Ley Lucio y su falta de aplicación: ¿qué coincidencias guarda con el caso de Ängel López?
En diálogo con "Pasen y Vean", programa que se transmite de 9.30 a 12 horas por LU9 Mar del Plata, el abogado Mario Aguerrido analizó el caso de Ángel en Salta y el paralelismo con Lucio, crimen por el cual su madre y la pareja de ella se encuentran detenidos.
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La conmoción por el crimen de Ángel, el niño de Chubut presuntamente asesinado por su madre y la pareja de esta, volvió a poner en el centro del debate el caso de Lucio Dupuy y la eficacia de la ley que lleva su nombre. Para el abogado de la familia de Lucio, Mario Aguerrido, ambos hechos comparten un elemento alarmante: la ausencia del Estado en la protección de los menores.
El letrado advirtió que, a pesar de la sanción de la Ley Lucio (27.709), su implementación es prácticamente nula en gran parte del país. Según explicó, esto impide prevenir situaciones de violencia extrema contra niños, niñas y adolescentes.
La Ley Lucio: entre su creación y la falta de reglamentación
Aguerrido recordó que la norma surgió tras el asesinato de Lucio Dupuy en noviembre de 2021, con el objetivo de reforzar la protección integral de la infancia mediante capacitación obligatoria en los tres poderes del Estado.
Sin embargo, señaló que "las noticias no son buenas" en cuanto a su aplicación. La ley es de carácter nacional, pero requiere adhesión y reglamentación en cada provincia. En ese sentido, precisó que 21 provincias adhirieron, aunque solo Córdoba avanzó en su reglamentación.
"El problema es que la ley está, pero no se aplica", remarcó, al tiempo que cuestionó la falta de impulso político posterior a su sanción. Incluso mencionó que La Pampa -donde ocurrió el crimen de Lucio- aún no la reglamentó.
El caso Ángel y la ausencia del Estado en su protección
Sobre el caso ocurrido en Comodoro Rivadavia, el abogado sostuvo que existen "similitudes" con el de Lucio, especialmente en lo que respecta a posibles fallas del sistema judicial y administrativo.
Indicó que, según lo trascendido, el niño había estado bajo el cuidado de su padre hasta noviembre, momento en el que la Justicia decidió otorgar la custodia a la madre. "Resulta llamativo que si el chico estaba bien con el padre, se lo entregue a la madre, más aún con antecedentes", expresó.
Además, advirtió que habría faltado seguimiento estatal posterior: "pareciera que no hubo una tarea de control sobre cómo estaba Ángel con su mamá", afirmó.
La justicia debe priorizar la perspectiva de infancia
Aguerrido planteó que uno de los problemas estructurales radica en el enfoque con el que se abordan estos casos. En ese sentido, consideró que el sistema judicial prioriza otras perspectivas por sobre la protección de los niños.
"Todas las cuestiones que involucren a niños deben resolverse con perspectiva de infancia", sostuvo, y remarcó que el interés superior del niño debe estar por encima de cualquier otro criterio.
También cuestionó la idea de que los menores deben permanecer siempre con la madre: "es un concepto anacrónico; pueden estar mejor con el padre, otro familiar o incluso bajo resguardo institucional, pero eso debe evaluarse correctamente".
Falta de control y seguimiento en decisiones judiciales
El abogado insistió en que no alcanza con tomar una decisión judicial sobre la guarda o custodia, sino que es clave el seguimiento posterior.
"Un chico no es un número de expediente, es un ser vulnerable que exige soluciones y control sobre esas soluciones", afirmó. En ese sentido, apuntó contra el funcionamiento del fuero de familia, al que describió como desbordado, pero igualmente responsable de garantizar la protección efectiva.
Tragedias que interpelan a la sociedad
El caso de Ángel, al igual que el de Lucio, genera conmoción y vuelve a exponer fallas estructurales en la protección de la infancia en Argentina. La reiteración de estos hechos abre interrogantes sobre la responsabilidad del Estado y la necesidad de aplicar herramientas que ya existen, pero que no se implementan.
Mientras la investigación avanza en Chubut, el reclamo por justicia se combina con una advertencia clara: sin políticas efectivas y sin control, las leyes por sí solas no alcanzan para evitar nuevas tragedias.


