Picadas legales: "No corras en la calle, vení al Autódromo"
En 'Tarde para Armar', programa que se transmite de 13 a 17 horas por LU9 Mar del Plata, Fernando Paladini, organizador de picadas legales , nos contó de la actividad y las competencias que se desarrollan en en el autódromo de la ciudad.
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Las picadas legales en el Autódromo Ciudad de Mar del Plata se consolidan como una alternativa segura frente a las carreras ilegales en la vía pública. El organizador Fernando Paladini, conocido como "Pala", explicó que el objetivo central es reducir los riesgos en la calle y profesionalizar una actividad de alto impacto entre los jóvenes, bajo un lema claro: "No corras en la calle, vení al autódromo".
Según detalló, la propuesta apunta a transformar la adrenalina en deporte con reglas, controles técnicos y cobertura médica permanente, garantizada mediante una pulsera que habilita asistencia inmediata ante cualquier siniestro.
Seguridad como eje central
Desde la organización remarcan que las exigencias de seguridad son estrictas y obligatorias. Paladini explicó que los pilotos deben contar con casco correctamente abrochado, cinturón de seguridad de cinco puntas, butacas de competición y buzo antiflama. En cuanto a los vehículos, es indispensable el matafuegos, y en las categorías de mayor preparación se exige jaula antivuelco y sistemas de extinción de espuma.
Además, antes de cada competencia los autos pasan por un chequeo técnico exhaustivo, que incluye pesaje en balanza por ejes, control de altura, neumáticos y frenos. Todo se desarrolla dentro de un predio que dispone de paredes de contención, zonas de escape y ambulancia permanente.
En ese marco, Paladini recordó un episodio concreto para dimensionar la diferencia con la calle: señaló que un joven que sufrió una fractura expuesta en el autódromo pudo salvar su pie gracias a la atención médica inmediata, algo que -remarcó- en una carrera clandestina probablemente habría terminado en una infección grave o la amputación.
Tecnología y reglas claras
Una de las principales diferencias con las picadas ilegales es el uso de tecnología profesional. En el autódromo, las largadas se realizan con semáforo y sensores de adelantamiento, que detectan si un piloto se anticipa y activan automáticamente una luz roja de penalización.
Paladini explicó que esto garantiza paridad y justicia deportiva, ya que en la calle suele ganar quien se mueve primero rompiendo la inercia, mientras que en la pista se mide realmente la capacidad del piloto y el rendimiento del auto.
Autos, motos y fechas durante todo el año
La actividad no se limita solo a los autos. El autódromo abre sus puertas uno o dos domingos al mes para motos, especialmente para quienes practican stum, disciplina que incluye acrobacias como el willy.
Durante el verano, en enero y febrero, se realizan fechas todos los viernes, lo que atrae a competidores de distintos puntos del país, como Mendoza, Chubut y la provincia de Buenos Aires. En pista pueden verse desde autos de calle preparados hasta Chevys V8 con nitro o vehículos tipo F1 con motores Big Block.
De Avellaneda a Mar del Plata
Paladini llegó a Mar del Plata luego del cierre de Picada Avellaneda, proyecto que finalizó -según explicó- por cuestiones políticas. Invitado por Rodolfo Nieto, asumió la organización en el autódromo local y aplicó la experiencia adquirida en Buenos Aires.
Definió su método como un "copiar y pegar" de modelos profesionales, lo que permitió que la actividad creciera de manera sostenida, "como una bola de nieve", y se transformara en un espacio formativo para pilotos que incluso representan al país en competencias internacionales, como en Brasil.
Una invitación al público
Finalmente, el organizador invitó a la comunidad a acercarse al autódromo para conocer la disciplina desde adentro y entender la diferencia entre correr en la calle y hacerlo en un ámbito controlado. La comparación que utilizó fue clara: se trata de pasar del callejón a la arena, donde la adrenalina sigue intacta, pero con reglas, médicos y respeto por la vida.


