"Nos prenden fuego todos los años": desgarrador testimonio de una vecina chubutense
En diálogo con "Pasen y Vean", programa que se transmite de 9.30 a 12 horas por LU9 Mar del Plata, Susana Nuñez, vecina de El Hoyo en Chubut, relató cómo le afectó el incendio a su familia, que posee un campo, y la falta de ayuda del Estado.
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El incendio forestal que se desató el sábado pasado en la zona de El Pedregoso dejó consecuencias devastadoras para una familia que vive y trabaja en ese sector serrano. El fuego arrasó con el campo, el bosque y la cascada solitaria, el último espacio virgen del lugar y principal atractivo turístico, además de provocar la muerte de animales y poner en riesgo la vida de sus habitantes.
"Pasamos de vivir en un lugar paradisíaco a un paisaje gris, de desolación total", relató Susana Nuñez, pobladora del lugar, quien describió los momentos de mayor tensión cuando el avance del fuego obligó incluso a resguardarse en el río para no ser alcanzados por las llamas.
Un incendio que arrasó con todo
Según contó Susana, el fuego consumió por completo el bosque y el campo donde se alimentaban los animales. En ese avance, murieron varias especies y también yeguas, fundamentales para el trabajo diario de la familia. Además, la destrucción de la cascada significó la pérdida del principal ingreso económico.
La familia se dedica a la producción propia y a la venta de tortas fritas para los turistas que visitaban la cascada, una actividad clave durante la temporada. "Ese era nuestro sustento, ahora no quedó nada", expresó.
Salvar la casa, una lucha contra el tiempo
La vivienda logró salvarse gracias a la solidaridad de jóvenes que llegaron con motobombas, ya que la familia no cuenta con equipamiento propio. En el momento más crítico, apenas cinco personas defendieron la casa utilizando agua del río cercano.
Susana explicó que la situación fue extrema: una cuadrilla les pidió que se metieran al río para protegerse, ya que los pinos encendidos "vuelan hasta 40 metros" y el riesgo era permanente.
Vivir aislados y sin señal
La familia vive en una zona de difícil acceso, pegada al cerro, sin señal de radio ni comunicaciones. Para llegar a su casa deben cruzar el río por una pasarela construida por ellos mismos, ya que no cuentan con un puente.
A pesar de que el frente principal del incendio ya pasó, todavía quedan focos secundarios detrás de la vivienda. Durante la noche, son ellos mismos quienes deben apagarlos, enfrentando además el peligro de derrumbe de piedras desde el cerro.
Qué necesitan hoy
La necesidad más urgente es forraje, especialmente pasto y avena, para alimentar a los animales que sobrevivieron. El campo quedó completamente quemado y no ofrece ninguna fuente de alimento natural.
También reclamaron motobombas y mangueras para poder actuar ante posibles nuevos focos, ya que los incendios en la zona son recurrentes. "Todos los años tenemos incendios, estamos acostumbrados a que nos prendan fuego", señaló Susana, aunque admitió que no hay respuestas claras sobre quién los provoca ni por qué.
"Salvar lo básico y seguir"
La situación es de extrema vulnerabilidad. Se trata de trabajadores independientes, sin sueldo fijo, que perdieron su principal fuente de ingresos justo antes de la temporada turística. Tras haber logrado salvar la casa y lo esencial, el panorama sigue siendo incierto.
"Ahora nos queda remar el resto", resumió Susana, mientras observa un paisaje irreconocible y enfrenta el desafío de reconstruir su vida en medio de la desolación.


