"Voy por todos, los primeros son los directivos, no estoy jugando". Balas y amenazar en un colegio de San Bernardo
En diálogo con "Ecos de Mañana", Ana, mamá de mamá de una alumna de la EES N° 4 de la localidad de San Bernardo, habló sobre las amenazas recibidas por la comunidad educativa por tiroteos, que incluyeron graffitis en las paredes y balas en bolsas, situación que motivó a los directivos a suspender las clases durante algunos días para avanzar en la investigación.
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La Escuela de Educación Secundaria N°4 de San Bernardo, en el partido de La Costa, atraviesa una grave crisis de seguridad luego de que un estudiante hallara un sobre con la inscripción "sorpresa" que contenía una carta con amenazas de muerte y dos balas reales dirigidas a directivos y docentes del establecimiento.
El episodio, ocurrido un viernes a media mañana, escaló una serie de amenazas previas que habían aparecido escritas en los baños del colegio durante semanas. Los padres denuncian que la información les fue ocultada durante días y que la inspección educativa demoró la convocatoria a una reunión de emergencia, mientras las amenazas continúan ahora a través de las redes sociales de la escuela.
Cómo fue el hallazgo dentro del colegio
Ana, madre de dos alumnas del establecimiento, una de primer año y otra de cuarto, contó en diálogo con LU9 Radio Mar del Plata que las primeras señales aparecieron hace aproximadamente un mes con los "famosos escritos en el baño", que motivaron charlas con los estudiantes durante la jornada escolar.
La situación se agravó un viernes, cuando las clases transcurrían con normalidad. "A media mañana casi cercana al mediodía encuentran un sobre que decía sorpresa, el cual contenía una carta con dos balas", relató la madre. La carta, según describió, amenazaba al personal directivo y docente, advirtiendo que "iban a empezar con ellos y después seguía al resto".
Ana remarcó que los proyectiles eran reales y tangibles, no dibujos ni fotografías: "no es que era una imaginación o una fotito, no eran balas reales tangibles, las cuales lo encuentra un estudiante". Y agregó una reflexión sobre el impacto en el menor que realizó el hallazgo: "yo no me quiero imaginar lo que habrá sido ese primer momento para ese adolescente, encontrarse con balas en su propia escuela".
Demora en la información a las familias
Uno de los puntos más cuestionados por la comunidad educativa es que las familias no fueron notificadas en tiempo y forma. Según la entrevistada, los padres recibieron comunicados genéricos que mencionaban "amenazas" sin precisar el contenido del hallazgo.
Recién el miércoles posterior, casi una semana después, la dirección del establecimiento convocó a un Zoom para informar lo realmente ocurrido. En esa reunión, la directora reconoció ante las familias que "a ella no le estaban permitiendo contarnos realmente la situación vivida".
Ana cuestionó además el manejo de la prueba: la bala "tuvo huellas de muchas personas que fueron las que se fueron pasando esos proyectiles hasta que llegue a dirección", debido a que muchos no sabían cómo actuar ante una situación de estas características.
La carta habría sido escrita por un adulto
Durante una reunión interseccional posterior, a la que asistieron padres, alumnos, gremios docentes y organismos judiciales, se difundió un dato que profundizó la preocupación de la comunidad: la carta no habría sido redactada por un adolescente.
"Por la forma, el dialecto, la forma de narración y demás, esa carta fue redactada por un adulto", transmitió Ana sobre las conclusiones técnicas presentadas en el encuentro. Ese detalle, indicó, es lo que "más desespera a los padres", ya que descarta la hipótesis de una broma estudiantil y abre un escenario de mayor gravedad.
La madre fue contundente respecto al origen de los elementos: "yo sé que las balas uno no las compra en un quiosquito como caramelos" y descartó cualquier vinculación con personal de la escuela. "Esto vino de afuera", afirmó.
Suspensión de clases y reclamo por controles de ingreso
Ante la falta de respuestas, la directora del establecimiento tomó la decisión de suspender las clases argumentando que no podía garantizar la seguridad de los estudiantes ni del personal. Esa medida, según relató Ana, le valió cuestionamientos internos "entre comillas", ya que se exigía continuidad de la actividad escolar.
Cuando se acordó el regreso, las autoridades comprometieron la instalación de cámaras domo perimetrales y refuerzos de seguridad. Sin embargo, los alumnos del ciclo básico debieron reingresar el lunes y martes sin útiles escolares, en medio de la incertidumbre.
Ana propuso en la reunión la implementación de controles de ingreso con personal femenino y masculino: "pongan un personal femenino, un personal masculino que revise. No de que te esté metiendo la mano hasta la garganta, nunca se pidió eso, pero al menos a ver, levántate la remera hasta el ombligo para mostrar que no tengas una caja, que no tengas un arma". La madre dijo que por ese pedido "me trataron mal".
Las amenazas continúan en redes sociales
Lejos de cesar tras el regreso a clases, las intimidaciones se trasladaron al entorno digital. Ana denunció que ahora aparecen amenazas públicas en el Instagram oficial de la escuela y en la cuenta del centro de estudiantes, conocido como "La Naranja", donde se comparten las olimpiadas y actividades institucionales.
Los mensajes, que aparecen en los comentarios de las publicaciones, advierten que "ahora que volvieron sí van a poder llevar a cabo lo que dijeron y van a caer todos".
Si bien en distintas escuelas del partido de La Costa se han registrado amenazas similares en las últimas semanas, el caso de la Secundaria N°4 de San Bernardo es considerado por la comunidad educativa como el más grave por la presencia de elementos balísticos reales y la escalada en redes sociales.


