Guadalupe Díaz, la primera directora mujer de la Alcaidía Penitenciaria Batán
En 'Tarde para Armar', programa que se transmite de 13 a 17 horas por LU9 Mar del Plata con Maricel López, conocemos la historia de Guadalupe Díaz, la primera directora mujer de la Alcaidía Penitenciaria Batán, quien repasa su trayectoria de más de 20 años en el Servicio Penitenciario Bonaerense.
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La nueva directora de la Alcaidía Penitenciaria Batán, María Guadalupe Díaz, recordó que su ingreso al Servicio Penitenciario Bonaerense estuvo marcado por la emoción y también por la incertidumbre propia de una joven que recién comenzaba su camino.
Según contó, inició su formación a los 17 años, impulsada en parte por su padre, quien trabajaba en contextos de encierro y fue quien la orientó hacia esa vocación.
En ese sentido, señaló que llegó al sistema "con muchas expectativas, pero también con muchos miedos y dudas", propios de enfrentarse por primera vez a un ámbito de trabajo complejo y exigente.
Su primer destino fue la Unidad 1 de Olmos, una de las cárceles más grandes de la provincia de Buenos Aires. Allí comenzó a conocer el funcionamiento del sistema penitenciario y a enfrentar las dificultades propias del trabajo en contexto de encierro.
Experiencias en cárceles de mujeres y de hombres
Tras su paso por Olmos, Díaz fue trasladada a la Unidad 8 de Mujeres de Los Hornos, en La Plata. Allí vivió una etapa que recuerda como una experiencia "muy linda", donde tuvo la oportunidad de aprender junto a mujeres con mayor trayectoria en el servicio.
En ese período, destacó especialmente el acompañamiento de sus compañeras, quienes -según relató- la guiaron en los primeros años de su carrera y le transmitieron conocimientos clave para desenvolverse en la función.
Más tarde regresó a Sierra Chica por cuestiones familiares y fue destinada a la Unidad 27, donde se convirtió en la primera oficial mujer de esa cárcel. En ese momento, explicó, solo había personal femenino en el escalafón subalterno, por lo que su llegada marcó un antecedente dentro de la estructura de conducción.
Posteriormente volvió a trabajar en una cárcel de mujeres y luego fue trasladada a Saavedra, donde permaneció dos años y medio. Allí continuó su crecimiento profesional hasta alcanzar el cargo de subdirectora.
Crecimiento profesional y formación académica
Durante su trayectoria, Díaz destacó que el trabajo constante y la responsabilidad fueron claves para su crecimiento dentro del servicio.
Tras varios años en la Unidad 38 de Sierra Chica, donde ocupó distintos roles -entre ellos jefa de personal- fue convocada para asumir como subdirectora, cargo que ocupó durante cinco años.
En paralelo a su trabajo, también decidió continuar su formación académica y cursó una licenciatura mientras ejercía la función.
Según relató, esa etapa implicó un gran esfuerzo personal, ya que debía estudiar mientras cumplía con las exigencias laborales. Incluso recordó que muchas veces participaba de clases virtuales mientras resolvía tareas vinculadas a la gestión diaria de la unidad.
La carrera se extendió durante dos años y medio y finalizó con la defensa de su tesis en la Universidad Nacional de La Plata.
El rol de la familia en su carrera
Díaz remarcó que el acompañamiento de su familia fue fundamental para sostener su crecimiento profesional.
En particular, mencionó a sus hijos, a quienes definió como "pilares" durante su carrera, ya que muchas veces debió pasar largas horas fuera de casa debido a las exigencias del trabajo.
También señaló que ellos celebraron su llegada al nuevo cargo y compartieron la emoción por un logro que describió como "impensado" cuando comenzó su camino en el servicio.
El valor del aprendizaje en contextos difíciles
La directora también reflexionó sobre las situaciones complejas que atravesó a lo largo de su carrera dentro de las unidades penitenciarias.
En ese sentido, explicó que el trabajo en contextos de encierro implica enfrentar momentos de riesgo y situaciones de violencia, pero aseguró que cada experiencia le permitió adquirir aprendizaje y fortalecer su rol profesional.
Según sostuvo, esas vivencias le enseñaron la importancia de actuar con tranquilidad, acompañar a los compañeros de trabajo y aprender de cada situación para transmitir esa experiencia a otros integrantes del equipo.
Para Díaz, el trabajo en equipo y el cuidado mutuo entre el personal son aspectos centrales del funcionamiento dentro del sistema penitenciario.
La impronta para la Alcaidía Penitenciaria Batán
Consultada sobre los objetivos de su gestión al frente de la Alcaidía Penitenciaria Batán, Díaz señaló que buscará aplicar los valores y aprendizajes que fue incorporando durante su carrera.
Entre sus prioridades, destacó la importancia de acompañar al personal, mantener canales de diálogo abiertos y trabajar junto al equipo de conducción.
"Siempre estoy abierta al diálogo y al acompañamiento del personal", expresó, al tiempo que aseguró que también buscará seguir aprendiendo en esta nueva función.
Cómo es un día en la dirección de la alcaidía
Respecto a la rutina diaria, explicó que la jornada comienza con la apertura de la población, un momento clave que permite evaluar el clima general dentro de la unidad.
A partir de allí se desarrollan distintas actividades, entre ellas el acompañamiento al personal y el seguimiento de las visitas, una dinámica permanente en la alcaidía.
Durante el día también se atienden trámites administrativos y distintas situaciones que surgen dentro de la unidad, en un trabajo que -según describió- tiene un ritmo constante y donde "ningún día es igual al otro".
Finalmente, la jornada concluye con el cierre de población y la verificación del estado general de la unidad.
Según indicó, el principal objetivo al finalizar cada día es que tanto el personal como las personas detenidas hayan transitado la jornada sin incidentes y que todo funcione con normalidad.


