Seis de cada diez inquilinos piden créditos o usan ahorros para pagar el alquiler
En diálogo con "Ecos de Mañana", programa que se transmite de 7.30 a 9.30 horas por LU9 Mar del Plata, Matías Araujo, Investigador de la Fundación Tejido Urbano, dio detalles de su último informe vinculado a la presión del costo de la vivienda, que empuja a más hogares a financiar gastos corrientes con préstamos.
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El acceso a la vivienda en Argentina atraviesa un escenario contradictorio. Mientras los créditos hipotecarios muestran una desaceleración respecto del año pasado, los hogares inquilinos profundizan su nivel de endeudamiento para sostener los gastos corrientes, principalmente el alquiler. Así lo reflejan dos informes recientes que analizó en LU9 el investigador de la Fundación Tejido Urbano, Matías Araujo.
Durante el primer trimestre del año se otorgaron 6.667 créditos hipotecarios en todo el país, un 20% menos que en igual período de 2025. En paralelo, 6 de cada 10 inquilinos recurren a préstamos o utilizan ahorros para poder pagar el alquiler, una señal de alarma sobre la situación habitacional.
Un 2025 que arrancó más lento que el año récord
Araujo recordó en diálogo con LU9 que "el año pasado fue el cuarto mejor año desde que se tienen datos respecto a las altas hipotecarias, donde se dieron 45.000 créditos hipotecarios". Sin embargo, advirtió que 2026 comenzó "con un ritmo mucho menos acelerado".
El investigador explicó que parte de esa baja se vincula con el comportamiento de la banca privada tras las elecciones: el mercado se mostró cauto y "el único que estaba ofreciendo créditos fue el Banco Nación", que llegó a concentrar el 90% del mercado, es decir, 9 de cada 10 operaciones. Con la reciente baja de tasas y el regreso de bancos como Galicia, Macro y Santander al procesamiento de carpetas, se espera un repunte, aunque sin alcanzar la velocidad de 2025.
"Necesitamos 20 años de 45.000 créditos para mover la aguja"
Para Araujo, el problema de fondo es estructural y excede la coyuntura. "Necesitamos 20 años de 45.000 créditos hipotecarios cada año para realmente mover la aguja", graficó. En ese sentido, remarcó que la estabilidad macroeconómica es "uno de los principales motivos" por los que el crédito debe volver a ser una opción de mediano y largo plazo, que les permita a las familias ahorrar e ingresar al sistema.
Endeudarse para pagar el alquiler: del 10% al 18% en tres años
El dato más alarmante surge del universo inquilino. Entre 2022 y 2025, las familias que utilizan algún tipo de estrategia financiera para solventar gastos corrientes pasaron del 46% al 57%. Dentro de ese grupo, quienes recurren a créditos bancarios o préstamos personales para llegar a fin de mes treparon del 10,6% al 18,9%.
Araujo describió lo que la Fundación denomina "espiral de insolvencia": primero el inquilino patea expensas y acumula deuda con el consorcio, después demora impuestos -lo que impacta en la recaudación fiscal- y recién en una tercera instancia aparece el préstamo, antesala de la morosidad. Según los datos que aportó, la mora en expensas ronda el 7%, en préstamos bancarios creció un 15%, en fintech como Mercado Pago, Brubank o Ualá llega al 25% y en microcréditos para electrodomésticos alcanza el 31%.
Ingresos que no alcanzan: el peso del alquiler
El cuadro se completa con la composición de ingresos: el 41,3% de los hogares inquilinos gana por debajo de 1.300.000 pesos mensuales. "Imagínate cuánto pesa el alquiler en una familia, que después de pagarlo qué le queda", planteó el investigador.
La paradoja, señaló, es que en muchos casos la cuota de un crédito hipotecario por un departamento de dos ambientes con el Banco Nación resulta más baja que el alquiler que se está pagando. La frustración aparece cuando, pese a esa diferencia, las familias no logran calificar: las principales limitantes son los requisitos de formalidad bancaria y, sobre todo, la falta de ahorros previos, una situación que se profundizó desde la pandemia.
La crítica al Procrear y el rol del Estado
Consultado sobre las experiencias previas, Araujo se mostró crítico con la implementación del Procrear. Sostuvo que la herramienta "no era mala" porque permitía el acceso a través de otro tipo de financiamiento, pero terminó "atentando contra sí misma" por las demoras en obras, los sobreprecios en la construcción y los malos usos políticos, que comprometieron al Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses.
En esa línea, valoró el esfuerzo actual de bancos públicos como el Banco Ciudad para subsidiar tasas, pero insistió en que el verdadero cuello de botella está en otro lado: "Lo que realmente necesita la familia para acceder al crédito es el ahorro previo". Por eso planteó la necesidad de que las provincias generen instrumentos que adelanten el capital inicial que hoy falta y luego permitan a las familias devolverlo en el largo plazo.
"Los argentinos somos estrategas, pero nos falta pensar a futuro"
El investigador cerró la entrevista con una mirada sobre el horizonte habitacional del país. Para las familias inquilinas, advirtió, hoy se trata de "una espiral descendente": quien destina buena parte de sus ingresos al alquiler no ahorra y, por lo tanto, no puede proyectar un crédito.
"Hoy en día los argentinos somos estrategas, todo el tiempo estamos solucionando sobre la marcha y lo hacemos bien, pero lo que nos falta es pensar a futuro", concluyó Araujo, al reclamar condiciones macroeconómicas estables que permitan a los hogares volver a ahorrar, comprar un terreno -especialmente en el interior- o acceder a un crédito hipotecario sostenible en el tiempo.


