Murió un manifestante en otra jornada de protestas contra Duque
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Un hombre murió en nuevas movilizaciones en Bogotá
contra el Gobierno conservador del presidente Iván Duque otra vez reprimidas
por las fuerzas policiales, en medio de una crisis que ya deja más de 60
muertos en siete semanas de protestas, informaron
hoy autoridades y ONGs opositoras.
Jefes policiales y funcionario del Gobierno
dijeron que la víctima, de 32 años, murió ayer "en confrontaciones"
en el sur de Bogotá al recibir un impacto en el pecho en circunstancias que se
investigaban, pero organizaciones de derechos humanos denunciaron que policías
le arrojaron una granada de gas lacrimógeno.
Lamentamos "la muerte de un ciudadano en
medio de las confrontaciones que se desarrollan desde tempranas horas en la
localidad de Usme", en el sur de Bogotá, detalló el comandante de policía
de la ciudad, general Óscar Gómez, en declaraciones formuladas anoche a
periodistas.
El secretario de
Gobierno, Luis Ernesto Gómez, identificó a la víctima como "Jaime Alonso
Fandiño, un hombre de 32 años".
"Después de un diálogo con la médica que lo
atendió (...) se estableció que Jaime recibió un impacto en el pecho por un
objeto contundente muy probablemente a muy corta distancia", precisó Gómez
en un video divulgado en Twitter.
"Hemos solicitado la mayor celeridad en el
esclarecimiento de este caso. El cuerpo fue trasladado a Medicina Legal para
que sea necropsia la que haga un dictamen definitivo de las causas del
deceso", agregó.
Organizaciones de derechos humanos señalaron que
Fandiño murió al recibir "un impacto de una granada de gas lacrimógeno en
su pecho" que fue disparada por
el Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) las fuerzas especiales de la policía
colombiana, informó la agencia de noticias AFP.
Imágenes divulgadas por autoridades locales muestran a
miembros del escuadrón usando bombas aturdidoras para dispersar a un grupo de
manifestantes armados con piedras.
Según autoridades civiles y la Defensoría del
Pueblo (ombudsman), al menos 63 personas murieron
desde el 28 de abril, cuando multitudes se tomaron las
calles para marchar contra un proyecto para elevar impuestos a la clase media.
Dos de los fallecidos eran uniformados.
Si bien la iniciativa fiscal fue retirada, las
manifestaciones se mantuvieron, avivadas por una violenta represión policial
que fue condenada por la comunidad internacional.
Aunque el Comité Nacional del Paro, el sector más visible de la
protesta, suspendió las movilizaciones la semana pasada, otros sectores
inconformes mantienen activas las marchas, concentraciones y bloqueos en varios
puntos de Bogotá y Cali, tercera ciudad del país y epicentro del sangriento
estallido social.
Lo que comenzó con una protesta contra impuestos
terminó en un movimiento que exige una reforma a la policía y un Estado más
solidario para lidiar con los estragos económicos de la pandemia de
coronavirus, que elevó la pobreza del 37% al 42%de la población.
El Gobierno sostiene que organizaciones armadas
vinculadas al narcotráfico se infiltraron en la protesta.
El lunes, Duque responsabilizó a las
movilizaciones por el agresivo tercer pico de la pandemia, que
lleva varias semanas con récords de muertes y contagios diarios, y ya deja más
de 100.000 fallecidos en el país sudamericano.


