Francisco viaja a Irak con eje en el diálogo interreligioso y los cristianos perseguidos
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El papa
Francisco comienza este viernes una visita a Irak, la primera de un pontífice
en la historia, en la que buscará llevar consuelo a los cristianos perseguidos
en las sucesivas guerras en la región, así como tender puentes con un sector
del islam chiita, en otra apuesta de Jorge Bergoglio al diálogo interreligioso
que tratará también de animar a todos los ciudadanos a superar las múltiples
divisiones que existen en el país.
El viaje,
que terminará el lunes 8, tiene como lema "Todos son hermanos" y
llevará al pontífice a la capital Bagdad, donde dormirá las tres noches en el
país, además de la ciudad de Najaf y las ruinas de la antigua urbe sumeria de
Ur, en el Sur; y los centros urbanos de Mosul, Erbil y Qaraqosh, en el Norte.
"Es un
viaje que se puede leer en tres niveles a la vez: uno ligado a la problemática
de los cristianos perseguidos; un nivel relacionado al diálogo interreligioso;
y un tercer eje en el que Francisco hablará a la sociedad del país",
analizó en diálogo con Télam en el Vaticano el ex Nuncio (embajador) de la
Santa Sede en Irak entre 2001 y 2006, el cardenal Fernado Filoni.
El obispo
auxiliar de Bagdad y coordinador general de la visita al Irak, Yasel Baldo,
coincidió con el análisis de Filoni y aportó su mirada general sobre el viaje.
"El
Papa celebrará misas en Bagdad y en Erbil para los cristianos y rezará por
todos los iraquíes en Mosul y en la Llanura de Nínive. Por otro lado, en Ur, la
tierra del patriarca Abraham, rezará y se reunirá con líderes de las religiones
más representativas en Iraq para promover el diálogo y la coexistencia",
detalló Baldo en diálogo telefónico con Télam desde la capital iraquí.
Tras
recorrer 3.000 kilómetros desde Roma en un avión de Alitalia, Francisco llegará
a un país en el que según las estimaciones vaticanas la población cristiana no
supera las 300.000 personas, sobre una población total de más de 38 millones,
mientras que a inicios del siglo XXI, hace solo 20 años, las estimaciones eran
de cerca de 1.2 millones de cristianos en el país.
"La
visita tiene como uno de los objetivos primarios animar a los cristianos y
plantear que hubo una comunidad que sufrió mucho, fue perseguida y
discriminada", sostuvo Filoni.
Eje 1: Los cristianos
El apoyo a
los cristianos será central en la agenda y el cardenal recordó que
"siempre ha habido éxodos recurrentes en lo que hoy es Irak, pero se
hicieron masivos después de la segunda guerra del Golfo" Pérsico,
inaugurada con la invasión estadounidense de 2003.
n
particular, a la inestabilidad en el país tras la caída de Saddam Hussein, se
sumó luego la ocupación de más de un cuarto del territorio nacional por parte
de la milicia Estado Islámico (EI), que estableció su llamado califato allí y
en la vecina Siria, y provocó el desplazamiento de miles de personas en el
área.
Francisco
recorrerá el próximo domingo parte de esa región, con etapas en Erbil, capital
del Kurdistán iraquí y símbolo del refugio de los cristianos y de acogida de
sirios; Mosul, ícono de la reconquista del territorio tras la ocupación de EI;
y Qaraqosh, considerada la ciudad cristiana más grande de Iraq, en la llanura
de Nínive.
En esta
última, los cristianos están comenzando a volver a instalarse de manera lenta y
cauta, tras los asesinatos y persecuciones sufridos durante la presencia del
grupo yihadista, entre 2014 y 2017.
"Las
visitas a Mosul y Qaraqosh animarán a los cristianos a quedarse y reconstruir
confianza con sus vecinos", sugirió, desde Bagdad, el cardenal Louis
Raphaël I Sako, Patriarca de Babilonia de los Caldeos.
Eje 2: El mundo islámico
Un segundo
eje del viaje será el puente que el Papa buscará tender con el mundo islámico,
especialmente con la mayoría chíita del país, a través del encuentro que
mantendrá con el gran ayatollah Ali al Sistani, de 90 años y considerado como
una de las personas más influyentes del país.
Nacido en
Irán pero contrario a las ideas teocráticas que en ese país niegan la
separación entre Iglesia y Estado, Al Sistani recibirá a Francisco el sábado en
la ciudad de Najaf, 150 kilómetros al sur de Bagdad.
"El
encuentro con Al Sistani, que tiene un gran influencia sobre la sociedad y
política iraquí, es muy necesario y tendrá un gran impacto en la convivencia
entre musulmanes y cristianos", analizó Filoni.
"Será
un encuentro histórico y esperamos que impacte en la solidaridad y la
convivencia", agregó, por su parte, Yaldo.
Los chíitas,
unos 180 millones en todo el mundo, son la rama mayoritaría del islam en Irak,
donde cerca del 60% del total de la población musulmana en el país, explicó
Filoni.
También el
sábado, Francisco encabezará un rezo interreligioso en las ruinas de la ciudad
de Ur, considerada según la interpretación más difundida de la Biblia como el
lugar de origen del patriarca Abraham, unidad entre cristianos, judíos y
musulmanes.
"Ur es
el punto clave de la visita porque Abraham representa el signo de unidad para
todos los que habitamos esta tierra. Será un gran símbolo de unidad para todas
las religiones que tienen este elemento en común", desarrolló Yaldo.
Eje 3: La situación social
Un tercer
eje del viaje de Francisco, apuntó Filoni, es el denominado "nivel
social".
"Con
tantas divisiones internas a lo largo de una historia difícil, debido a los
dictadores de turno y a los conflictos entre sunnitas y chiítas, se espera un
mensaje del Papa que ayude al país a dejar atrás esas polarizaciones y anime a
la sociedad civil a emprender un desarrollo económico y social", analizó
Filoni.
El purpurado
apuntó que el lema "Son todos hermanos" es "un llamado abierto,
no solo a las religiones ni solo a los cristianos, sino a la vida común y
social del país".
Más allá de
los ejes que buscará impulsar el Papa, la visita no estará exenta de
dificultades.
La pandemia
obligó recientemente al Gobierno local a establecer un toque de queda nocturno
durante los viernes, sábado y domingo, justamente los días en los que el
pontífice estará en el país.
Por otro
lado, si bien la situación de seguridad mejoró en los últimos años con la
retirada final del EI de Mosul a fines de 2017, una serie de atentados,
especialmente un doble ataque que en enero dejó 32 muertos en Bagdad, obligarán
al Vaticano a estar más que atentos de lo normal en esta visita.


