"IOMA está en crisis": testimonio exclusivo de su titular Homero Giles
En diálogo con "Ecos de Mañana", programa que se transmite de 7.30 a 9.30 horas por LU9 Mar del Plata, el titulo del Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA), Homero Giles, analizó la situación actual de la entidad, que mantiene un fuerte reclamo de sus afiliados en la provincia de Buenos Aires.
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El presidente del Instituto de Obras Médico Asistenciales (IOMA), Homero Giles, admitió en diálogo con LU9 Radio Mar del Plata que la obra social provincial atraviesa "una crisis" producto del "desfinanciamiento" que, según su análisis, deriva de la política económica nacional. No obstante, defendió la red prestacional marplatense y rechazó de plano las versiones sobre falta de atención a los afiliados.
Giles fue categórico al sostener que en Mar del Plata "no queda gente sin internarse ni sin operarse" y advirtió que la difusión de información falsa sobre supuestas deficiencias del servicio "pone en riesgo la salud de las personas" que, por desconfianza, podrían evitar acudir a las clínicas prestadoras.
Un diagnóstico nacional sobre la crisis financiera
Consultado sobre la situación general del organismo, el funcionario explicó que "es imposible negar" el cuadro crítico y lo atribuyó a factores externos: "Si el gobierno nacional ahoga de recursos a la provincia de Buenos Aires, todo ese financiamiento que venía del gobierno nacional impide financiar bien al resto de la provincia". En ese sentido, afirmó que "todos los organismos pasan por una crisis en la provincia de Buenos Aires y el IOMA no está exento".
Giles señaló que desde hace dos años la obra social convive con tensiones constantes con proveedores y prestadores, a lo que sumó el impacto de la desregulación del mercado farmacéutico. Como ejemplo, precisó que durante el año pasado "la inflación fue del 30 y pico por ciento, 40, y los medicamentos de altísimo precio subieron un promedio del 100%". Esa disparidad, aclaró, genera demoras de "una o dos semanas" en algunos pagos que luego se trasladan a la cadena prestacional.
El titular del IOMA también recordó que en 2023 el organismo había lanzado un programa de cobertura del 100% en medicamentos, pero que duró apenas seis meses: "Hasta que vino Milei y rompió todo".
La salida de las clínicas marplatenses y la nueva red
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la ruptura, en 2023, con las tres clínicas privadas de Mar del Plata que dejaron de atender afiliados de IOMA. Giles recordó que, pese a las gestiones, no se logró retener a esos prestadores: "Explotamos al máximo la creatividad. Ofrecimos los convenios que ellos querían en términos de calidad y precios, como era el de Unión Personal". Incluso se propusieron acuerdos a través del Centro Médico de Mar del Plata para evitar la "burocracia" que las clínicas rechazaban de la estructura provincial, pero ninguna alternativa prosperó.
Tras esa salida, la obra social reconfiguró su red en la ciudad. Según detalló, hoy se apoya en el HPC (Hospital Privado de Comunidad) como "cabeza de alta complejidad" y en la Clínica del Niño y la Clínica Belgrano como prestadores de mediana complejidad, además del convenio con el Centro Médico de Mar del Plata, que nuclea a alrededor de mil profesionales.
"Mar del Plata es el lugar más caro" para la obra social
Giles reveló que, para sostener la cobertura tras la salida de las tres clínicas, IOMA debió renegociar precios al alza: "Mar del Plata nos sale carísimo porque tuvimos que salir a mejorar los precios para que las clínicas nos den más camas". Incluso aclaró que el HPC, que "nunca le dio camas al IOMA", también representa un costo elevado para el organismo.
El funcionario ubicó el origen del conflicto en una deuda histórica. Según relató, cuando asumió la gestión actual en 2020 se encontró con reclamos acumulados: "En el período anterior, el gobierno de Vidal había hecho que las clínicas y los médicos pierdan 20% en términos reales". Y agregó que recuperar ese retraso "es imposible, tardamos años".
Sobre la posibilidad de reincorporar a las clínicas que se retiraron, Giles dejó abierta la puerta pero marcó un límite: "Estamos dispuestos a volver a negociar los precios. Ahora, las clínicas ni siquiera contestan los teléfonos, no tienen absolutamente ninguna intención".
"No hay malos resultados médicos"
El titular del IOMA defendió la calidad del servicio que se presta actualmente en la ciudad con parámetros objetivos: "No hay denuncias de mala praxis, no hay malos tratamientos, no hay personas que reciben tratamiento que no corresponde". Remarcó que todas las especialidades ambulatorias, clínicas y quirúrgicas se encuentran cubiertas, al igual que la alta complejidad neuroquirúrgica y cardiovascular a través del HPC. Solo los trasplantes, aclaró, se derivan a Capital Federal, por falta de experiencia local en esa área.
Giles admitió, sin embargo, problemas puntuales: "Tenemos demoras en algunas prótesis y en algunas autorizaciones", una dificultad que atribuyó a la compleja auditoría médica y que, según indicó, se está atacando mediante la digitalización progresiva de los sistemas.
Un pedido a la ciudadanía: "Terminemos con la campaña sucia"
El tramo más enfático de la entrevista llegó cuando Giles apuntó contra lo que describió como una operación de desinformación. El funcionario pidió "terminar con la campaña sucia de que no hay atenciones en Mar del Plata, de que no hay prestaciones, que esto es un desastre, que la gente se muere". Y fue tajante: "Decir que una persona se muere por falta de atención, hay que hacer la denuncia penal y que lo investigue la Justicia".
Según contó, recorrió personalmente las clínicas prestadoras el viernes previo a la entrevista para constatar la situación: "Hay atención, hay internación, hay cirugía". Su mayor preocupación, dijo, es que la difusión de versiones falsas desaliente a los afiliados a utilizar el servicio: "Hace que haya gente que no quiera acudir a la atención médica y vaya directo a pagar a otros lugares de su bolsillo. Eso atenta contra la salud de las personas".
Giles cerró diferenciando las críticas legítimas de lo que considera desinformación: "Te entiendo que me digas que no te gusta un lugar porque no te gusta cómo está pintada la pared o cómo te atiende. Discutamos esas cosas y tratemos de mejorar con los prestadores. Pero de ahí a decir que no hay prestación, poniendo en riesgo que otra persona que te está escuchando diga 'no voy a acudir porque no hay atención', eso está mal y es peligroso".


