No es fala de inteligencia: Por qué cada niño brilla de una manera distinta
En 'Ecos del Día', programa que se transmite de 17.30 a 20 horas por LU9 Mar del Plata con Javier Novoa, el psicólogo Fermín Mas en la radio LU9 de Mar del Plata, centrada en la evolución del concepto de inteligencia y su impacto en la crianza.
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La columna de psicología que conduce el licenciado Fermín Mas en Ecos del Día, el programa de Javier Novoa por LU9 Radio Mar del Plata, puso el foco esta semana sobre un tema que atraviesa a miles de familias: qué se mide cuando se mide la inteligencia de un chico y qué hacer cuando llega ese temido llamado del colegio.
El profesional planteó que el coeficiente intelectual, lejos de ser una verdad absoluta, es un "constructo" complejo y atravesado por debates científicos, y propuso que los padres dejen de pensar en términos de "inteligente o no inteligente" para empezar a trazar un perfil de fortalezas y debilidades de cada chico.
El llamado del colegio: cuando se cae "El Mundo a pedazos"
Fermín Mas explicó que muchas veces las consultas en su consultorio no llegan por una inquietud espontánea de los padres, sino a partir de un aviso de la escuela. "Varias veces llega al consultorio (...) a raíz de padres preocupados, tipo 'no sé qué le pasa a mi hijo, pero bueno, me llamaron de la escuela. Me dijeron que rinde por debajo del promedio esperado para su edad o por encima'", relató.
El conductor coincidió en que ese llamado suele generar un impacto enorme: "Te dicen que tu hijo no llega a ese número que tiene que llegar o que hay una diferencia o una dificultad. Y se te cae El Mundo a pedazos. Quizás después no es tan grave, pero en el momento ese llamado telefónico es el caos total".
De Stanford-Binet a las inteligencias múltiples
Para entender de dónde viene la idea de medir la inteligencia, el psicólogo hizo un repaso histórico. Recordó que ya antes de que la psicología existiera como ciencia, el inglés Francis Bacon se interesaba por el tema "prácticamente por hobby", y que a principios del siglo XX la escala de Stanford-Binet se convirtió en el primer intento sistemático de medirla.
Aquellos tests, explicó, se centraban en dos dimensiones: la verbal y la lógico-formal, es decir, el razonamiento matemático y la fluidez con el lenguaje. "Durante más de medio siglo eso fue lo predominante", señaló, y agregó que el sistema educativo formal acompañó esa mirada al priorizar los aprendizajes lingüísticos y matemáticos.
El giro llegó en la década del 70 con el psicólogo Howard Gardner y su teoría de las inteligencias múltiples. Fermín Mas enumeró las ocho que el autor propuso originalmente: lingüístico-verbal, lógico-matemática, viso-espacial, corporal-cinestésica, musical, interpersonal, intrapersonal y naturalista.
"Un niño puede ser que sea medio flojo en lo que es el razonamiento matemático o lo lingüístico, pero por ahí tiene una cuestión con lo artístico, con lo musical (...) o uno que es deportista, le tirás una pelota de básquet, una de vóley, y se acomoda muy rápido con el cuerpo", graficó.
La inteligencia emocional, un hito que sigue vigente
El especialista sumó otro autor clave: Daniel Goleman, que en 1995 publicó Inteligencia emocional. "Ha sido un hito porque también es una inteligencia muy importante hoy en día, tiene que ver con la regulación emocional", remarcó.
Entre los ejes que plantea Goleman, Fermín Mas mencionó el reconocimiento e identificación de las propias emociones, la regulación de impulsos, la tolerancia a la frustración, el sostenimiento de la motivación, el desarrollo de la empatía y los vínculos sociales saludables. "Todo esto lo hablaba Goleman en el 95 y sigue más vigente que nunca", coincidieron en el aire.
Armar un "perfil" en lugar de etiquetar
La propuesta del psicólogo para los padres apunta a un cambio de enfoque: en vez de pensar si un hijo "es o no inteligente", trazar un perfil. "El truco sería hacer una especie de perfil de qué tipo de inteligencia tiene mi hijo. Por ahí decir: 'bueno, mi hijo es un 7 de 10 en lo lógico, pero es un 9 de 10 en los deportes'", ejemplificó.
A partir de ese perfil, recomendó orientar la elección de la escuela o de la actividad extracurricular hacia las áreas en las que el chico se destaca, "no para que se esté frustrando si tiene habilidades artísticas mandarlo a una de exactas".
Como referencia, mencionó el modelo universitario estadounidense, donde las instituciones tienen perfiles claramente definidos -Massachusetts, Stanford, Harvard- y los estudiantes eligen en función de su orientación. "Creo que por eso nosotros no tenemos tanto. No sé si es un problema de desinformación de la población o de la definición del perfil de cada escuela como una cuestión institucional", planteó.
Cuándo consultar a un profesional
Uno de los puntos centrales de la columna fue cuándo una dificultad amerita consultar a un psicólogo, sin generar en el chico un problema nuevo por el solo hecho de llevarlo a terapia. Fermín Mas diferenció dos canales posibles.
El primero es la inquietud de los propios padres: "Los psicólogos tenemos un formato que se llama entrevista o consulta a padres. Los padres son los que pueden tomar el turno del psicólogo solamente para hacer sus preguntas y sacarse sus dudas, como un asesoramiento".
El segundo es la aparición de síntomas en el chico: tristeza, angustia, dificultades para integrarse, conductas violentas o caprichosas. "Eso también sería motivo de consulta, ya directamente por los síntomas de la criatura", precisó.
Sobre cómo actuar ante el "caos total" que genera el llamado del colegio, recomendó recurrir a un psicólogo especialista en infancia: "En la medida en que esos padres tienen más información, van calmando su angustia o ansiedad. Puede ser que simplemente sea comprender qué pasa o que se lleven algunas herramientas para intervenir con los hijos".
"Inteligente son los lavarropas": una advertencia contra la banalización
Hacia el final de la columna, Fermín Mas hizo una autocrítica desde adentro de la propia disciplina y cuestionó el uso liviano del concepto de inteligencia. Recordó una frase que le marcó un profesor durante su formación: "En aquel tiempo, inteligente son los lavarropas, que habían salido en la década del 90".
El psicólogo advirtió que sobre la idea de inteligencia se construyeron históricamente "discriminaciones y segregaciones sociales", e incluso recordó intentos en Estados Unidos de sostener teorías racistas a partir de los tests.
También cuestionó el mandato que llega a los chicos respecto del estudio como única vía de éxito: "Vienen hoy en día con la idea de que a mayor estudio te va mejor en la vida (...) Una persona con un secundario y una carrera comercial, a los 40 años tiene todas las cosas en la vida que uno espera, y sin embargo no tuvo que ver con el estudio". Y citó a Piaget para definir la inteligencia como la capacidad de "elegir estrategias adecuadas (...) y adaptarse".
El rol de las instituciones
Consultado sobre la resistencia que muestran algunos padres a cambiar la mirada tradicional, Fermín Mas consideró que el principal problema hoy ya no está en las familias, sino en las instituciones. "Los problemas vienen muchas veces más en las instituciones, en los profesionales -a veces independientes, a veces institucionalizados- que en los propios papás", afirmó.
El especialista alertó sobre el riesgo de "burocratizar" la evaluación y reducir todo a un test, sin medir el impacto emocional que un diagnóstico puede tener en una familia: "A veces ahí es lo que hay que cuidar, porque acá se termina hasta en un cuit, por ejemplo".
La columna cerró con una conclusión que recoge el espíritu del planteo: la inteligencia no es un número ni una etiqueta, sino un mapa de fortalezas singulares que cada chico va construyendo a lo largo de su vida.


