Un marplatense en Napoli, entre la historia de amor y la nostalgia por la profesión
En diálogo con "Ecos de Mañana", programa que se transmite de 7.30 a 9.30 horas por LU9 Mar del Plata, la periodista marplatense Julieta Ramella contó su historia de migración, la difícil decisión de dejar de lado su oficio, extrañar a la familia y decidir instalarse en otro país para conocer cómo fue la vida de su abuelo y apostar por el amor.
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La periodista marplatense Julieta Ramela, ex figura de Canal 8, vive desde hace casi dos años en Nápoles, Italia, donde tramitó su ciudadanía italiana, formó pareja y comenzó una nueva etapa lejos de la ciudad en la que se crió y desarrolló su carrera profesional. En comunicación con LU9 Radio Mar del Plata, contó cómo es su día a día en el sur italiano y por qué decidió poner en pausa su trabajo en los medios locales.
Ramela emigró a fines de abril de 2024 y los primeros 20 días de mayo ya estaba partiendo desde Mar del Plata rumbo a Europa. Hoy reside en Posillipo, una zona costera de Nápoles, desde donde describió el paisaje que la rodea: el Vesubio de frente, los departamentos históricos napolitanos y la metrópoli a sus espaldas.
Una decisión difícil: dejar en pausa la carrera periodística
La marplatense reconoció que la parte más compleja del proceso fue abandonar su profesión. Contó que dejar la carrera "te cuesta por el lado de la familia, te cuesta por el lado de los amigos", pero que se trató de "una decisión con mucho coraje para cumplir otro sueño", que era viajar al lugar donde nació su abuelo materno, hacer la ciudadanía y obtener el pasaporte italiano.
En ese camino, conoció a Pasquale, su actual pareja napolitano, factor que terminó pesando en la decisión de quedarse. "Hasta el día de hoy vengo a duelar" haber dejado la carrera en pausa, admitió, aunque destacó que las conexiones con colegas, amigos y redes sociales "son muy sanadoras".
"Migrar me hizo sentirme desnuda frente a la vida"
Consultada sobre cómo describiría la experiencia de emigrar, Ramela fue contundente: aseguró que migrar la hizo "sentirme desnuda en todo el sentido de la palabra frente a la vida" y aprender a no juzgar y abrir la mente.
Reconoció que en Mar del Plata vivió 29 años haciendo siempre lo mismo, en una zona de confort tan estable que llegó a pensar: "yo quiero hacer esto los próximos 20 años de mi vida o me voy a aburrir". A eso se sumó la separación de una relación amorosa larga, que la encontró sola y con la disyuntiva de seguir en su trabajo o ir por otro sueño: viajar, conocer culturas, comidas y aprender nuevos idiomas.
El paso por Madrid, Roma y Sicilia antes de Nápoles
Su recorrido europeo comenzó en Madrid, siguió por Roma y luego Sicilia. Recordó entre risas que al principio fue "como un viaje de egresados", porque vivía en una casa "tipo Gran Hermano" con cinco argentinos, dos de ellas amigas suyas, mientras avanzaba con los trámites de documentación.
Sobre el idioma, contó que había hecho un curso de italiano para viajar en el que lo único que aprendió a decir fue "capuchino". Al conocer a Pasquale, que habla dialecto napolitano, la experiencia se volvió "una mezcla de cables", aunque hoy puede decir "orgullosamente" que mejoró bastante.
La reacción de su familia marplatense
Ramela detalló cómo tomó cada uno la noticia. A su mamá le costó decírselo no por miedo a un enojo, sino porque sabía que lo iba a tomar "con mucha tristeza". Su papá, en cambio, le dijo: "sos joven, no tenés hijos, dale, andá y hacelo".
Hoy, casi dos años después, los extraña muchísimo. Lo que más añora, confesó, es "un buen asado, un domingo en mi casa y la carne".
El amor de Nápoles por los argentinos y por Maradona
La periodista se detuvo especialmente en el vínculo entre Nápoles y Argentina. Explicó que Italia "está dividida en dos", con fuertes diferencias culturales entre el norte y el sur, y aseguró que en Nápoles se siente "en la ciudad más cómoda para hacer Argentina en el mundo".
"Vos acá decís que sos argentino y te dicen 'uh, el Diego', y te abren los brazos y sos realmente un Dios", relató. Destacó la calidez de los napolitanos y subrayó que en su vida vio "un homenaje totalmente grande a Diego Armando Maradona como en esta ciudad". Contó además que fue parte de los festejos del Scudetto del Napoli del año pasado, una fiesta que comparó con la que se vivió en Argentina tras ganar el Mundial 2022.
Para Ramela, argentinos y napolitanos son "dos pueblos que se sienten muy hermanados", también por el prejuicio del "sudaka" que se carga en el exterior.
Una guía napolitana para marplatenses
Ante la consulta de a dónde llevaría a un grupo de marplatenses de visita, propuso un recorrido: primera parada obligada en los Quartieri Spagnoli, frente al mural histórico de Maradona. Después, el centro histórico para comer una pizza, un portafoglio y una frittatina, y caminar entre las casas históricas.
Recomendó conocer Nápoles "desde los ojos de un local", una ciudad que definió como ambigua: tiene la cuestión de metrópoli caótica similar a Buenos Aires, pero también el paisaje del mar Mediterráneo y la espectacularidad de la comida. "Tenés la parte top, la parte popular, un poquito de todo", resumió.
Mar del Plata vista desde Nápoles: la Navidad con calor que sorprende
Sobre cómo ven los napolitanos a la Argentina, Ramela contó que llama la atención la cercanía del presidente con Donald Trump, sobre todo por el impacto de las decisiones del mandatario estadounidense en el precio de la "bencina", la nafta para los argentinos.
También se sorprendió de que mucha gente en Italia conoce Mar del Plata. Lo que más les cuesta entender, dijo, es que en Argentina se pasa Navidad con calor: "Ellos son típica película yanqui, que no salen después de las 12 de la noche". Cuando ella les cuenta que en Mar del Plata salía con sus amigas a la playa en Año Nuevo, no lo pueden creer.
Primer día de bikini y un detalle marplatense
La nota la encontró tomando sol por primera vez en la temporada. Contó que era "el primer día que me pongo la bikini", con 25 grados y, sobre todo, sin viento.
Y cerró con una postal que define a cualquier marplatense que emigra: "Vengo criada en una ciudad que el viento te condiciona cada decisión del día". Por eso, poder salir sin campera, para un marplatense, "es como tocar el cielo con las manos".


