Violencia en escuelas: "Es el único lugar donde somos partes de una comunidad, enseñamos a respetar"
En diálogo con "Ecos de Mañana", programa que se transmite de 7.30 a 9.30 horas por LU9 Mar del Plata, el columnista Victor Palacios, docente y filósofo, analizó la situación de numerosos hechos de violencia vividos en la ciudad recientemente, en diferentes establecimientos educativos, entre compañeros de mismo salón.
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La preocupación por los hechos de violencia en el ámbito escolar volvió a instalarse con fuerza en Mar del Plata y el país. En ese contexto, desde el sector educativo remarcan que la escuela no solo transmite contenidos académicos, sino que cumple un rol central en la formación social de los alumnos.
Durante una entrevista radial, un docente sostuvo que el problema excede a las instituciones educativas y requiere una respuesta integral. Según explicó, "la escuela no enseña solamente matemática o biología, sino que enseña a vivir juntos", y advirtió que limitar el rol docente a lo estrictamente pedagógico implica "deslindar responsabilidades frente a situaciones complejas".
Falta de límites y sanciones
Uno de los puntos centrales del debate es la ausencia de sanciones claras. Desde una mirada crítica, se planteó que eliminar ciertas medidas disciplinarias genera "una anomia generalizada", es decir, una falta de normas que impacta directamente en la convivencia escolar.
En ese sentido, se remarcó que los límites son parte fundamental de la formación: "no se trata de volver al castigo, pero sí de establecer orden y reglas claras". Además, se señaló que incluso dentro del sistema actual existen herramientas para intervenir, aunque muchas veces no se aplican de manera efectiva.
Responsabilidad compartida
El análisis apunta a un problema estructural donde intervienen múltiples actores. Familia, escuela, sistema educativo, salud mental, justicia y política forman parte de una red que, según indicaron, no siempre trabaja de manera coordinada.
En la entrevista se advirtió que cada sector tiende a enfocarse solo en su rol: "si cada uno se limita a hacer su parte y lavarse las manos, los problemas vuelven a repetirse". También se cuestionó que, en algunos casos, se prioricen los derechos del agresor sin contemplar a las víctimas.
Casos extremos y señales de alerta
Aunque los hechos más graves son excepcionales, generan fuerte impacto social. En ese marco, se recordó que muchas situaciones críticas estuvieron precedidas por múltiples advertencias que no derivaron en acciones concretas.
"Había alarmas, había actas, pero si todo queda en un papel, vuelve a pasar", se explicó, al tiempo que se insistió en la necesidad de intervenir de manera temprana y coordinada.
Propuestas: trabajo interinstitucional
Entre las posibles soluciones, se propuso avanzar en instancias de trabajo intercolegial para abordar conflictos disciplinarios complejos. La idea es que las escuelas no enfrenten solas estas situaciones, sino que cuenten con apoyo y decisiones vinculantes.
Además, se destacó la importancia de reforzar los equipos de salud mental y revisar políticas públicas que, según señalaron, han sufrido desfinanciamiento en los últimos años.
Hacia un equilibrio
Finalmente, se planteó la necesidad de encontrar un punto medio entre modelos extremos de abordaje. "Se pasó del castigo a la falta total de sanción, y ahora hace falta un equilibrio", se indicó.
También se llamó a bajar el nivel de confrontación en redes sociales y priorizar el trabajo serio entre todos los actores involucrados: "menos opinión y más responsabilidad compartida".
El mensaje es claro: sin un abordaje integral y coordinado, los problemas de convivencia escolar seguirán repitiéndose. Y la escuela, insisten, no puede ni debe enfrentarlos en soledad.


