Ganadores y perdedores de otro domingo de elecciones: triunfos previsibles y una luz roja para la oposición
:format(webp):quality(75)/https://lu9mardelplatacdn.eleco.com.ar/contenido/noticias/original/1684146179SZQY5PZ75JBHXDFP3TP2EFGU64%20(1).jpg.jpeg)
El peronismo celebró en otro domingo de votaciones -en un año electoral extenso y fatigoso- victorias previsibles que confirmaron una tendencia: los oficialismos provinciales ganan, mientras la imagen del gobierno nacional cae empujado por la inflación y la inestabilidad. Así, el Frente de Todos se fortaleció, se encendieron señales de alarma para Juntos por el Cambio y los libertarios de Javier Milei estuvieron ausentes de la competencia o quedaron muy relegados.
En Salta, donde triunfó Gustavo Sáenz; La Pampa, que reeligió a Sergio Ziliotto; y Tierra del Fuego, donde arrasó Gustavo Melella, estuvieron habilitados para votar cerca de 1.500.000 personas, 4,30% del padrón nacional. También fueron a las urnas, aunque en unos comicios parciales por la cautelar de la Corte Suprema, unos 500 mil sanjuaninos, que representan otro 1,69% del universo total de argentinos habilitados para elegir presidente.
En total fueron ocho las provincias que eligieron hasta hoy gobernador y en todas ganaron los oficialismos, con una excepción que en realidad confirma la regla: en Neuquén ganó Rodolfo Rolo Figueroa, un disidente del gubernamental MPN, que en realidad derrotó en una interna a cielo abierto el caudillismo atávico del clan Sapag.
Los tres coincidieron en que los resultados fueron en línea con lo esperado -"sin sorpresas", concordaron- pero aportaron una serie de observaciones y detalles sobre lo que ocurrió en el segundo domingo de mayo, donde los mandatarios provinciales lograron sus reelecciones. También señalaron que se trataron de comicios con desenlaces que no pueden extrapolarse a lo que pueda ocurrir en las PASO del 13 de agosto ni en las generales del 22 de octubre.
"Estas elecciones demuestran que no es cierto lo que algunos analistas o dirigentes manifiestan de que hay una nueva ola del que se vayan todos. Que se vayan todos no permitiría que en las ocho provincias que se votó haya ganado el oficialismo y casi todas con resultados contundentes. El mal humor está muy concentrado en el gobierno nacional porque tiene que ver con las cuestiones económicas", afirmó Federico Aurelio.


