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El abogado Maximiliano Orsini explicó qué pasa si un arma robada se usa en un delito y por qué crece su venta.
2 de enero de 2026
En diálogo con "Pasen y Vean", programa que se transmite de 9 a 13 horas por LU9 Radio Mar del Plata, charlamos con el Dr. Maximiliano Orsini, apoderado legal de Universal Arms y abogado especialista en derecho penal, respecto a la responsabilidad legal de los titulares de armas de fuego y el aumento en su comercialización.
Desde el inicio, el especialista fue claro al trazar un paralelismo didáctico: "El arma es un bien registrable, como un vehículo". En ese sentido, explicó que quien figura como titular de un arma puede enfrentar responsabilidades civiles -e incluso penales- si ese elemento provoca un daño a terceros.
Uno de los puntos centrales de la charla giró en torno a los robos de armas. Orsini subrayó que, ante la sustracción, el legítimo usuario debe realizar de inmediato la denuncia penal y administrativa ante el RENAR. "Esto es para evitar responsabilidades penales y civiles. Claramente es lo que exige la ley", remarcó.
El abogado explicó que, si bien es complejo determinar el origen de una bala en hechos como los de "bala perdida", si se logra establecer que provino de un arma determinada, podría abrirse una causa penal. Por eso, la omisión en la denuncia agrava la situación del titular registral.
Consultado sobre el nivel de conciencia social respecto a estas obligaciones, Orsini sostuvo que quien decide adquirir un arma sabe que asume una responsabilidad significativa. "No solo está instruido para usarla, sino que sabe que puede causar un daño a un tercero y que existe una responsabilidad de índole civil y penal", señaló.
En esa línea, destacó el rol del Estado: "El RENAR busca que la gente blanquee y registre sus armas para saber dónde están y evitar el mercado negro". Para el especialista, el control estatal es clave para reducir la circulación ilegal.
La entrevista también abordó las políticas de desarme impulsadas años atrás. Orsini recordó que esos programas permitían entregar armas -registradas o no- a cambio de una compensación económica y sin dejar constancia de identidad. Sin embargo, fue contundente: "Para el delincuente, el arma es su herramienta de trabajo; no la va a entregar".
Según explicó, quienes mayormente participaron de esos planes fueron ciudadanos comunes, muchas veces con armas heredadas o en desuso. Paradójicamente, advirtió que un arma guardada en un hogar puede terminar robada y nuevamente en la calle, alimentando el circuito delictivo.
Finalmente, Orsini analizó el incremento en la venta de armas, fenómeno que también se observa en Mar del Plata. Identificó dos causas principales: la cuestión económica -con armas valuadas en dólares hoy más accesibles- y, sobre todo, la inseguridad.
"La gente, ante la ausencia del Estado y de la presencia policial, decide armarse", afirmó. Y agregó que muchos compradores llegan a la armería tras haber sufrido robos o agresiones en sus propios hogares. "Es materia de debate si es una solución o no, pero existe una regulación legal que lo permite", concluyó.
La reflexión final deja una imagen clara: un arma registrada funciona como un automóvil. Si se la presta o se la roban y no se informa, cualquier daño que cause seguirá vinculado a su titular. Una comparación simple que resume una responsabilidad legal que, como quedó claro en la entrevista, no admite descuidos.
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