Enseñar no es adoctrinar: columna de filosofía y educación con Victor Palacios
En diálogo con "Ecos de Mañana", programa que se transmite de 7.30 a 9.30 horas por LU9 Mar del Plata, Victor Palacios, Doctor en Humanidades y Artes con mención en Ciencias de la Educación, y Licenciado y Profesor en Filosofía, habló sobre el pensamiento polémico vinculado a si los docentes deben compartir o no sus opiniones dentro del aula.
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En medio de las discusiones sobre el rol de la escuela y la opinión docente en el aula, el educador Víctor Palacios sostuvo en LU9 Radio Mar del Plata que "enseñar no es adoctrinar" y que la función principal de un buen docente es formar pensamiento crítico, no imponer posicionamientos políticos o ideológicos.
Durante su participación en el programa matutino, Palacios remarcó que el debate suele reaparecer cuando se discuten temas sensibles y afirmó que existe una "línea muy clara" entre enseñar contenidos y forzar a los estudiantes a adoptar una postura determinada.
El límite entre enseñar y adoctrinar
Palacios explicó que con frecuencia se instala la polémica sobre si un docente debe transmitir su opinión en clase y hasta dónde puede influir en el pensamiento de los alumnos. En ese sentido, señaló que el riesgo aparece cuando se intenta inducir o forzar a los estudiantes a adoptar un posicionamiento político, económico o ideológico que puede no coincidir con el de sus familias o con sus propias convicciones.
Desde su mirada pedagógica, aseguró que para un buen docente la diferencia está clara: "enseñar no es adoctrinar". Y agregó que la tarea educativa no puede reducirse a transmitir respuestas cerradas.
La importancia del proceso de aprendizaje
Para graficar su postura, utilizó un ejemplo sencillo vinculado a la enseñanza de matemática. Señaló que si un profesor, en lugar de enseñar a sumar, simplemente da el resultado de la cuenta, está anulando el proceso que permite comprender el procedimiento.
Según explicó, lo verdaderamente importante es que el estudiante aprenda el mecanismo y desarrolle la capacidad de resolver por sí mismo. Incluso indicó que algunos docentes pueden dar el resultado para que el alumno verifique su trabajo, pero nunca para reemplazar el proceso.
En esa línea, sostuvo que hoy existen herramientas como la inteligencia artificial y los algoritmos que brindan respuestas rápidas y procesadas, incluso con mayor volumen de información que la que puede manejar un profesor. Sin embargo, advirtió que la escuela no está para repetir resultados que ya puede ofrecer una máquina, sino para formar en profundidad.
"Lo que nos interesa es el proceso, no el resultado", resumió, al plantear que una buena enseñanza busca desarrollar comprensión y pensamiento, no mera repetición.
Responsabilidad docente y formación ética
El educador también puso el foco en la responsabilidad que tienen quienes trabajan en el ámbito educativo, especialmente cuando se abordan temas históricos y políticos sensibles.
De cara a la conmemoración de los 50 años del golpe cívico-militar, anticipó que el debate volverá a instalarse en las aulas. En ese contexto, consideró que la clave no es imponer una visión, sino formular buenas preguntas que inviten a la reflexión.
Indicó que en la escuela es válido preguntar si se está de acuerdo con formas autoritarias de gobierno, con la desaparición de personas que piensan distinto o con la apropiación de bebés, ya que se trata de cuestiones que exigen un posicionamiento ético. Pero subrayó que el valor pedagógico reside en la pregunta y en el proceso reflexivo, no en bajar una respuesta única.
Según expresó, cuando la escuela solo promueve obediencia o repetición de consignas, pierde su sentido formativo. En cambio, debe apuntar a que los estudiantes desarrollen criterio propio y puedan decidir libremente qué pensar, decir, creer o votar.
Pensamiento crítico en tiempos de inteligencia artificial
En el tramo final de la entrevista, Palacios vinculó el debate con el contexto actual atravesado por la inteligencia artificial. Remarcó que si los algoritmos pueden calcular, traducir y procesar información con rapidez, el diferencial humano debe estar en el pensamiento crítico y el posicionamiento ético.
Sostuvo que la escuela tiene la obligación de ayudar a los estudiantes a comprender dónde están parados, quiénes son y cuál es su historia, especialmente en un país como la Argentina, marcado por debates y confrontaciones políticas a lo largo de su historia.
Para el educador, formar pensamiento crítico es una misión central de la escuela contemporánea, junto con la enseñanza de contenidos tradicionales como matemática o historia. "Una buena educación no es solo calcular o responder, sino aprender a pensar", concluyó.
El debate, lejos de saldarse, vuelve a instalarse en Mar del Plata y en todo el país: cuál es el verdadero rol de la escuela y hasta dónde llega la responsabilidad docente en la formación de ciudadanos libres y reflexivos.


