Los jóvenes y la mala alimentación: "Hay falta de interés y de información"
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El Observatorio Alimentario Nutricional de la Escuela
Superior de Medicina en conjunto con la cátedra de Investigación de Mercados de
la Universidad Nacional de Mar del Plata elaboró un informe en el que aseguran
que el 25% de los jóvenes marplatenses tienen una mala alimentación.
"Solo el 11,33% manifestaron que se alimentan de manera
totalmente saludable. Aducen que la forma que los motivaría a comer sano es
mejorar su salud, pero hay ciertas barreras u obstáculos para que eso ocurra. Las
limitaciones que más se destacan son la falta de interés o información, pero en
ese sentido la cultura y la economía inciden completamente en las elecciones
que hacemos en los alimentos. También en los que tenemos disponibles y las
políticas públicas, determinan decidiendo la compra y producción de
determinados alimentos y no de otros", afirmó Lorena Lázaro Cuesta,
nutricionista, docente y Directora del Observatorio, en diálogo con LU9.
A diferencia de "lo que uno pensaría de que comer sano es
más caro" sería más barato "si elegimos frutas, verduras, algunas carnes
seleccionando cortes más económicos, buscando alternativas con pollos pescados,
y cereales como el maíz".
"Es cuestión de organizar y planificar las comidas de la familia, organizarnos
para compras comunitarias, cuales alimentos podemos comprar o producir en casa
con una pequeña huerta. Por ejemplo, las salsas de tomate procesada, jugos ya
azucarados, fideos con salsas listas, todos son productos de diseño industrial
tiene grasa, azúcar, sodio y son muchos más caros. Fomentando una alimentación más
variada son medidas necesarias para generar estos cambios", expresó Lázaro
Cuesta.
El informe se realizó con un grupo de jóvenes "centennials",
de 18 a 24 y "millennials", de 25 a 35. "El
estudio pretendía conocer el interés, su alimentación, sus hábitos, y como
podría influir la ley de promoción saludable en los cambios en su dieta. Nos
queda mucho por hacer como sociedad, para las generaciones más jóvenes falta
bastante en este camino para que puedan adquirir hábitos que tengan que ver con
sus elecciones, pero a su vez pensar que los de otras generaciones también
tenemos responsabilidad en esto del lugar donde estamos", puntualizó la
especialista.
Muchas veces "el ritmo de vida hace que tendamos a cocinar alimentos rápidos,
que se vayan perdiendo algunos saberes que vienen pasándose de una generación a
otra Tiene que ver con forma de vida, trabajo, cultura". Por ese motivo, la
nutricionista considera "que el abordaje para generar cambios tiene que ser
integral" y se debe "pensar la alimentación con una forma de vivir que permita
generar bienestar".
Con respecto a las fiestas, Lázaro Cuesta indicó: "En las
fiestas se come más cantidad. Hay que entender que la alimentación y las
comidas son nuestra cotidianeidad y tiene que ver con celebrar, pero lo más
claro que hay que pensar que ese encuentro nos permita estar bien después.
Comer en cantidad suficiente pero no en exceso".


