"La escuela es el gran escenario donde los adolescentes manifiestan todo": la mirada del doctor Víctor Palacios
En diálogo con "Ecos de Mañana", programa que se transmite de 7.30 a 9.30 horas por LU9 Mar del Plata, el columnista Víctor Palacios, docente y filósofo, habló sobre la escuela como gran escenario, elegido por los adolescentes para manifestar diversas situaciones existenciales que los atraviesan.
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La escuela secundaria se ha transformado en el principal escenario elegido por los adolescentes para expresar sus vivencias, desde la alegría hasta el odio. Así lo planteó el doctor en Ciencias de la Educación Víctor Palacios, en su columna semanal de educación y filosofía en LU9 Radio Mar del Plata.
El especialista advirtió que, frente a la pérdida de otros espacios de socialización, la escuela quedó como uno de los últimos ámbitos donde se trabaja en grupo y, por eso mismo, concentra hoy las tensiones entre la lógica individual y la vida en comunidad.
La escuela como escenario de las vivencias adolescentes
Palacios planteó que desde hace varios años se observa un fenómeno llamativo: los chicos eligen la escuela para manifestar "diversas situaciones existenciales que los atraviesan". Puso como ejemplo el UPD, el festejo por el inicio del último año del secundario, y se preguntó por qué, pudiendo hacerlo en una casa o un quincho, los estudiantes optan por ir al colegio.
"La escuela es el gran escenario al cual los chicos quieren ir a manifestar", sostuvo el especialista, y señaló que eso ocurre tanto en momentos de alegría como en episodios graves: "Alguien se siente mal, odia la sociedad y quiere agarrárselas a los tiros: ¿dónde lo manifiesta? En la escuela".
Uno de los pocos espacios donde se trabaja en grupo
El columnista remarcó que la escuela es uno de los pocos lugares que quedan donde efectivamente se trabaja con grupos. Mencionó que el club podría ser otro, pero que hoy está "bastante parcializado" en torno al deporte individual que practica cada uno.
En ese sentido, recordó que la pandemia dejó en evidencia que no se podía prescindir de la escuela, no solo por los contenidos que enseña sino por su función socializadora. Allí planteó una pregunta que considera clave para pensar la educación: si se enseña a un alumno individual o a un grupo.
Del hombre tribal al individuo: una tensión histórica
Palacios retomó una columna anterior sobre Robinson Crusoe para discutir el mito del self made man, el hombre que se hace a sí mismo. Recordó que el personaje logra sobrevivir en la isla porque había sido educado "como un buen inglés, que sabía cultivar, que sabía sobrevivir, que sabía el almanaque, que sabía escribir". Es decir, sobrevive gracias a la cultura que recibió.
El doctor en Educación describió luego el pasaje histórico "del hombre primitivo", que era "el hombre de la tribu" y vivía por y para ella, al hombre actual, que vive por sí mismo y para sí mismo. "La lógica de la tribu es reemplazada por la lógica del individuo", resumió, y advirtió que en ese cambio aparece un problema de fondo: "nos cuesta vivir en sociedad, nos cuesta encontrar formas de convivencia con reglas razonables, con respeto por el otro".
Libertad mal entendida y el riesgo del sociópata
Para Palacios, esta tensión entre comunidad e individuo permite analizar la historia de los últimos 400 años, y también se expresa con fuerza en la escuela actual. "Vivimos en un contexto en donde el viejo equilibrio entre el individuo y la comunidad está detonado", afirmó.
En esa línea, cuestionó cierta idea de libertad que circula hoy: muchos creen que defender la libertad es "hacer lo que me pinta, cuando me pinta, cómo me pinta", sin considerar a los demás. Advirtió que esa postura "termina desembocando en la dinámica de un sociópata", porque alguien que actúa así "sin respetar la vida y la integridad de los demás" se vuelve peligroso para la convivencia.
Ni tribu opresiva ni individuo sin límites
El columnista aclaró que la lógica de la tribu también tuvo, en su momento, aspectos tiránicos, ya que obligaba a amoldarse sí o sí al grupo y no dejaba "oxígeno para las diferencias". Por eso reivindicó el derecho a la disidencia y al pensamiento divergente.
Pero alertó que hoy se vive el extremo opuesto: "no podemos ser todos disidentes, todos cuestionados". Ejemplificó con un caso concreto: se ha llegado incluso a cuestionar la noción de impuesto, como si no hubiera que pagar ningún precio por vivir juntos. "Eso hace que la convivencia sea imposible", cerró Palacios en su columna por LU9 Radio Mar del Plata.


