazo en sí mismo es un riesgo para el inicio de estos cuadros de ansiedad y depresión".
¿Y qué pasa con los bebes de esas embarazadas? "La segunda parte del estudio es el efecto de la ansiedad sobre el desarrollo fetal. Denominamos a estos niños como Pandemials. Muchos de ellos cumplen un año pronto o ya lo cumplieron. Identificamos que no tuvieron mayor riesgo departo prematuro, pero sí hay ciertos cambios en el neurodesarrollo y en lo socioemocional. Tienen un temperamento más negativo, son más reactivos, lloran más, expresan emociones de malestar, angustia y tienen una menor habilidad para regular esas situaciones, encontrar la calma, la ansiedad. Son niños con menor desarrollo socioemocional para vincularse con los demás, que es un efecto por haber nacido en épocas de poco contacto con otros adultos y pares".


