¿Por qué los hábitos nos ordenan la vida?: columna de la Lic. Alejandra Linardi
En diálogo con "Pasen y Vean", programa que se transmite de 9.30 a 12 horas por LU9 Mar del Plata, la columnista y Licenciada en Psicología, Alejandra Linardi, brindó una serie de consejos sobre cómo volver a la rutina tras la temporada de verano.
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En una nueva columna de salud mental en LU9 Radio Mar del Plata, la licenciada en psicología Alejandra Linardi abordó un tema cotidiano pero clave: la importancia de la rutina. En diálogo con el equipo, sostuvo que los hábitos diarios no solo ordenan la vida sino que también tienen un impacto directo en el bienestar emocional.
La especialista fue contundente: "vivir sin rutina es lo peor que puede pasar", al explicar que la falta de estructura genera desorganización mental y aumenta la carga de estrés.
La rutina como base del equilibrio emocional
Linardi explicó que la rutina no debe entenderse como algo negativo o aburrido, sino como una herramienta esencial para la salud mental. Según indicó, los hábitos funcionan como una guía que permite reducir la incertidumbre diaria.
En ese sentido, señaló que "la rutina es la secuencia de hábitos" que organiza la jornada y evita tener que decidir constantemente qué hacer, lo que disminuye la carga mental.
Además, remarcó que la falta de rutina quedó en evidencia durante la pandemia: "la libertad sin estructura se vuelve tediosa" y, con el tiempo, puede generar angustia.
El desorden externo que impacta en lo interno
Durante la charla, la psicóloga explicó que existe una relación directa entre el orden cotidiano y el estado emocional. Indicó que, en muchos casos, los primeros signos de depresión leve aparecen cuando se abandonan hábitos básicos como levantarse, higienizarse o mantener el entorno ordenado.
Según detalló, ese proceso genera "un efecto bola de nieve" donde el desorden externo termina afectando el mundo interno de la persona.
Por eso, recomendó sostener pequeñas rutinas diarias como forma de cuidado personal y prevención.
Flexibilidad: la clave para evitar extremos
Sin embargo, Linardi advirtió que no toda rutina es saludable. La especialista diferenció entre hábitos organizadores y conductas rígidas que pueden volverse problemáticas.
En ese punto, aclaró que la rutina debe ser flexible y adaptable a imprevistos. Ejemplificó que mantener una actividad pese a condiciones adversas o priorizar una tarea menor sobre un evento importante puede ser una señal de rigidez perjudicial.
"Esa es la rutina mala: la que no es negociable y se vuelve incoherente con otras situaciones de la vida", explicó.
Cambios de rutina: adolescencia, pandemia y jubilación
La psicóloga también se refirió a momentos de la vida donde las rutinas suelen alterarse. Mencionó la adolescencia como una etapa de resistencia a los hábitos, y la pandemia como un período que "desreguló" horarios y costumbres.
Otro punto clave fue la jubilación. Linardi describió ese momento como "un cambio existencial" que requiere reconstruir una nueva rutina para evitar el desánimo o la depresión.
En ese sentido, advirtió que la falta de organización tras dejar la vida laboral puede tener consecuencias emocionales si no se trabaja activamente en una nueva estructura diaria.
Rutinas que alivian el estrés
Finalmente, la especialista destacó que los hábitos cotidianos ayudan a reducir el estrés y aportan previsibilidad. Herramientas simples como el uso de agenda o la planificación semanal permiten ordenar tareas y evitar la sobrecarga mental.
"La rutina te alivia, te soluciona el problema, porque ya sabés qué tenés que hacer", resumió.
La columna dejó en claro que, lejos de ser una obsesión, la rutina es un pilar fundamental para el bienestar. El desafío, coincidieron, está en encontrar el equilibrio entre organización y flexibilidad.


