"Hace 10 años que estamos en lucha": comenzó el juicio de cesura contra Matías Farías por el femicidio de Lucía Pérez
Guillermo Pérez, padre de la joven asesinada en Mar del Plata, habló con LU9 minutos antes del inicio del proceso. Reclamó que se reconozca el femicidio y que Juan Pablo Offidani vuelva al penal. "Esta gente son narcos", advirtió.
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A nueve años del crimen que conmocionó a Mar del Plata y se transformó en bandera del movimiento de mujeres en todo el país, este miércoles comenzó el juicio de cesura contra Matías Farías, condenado por el femicidio de Lucía Pérez. La instancia judicial deberá definir el monto de la pena que recibirá el acusado y también el futuro procesal de Juan Pablo Offidani.
En diálogo con LU9 Radio Mar del Plata, Guillermo Pérez, padre de Lucía, expresó el desgaste familiar tras una década de reclamos: "hace 10 años que estamos en lucha y creemos que ya la justicia tenía que haber deliberado y haber tomado decisiones que correspondan", afirmó desde las inmediaciones de los tribunales, adonde se acercó acompañado por las movilizaciones de la campaña "Somos Lucía".
Un día difícil para la familia
Consultado sobre cómo atravesaba la jornada, Guillermo no ocultó el malestar por tener que volver a transitar el calvario judicial. Sostuvo que "no es un día bueno" porque implica "estar de vuelta en juicio, una cosa que ya fue juzgada, un femicidio que no se ve". De todos modos, remarcó que la familia respondió al llamado del tribunal y que aguardarán el desarrollo de las audiencias.
El padre de Lucía insistió en que la calificación del hecho no admite matices: "esto es un femicidio. No hay que verlo de otra forma", planteó, en línea con el reclamo histórico que sostienen junto a organizaciones de mujeres desde 2016.
El reclamo por Offidani
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la situación procesal de Juan Pablo Offidani, el otro imputado en la causa. Guillermo fue categórico al exigir que el Tribunal Oral en lo Criminal N°2 revise su situación: "tiene que ir de vuelta al penal porque lo que se hizo no está acorde", reclamó.
"Todavía no llegamos ni siquiera a la mitad del camino"
A pesar de que el juicio de cesura representa un nuevo paso judicial, el padre de Lucía se mostró escéptico respecto del recorrido que aún resta. Reconoció que tiene "dudas" porque hace una década que la familia transita los pasillos de tribunales y aseguró que "todavía no llegamos ni siquiera a la mitad del camino de lo que es la causa", en referencia a las apelaciones que todavía pueden derivar en la Suprema Corte bonaerense.
En esa línea, cuestionó que sea la familia la que termine cargando con los desaciertos del sistema judicial: "a veces la familia tiene que asumir todos los errores de la justicia", lamentó.
Las expectativas frente a la pena
Sobre lo que espera puntualmente para Farías en esta instancia, Guillermo explicó las limitaciones que impone el encuadre legal vigente. Detalló que la pena tendrá una mínima de 8 y una máxima de 20 años, por lo que la querella pedirá el tope: "tengo que pedir 20 años", anticipó.
Sin embargo, marcó la contradicción que arrastra la causa desde sus inicios. Si no se prueba la violación agravada seguida de muerte, sostuvo, queda abierta la pregunta sobre la responsabilidad por el crimen: "¿quién la mató? No está comprobado que la mataron ellos, ¿por qué tenemos que ir a un juicio limitado?", se preguntó.
"Esta gente son narcos"
Guillermo también apuntó contra el perfil de los acusados y advirtió sobre la peligrosidad de Farías, quien según sus palabras ya pasó por nueve unidades penitenciarias. "Esta gente son narcos, no son otra cosa", definió, y pidió "replantear las cosas" frente a un imputado que considera complejo de abordar para el sistema penal.
El padre de Lucía recordó además el rol de la figura de su hija en las luchas del movimiento de mujeres: "a Lucía la criamos 16 años, pero hace 10 años que estamos en lucha", sintetizó, condensando en esa frase el doble peso que carga la familia desde octubre de 2016.


